Caracas, 11 de Diciembre
de 2006
Ciudadano.-
HUGO CHAVEZ FRIAS
Presidente de la República
Bolivariana de Venezuela
Su Despacho.-
ATCN: JOSÉ DAVID CABELLO
Ministro de Infraestructura
Nosotros,
la ASOCIACIÓN DE MARINOS MERCANTES BOLIVARIANOS, asociación
civil sin fines de lucro, que agrupa los sectores de: marina de altura,
costanera, pesquera, petrolera, turística, deportiva, de servicios
marítimos y portuarios, industria naval, derecho marítimo, educación
náutica, policía y bomberos marinos; Organización que esta apegada
a los mandatos constitucionales que señalan que la participación
ciudadana en los asuntos públicos es un deber de todos los ciudadanos
para coadyuvar y ayudar al Estado en el adecuado cumplimiento de la
gestión pública, con el propósito de reactivar e impulsar el desarrollo
del Sector de la Marina Mercante en Venezuela, el cual ha venido
siendo paulatinamente desmembrada y sometida sistemáticamente a la
desactivación funcional, técnica y administrativa, con la intención
de ser reducida a su mínima expresión, en sus capacidades y potencialidades
estructurales, al ser secuestrado por grupos oligárquicos nacionales
que atienden a intereses neoliberales internacionales y de poder público
sectoriales, y los cuales pretenden desconocer el proceso revolucionario
y socialista que adelanta el Gobierno Bolivariano, cuyas consecuencias
se reflejan y afectan directamente a la sociedad, a la economía y la
seguridad del país.
Para
tener una idea sobre la situación, en 1944 la Ley de Navegación, para
aquel entonces, separó la actividad comercial de la Marina Mercante
del Ministerio de Guerra y Marina, ejercida a través del Componente
Armada, al Ministerio de Comunicaciones, a los fines de facilitar el
desarrollo marítimo nacional y, a su vez, para cumplir con los Convenios
Internacionales en esta materia, con la intención de que este Ministerio
se encargará fundamentalmente de ejercer la “Autoridad Marítima”,
el cual es una responsabilidad del Estado para administrar, en principio,
la actividad portuaria nacional y el régimen de la navegación, así
como para garantizar la prevención de la contaminación y la seguridad
de las personas en el mar, siendo esta actividad fundamentalmente de
carácter civil, tanto en Venezuela como en el resto del mundo. Pero,
a pesar que en el año 2001, a través de la Ley de Reactivación de
la Marina Mercante y de las nuevas leyes acuáticas, promulgadas por
el Presidente Hugo Rafael Chávez Frías, a través de las leyes de
la habilitante, con el objetivo de darle un nuevo impulso de desarrollo
y pluralidad al Sector, esta ha visto mermada su actividad bajo el control
de los grupos que atienden a los intereses neoliberales en Venezuela
y que son apoyados por el Componente Armada, por la supuesta relación
de la Marina Mercante con la “Seguridad y Defensa”, lo cual ha traído
un sector totalmente bajo el mando, control y totalitarismo de este
Componente, lo cual ha BLOQUEADO Y ASFIXIADO IMPLACABLEMENTE
el desarrollo de la actividad comercial, social y profesional de la
Marina Mercante Venezolana, mermando a su vez, la buena relación entre
estas dos instituciones.
A
partir de esta realidad, lo que nos obliga a tomar en cuenta en lo inmediato,
es las consecuencias por ellas derivadas que han afectado y afectan
la importancia de los temas de la disuasión, de sobrevivencia y desarrollo
nacional, lo cual ha hecho enfrentar a la Marina Mercante Venezolana
a la ASOBERANÍA y como esta influye en la política económica
y social de Venezuela, mediante una relación derivada sobre la situación
de la misma y que a continuación se presenta:
• Depresión,
tanto económica como social, donde el desempleo y la inseguridad
social ronda el 80% de nuestra fuerza laboral.
• No
existen compañías navieras nacionales, ni buques, en el área
de la carga general y de granel. La IV República quebró,
en el año de 1994, la Compañía Anónima Venezolana de Navegación
(CAVN), en manos de la Armada. Compañía que contaba con 70 años
de fundada y la cual transportaba el 30% de la carga nacional. Esto
fue producto del mal manejo de la Compañía y de la firma de las Resoluciones
388 y 314 del Acuerdo de Cartagena, lo cual produjo la liberación del
transporte de las cargas nacionales a grandes Compañías Navieras Transnacionales,
situación que llevó a la quiebra inmediata, además, a 18 Empresas
Navieras Nacionales y de la Marina Mercante en general, lo cual monopolizó
el sector a estas transnacionales, las cuales controlan el alto costo
de los fletes marítimos y por ende de una porción del índice inflacionario
nacional.
• Grupos
que atienden a intereses neoliberales y oscuros, mantienen el control
sobre la Marina Mercante, no permitiendo que se realicen los cambios
necesarios para una reactivación económica y social del Sector, entre
los cuales se encuentran, por un lado, sectores neoliberales del Componente
Armada y, por el otro lado, miembros representantes de estas Transnacionales
en Venezuela, los cuales mantienen y manipulan, a sus intereses, tanto
el poder político, en sus diferentes niveles, como el poder económico.
