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    Anticorrupción y Contraloría Social
Como lo veo lo escribo CIV
El miedo al coco oposicionista
Por: Luis Díaz
Fecha de publicación: 22/08/06
imprímelo mándaselo a
tus panas
He visto con estupor como algunos cambiantes bolivarianos se aprovechan del crédito de otros; incapaces de crear algo propio copian lo que encuentran sin agregar ningún comentario que evite, que mucha gente lo crea el autor de la misma, y creo que ese comportamiento si es adrede es una de las mayores bajezas del ser humano y en la que no se debe incurrir ni por error u omisión. Vaya pues este mensaje para que se cuiden de caer en este, tanto el que escribe, como el que reproduce o el que lee.

Porque me siento pueblo creo tener el mismo derecho que todos, de hacer una propuesta. Propuesta impulsada por la poca moral y conciencia que se huele en el ambiente, donde pulula tanta mentira y engaño que ofende la inteligencia del venezolano y donde ya los bufones con la burla a una situación bastante sería, produce nauseas. La revolución vino para detener tanta ignominia y entrega de soberanía, no para utilizar las bajezas y desafueros del pasado para justificar la mediocridad y la ineficiencia del presente. Por eso insisto de nuevo en lo que para mí le daría un verdadero vuelco a tanta desidia, que no es más que la de recuperar la Defensoría del Pueblo.

La Ley Orgánica del Poder Ciudadano indica en su Artículo 1, que este se ejerce por medio del Consejo Moral Republicano, el cual esta integrado por el Defensor o Defensora del Pueblo, el Fiscal o la Fiscal General de la República y el Contralor o Contralora General de la República. El Artículo 6 de esta misma ley nos dice claramente lo que se entenderá por ética pública:

Artículo 6. En el ejercicio de la atribución contenida en el numeral 1 del artículo 10 de la presente Ley, se entenderá por ética pública el sometimiento de la actividad que desarrollan los servidores públicos, a los principios de honestidad, equidad, decoro, lealtad, vocación de servicio, disciplina, eficacia, responsabilidad, transparencia y pulcritud; y por moral administrativa, la obligación que tienen los funcionarios, empelados y obreros, de los organismos públicos, de actuar dando preeminencia a los intereses de Estado por encima de los intereses de naturaleza particular o de grupos dirigidos a la satisfacción de las necesidades colectivas.

El Artículo 10, mencionado arriba, nos señala las competencias del Poder Moral y sería interesante que le pusieran atención a los apartes 1; 2; 4; 5; 10; 11; 12; 13; 14 y 15, para que el pueblo conciente revolucionario y bolivariano despierte verdaderamente y exija su fiel cumplimiento.

Cuantas cosas silenciadas por el miedo al coco oposicionista o a perder un cargo se nos vienen a la memoria al leer cada uno de esos apartes; como podríamos mejorar nuestra moral pública si la mayoría de las competencias del Poder Ciudadano son obviadas por los llamados a cumplirla, claro, sus capitanes no son electos directamente por el pueblo y por lo tanto nada le deben, nada le temen. Por eso para tratar de equilibrar ese Poder Moral, la Defensoría del Pueblo debe pertenecer verdaderamente a este, y sus defensores deben ser elegidos en cada Comunidad por más pequeña que esta sea. Se que algunos dirán que la prioridad son los diez millones pero recordemos que de acuerdo a el Artículo 3, de la Ley Orgánica de la Defensoría del Pueblo, esta por cumplirse el mandato, por un único periodo de siete años, es decir, pronto se tendrá que elegirse un nuevo Defensor, que para mí debe tener sabor a pueblo.

La actuación de la actual Defensoría del Pueblo la podríamos calibrar con sólo observar algunos de los abusos que se vienen cometiendo por ejemplo: la injusticia y desigualdad en los sueldos y salarios, ya el sueldo mínimo sobrepaso a los que tienen muchos años de servicio en el mismo cargo; la especulación al consumidor y el acaparamiento es bárbaro el caso de la azúcar lo demuestra, el abuso de las empresas telefónicas que juegan a un monopolio común donde meten descaradamente las manos en los bolsillos de los usuarios, la electricidad que nos carga lo que otros se roban y peor aun Hidrocapital que cobra completo el agua aunque no llegue casi nunca; la ineficiencia en la recolección de la basura, el abuso del transporte público, la invasión y deterioro de los espacios de esparcimiento de los ciudadanos, el retrazo y abandono de obras y edificaciones que forman el patrimonio venezolano, etc., etc.

Dejemos de ser ilusos pensando que con el tiempo cambiará esto, los Artículos: 7, Ámbito de actuación. 12, Deber de colaborar y de no obstaculizar y 13, de la Irrecurribilidad, dan el poder suficiente para cambiar tanta indolencia y estoy seguro que bajo la responsabilidad del pueblo, todos esos zánganos e ineficientes, que sólo vienen a jugar o aprovecharse de la cosa pública, no tendrían ningún chance porque el ojo de águila y la sabiduría de la gente, los sacaría de inmediato. Por eso repito - si en realidad creemos “que sólo el pueblo salva al pueblo” debemos luchar porque cada comunidad tenga su Defensor, elegido por los vecinos y pagado a tiempo completo, para poder encaminar cualquier problemática que se presente en su zona; pareciera lo mismo que han tratado de implementar con la contraloría social y los concejos comunales, pero no es así, la gran diferencia estará en que