• La
Inseguridad prolifera en los Espacios Acuáticos Venezolanos, por
la falta de un Servicio de Policía Marítima, especializado
en esta área, el cual ha sido deshabilitado por las autoridades del
INEA, generando una vía segura para el tráfico de drogas, para el
tráfico de combustible, para el tráfico de mercancías, para el trafico
de especies marinas, lo cual prolifera, a su vez, el crimen y la violencia,
situación que ha perjudicado en gran medida la seguridad de los buques,
de los ciudadanos, el turismo y la estabilidad de la nación; así como
ha incrementado la especulación en los productos y mercancías, tanto
del mar como de importación y exportación de las cargas, aumentando
en porciones importantes el índice inflacionario nacional, por el incremento
desmedido de los seguros de las cargas, entre otros.
• No
existe seguridad social para la gente de mar, ni para los pescadores,
ni existen posibilidades de desarrollo económico y social para estas
comunidades, las cuales se sumen a las mafias del contrabando de drogas
y de combustible, para poder atender a sus necesidades de subsistencia.
• El
sector de la Administración Pública para la Marina Mercante es dirigida
por personal del Componente Armada, en los cuales se sume la corrupción,
la desidia y el apego a los intereses neoliberales, oscuros y particulares,
así como la paralización técnica y administrativa de los servicios
públicos prestados por el Instituto Nacional de los Espacios Acuáticos
(INEA), el Instituto Nacional de Canalizaciones y los Diques y Astilleros
Nacionales (DIANCA). En esta paralización se encuentran entre otros:
- Malversación
de fondos públicos, por parte de las autoridades del INEA, por
mas de CUATROCIENTOS MILLARDOS DE BOLIVARES (Bs. 400.000.000.000,oo)
- Venta
y Prevenda de Títulos de Marina Mercante a Personal de la Armada,
por parte de las autoridades del INEA, sin pasar por los requisitos
de equivalencia académica, tramites legales y administrativos.
- Mala imagen
marítima internacional sobre Venezuela, por parte de la Organización
Marítima Internacional, debido a la mala gestión del INEA, como institución
de poco trabajo, desorganizada, de poco conocimiento en el área y negligente
en el cumplimiento de sus funciones como Autoridad Marítima.
- Firma de
Convenios ilegales entre la directiva de la Armada y del INEA, en
donde se pretende ceder de manera ilegal e inconsulta todas las competencias
del Instituto Nacional de los Espacios Acuáticos, y de MINFRA a dicho
Componente, alegando su “exclusividad” de manejo sobre el sector.
Para
conocer la profundidad estructural de esta situación, es importante
tomar en cuenta que desde el año de 1944 a la fecha, el sector marítimo
nacional ha sido manejado por personal del Componente Armada, como una
línea estratégica de dicho Componente para poder justificar ante
el gobierno nacional, su continua hegemonía y exclusividad sobre el
sector, como bien lo han manifestado en distintas oportunidades. Alegando,
que el control de esta actividad debe ser ejercido, por ellos, de manera
absoluta y hegemónica, por su supuesta vinculación con la “seguridad
y defensa”, como bien lo hicieron, en la época de la colonia y en
las guerras civiles independentistas. Cuentan con el personal y los
recursos para ello, haciendo que la rentabilidad del comercio marítimo
sea para lucrar, entre otros, a las elites de la Armada.
Hasta
la fecha, todos los rectores y directivos, de las empresas e instituciones
del Estado actualmente quebradas, salieron de las filas de este Componente;
como fueron la Compañía Anónima Venezolana de Navegación (CAVN);
el Instituto Nacional de Puertos; Astilleros Nacionales Venezolanos
(ASTINAVE); dejando sin empleo a más de 20.000 mil personas de forma
directa y 80.000 mil personas de forma indirecta, asfixiado la capacidad
de desarrollo de Venezuela como nación marítima, llegando a tener
hoy día los puertos más obsoletos de toda Latinoamérica y un país
sin ninguna flota marítima importante, salvo la Petrolera.
Actualmente,
el personal de la Armada, ejerce funciones directivas en el Instituto
Nacional de los Espacios Acuáticos (INEA), en el Instituto Nacional
de Canalizaciones; en Diques y Astilleros Nacionales C.A. (DIANCA),
instituciones y empresas del Estado que se encuentran en franco deterioro,
obsoletas y con una corrupción galopante, que a pesar de ser instituciones
solventes financieramente y de una gran capacidad económica, con inmensas
posibilidades de desarrollo se han sumido en el juego del fracaso del
proceso de cambio, siendo mayor a 200 funcionarios efectivos en estas
instituciones públicas, los cuales, en su mayoría, no pasan por los
tramites legales de comisión de servicio entre los Ministerios de la
Defensa e Infraestructura, siendo una muestra de su superioridad
ante el Estado, mermando tanto la institucionalidad de la Marina Mercante
como de la Armada.
Los
perdedores, de una u otra forma, son el Gobierno Bolivariano, la economía,
la sociedad y todos los venezolanos en general. Es decir, la totalidad
de la “Venezuela Marítima” sumida en la anarquía y en la depresión
económica que afecta el desarrollo económico del país, mientras que
otros países crecen a costillas nuestras. ¡Todo esto parte del
complot, de la ineficiencia y del más absoluto neoliberalismo y fascismo
salvaje, que tiene sumida a nuestras instituciones de Marina Mercante!
Hay
soluciones irrefutables que están a la vista y que pueden implementarse
para buscar salidas satisfactorias a esta problemática. Por un lado,
es necesario separar, de estas funciones civiles, a la línea de mando
del Componente Armada, visto que mantiene intereses oscuros en el sector,
de manera de sanear las dos instituciones (militar y civil) y por el
otro lado, permitir que se desarrollen los servicios económicos y sociales
de la Marina Mercante. Por lo cual se propone lo siguiente:
- CREACIÓN DE UNA COMISIÓN
PRESIDENCIAL PARA EL IMPULSO Y DESARROLLO DE UNA NUEVA MARINA MERCANTE,
que pueda establecer cambios profundos tanto legislativos, como económicos
y sociales, de manera de adelantar los pasos hacia una NUEVA MARINA
MERCANTE SOCIALISTA DEL SIGLO XXI.
- RESPETO DE LA FUNCIÓN
DE MARINA MERCANTE POR PARTE DEL COMPONENTE ARMADA, a lo cual dicho
Componente debe ser reinstitucionalizado, a los fines de que se dedique
a su función fundamental del ejercicio y desarrollo de la defensa militar
y la soberanía, como bien lo establece la constitución y las leyes,
y no estar idealizándose en ejercer actividades comerciales y civiles
que dejan en entredicho la función primordial y el espíritu de defensa
integral que este Componente debe ejercer en el bien común para todos
los venezolanos.
- DESMANTELAR LAS REDES DE
LA CORRUPCIÓN, EL NEOLIBERALISMO Y LA DESIDIA
en el Instituto Nacional de los Espacios Acuáticos (INEA), en el Instituto
Nacional de Canalizaciones y en los Diques y Astilleros Nacionales (DIANCA),
cuyas consecuencias se limitan en desdibujar día a día el contenido
esencial de su estructura y reales funciones como administración pública.
- APOYO A LA INSTITUCIONALIDAD
DE LA POLICÍA MARÍTIMA, tanto en el Ministerio del Interior y
Justicia como en la Asamblea Nacional, de manera de fortalecer el estado
de seguridad ciudadana, erradicar el crimen y la violencia en los espacios
acuáticos y proteger a los buques, a las personas y a la Marina Mercante
en general.
- CREACIÓN DE LA COMPAÑÍA
ANONIMA BOLIVARIANA DE NAVEGACIÓN (CABN),
para atender el transporte marítimo de la carga general y a granel
de Venezuela, en rutas de importación y exportación, tanto para los
mercados del MERCOSUR, ASIA, AFRICA y EUROPA, lo cual disminuiría el
control por parte de las compañías navieras transnacionales sobre
el manejo de las cargas nacionales, equilibrando el comercio marítimo
internacional entre el SUR y el NORTE, reduciendo, a su vez, el costo
de los fletes por el transporte de las cargas a Venezuela, disminuyendo
de sobre manera la especulación y la inflación.
- PROPONER LA RESERVA DE
CARGA PARA VENEZUELA, en la Ley de Reactivación de la Marina Mercante,
como incentivo al transporte marítimo, por parte de empresas navieras
venezolanas, tanto de hidrocarburos y de carga general como de carga
mineralera y granelera.
- CREACIÓN DE ASTILLEROS
EN VENEZUELA, para la construcción de buques-tanqueros, buques
de carga general y otros, lo cual generara grandes fuentes de empleo
y de ingresos, necesaria para fortalecer el equilibrio económico, social
y tecnológico en Venezuela.
- CREACIÓN DE EMPRESAS MIXTAS
PARA EL SECTOR PESQUERO, mediante la integración de redes mancomunadas
de producción social, por medio de cooperativas de pesca y faena, de
almacenamiento frigorífico, de limpieza y preparación del pescado,
de enlatado y comercialización de los productos del mar, como una forma
de desarrollo endógeno integral para el sector pesquero nacional y
las cuales puedan comercializar con la red MERCAL, para la venta final
de los productos, eliminando el desabastecimiento, la especulación
y la inflación de los rubros.
De
lo antes expuesto, creemos necesario iniciar un dialogo de participación
nacional que pueda darle salida y soluciones para la creación de una
NUEVA MARINA MERCANTE que se apegue a los principios Socialistas,
Revolucionarios y Bolivarianos que Venezuela demanda.
Nos
despedimos de Usted, no sin antes agradecerle de antemano los esfuerzos
en tan trascendente labor y esperando contar con su preciado apoyo.
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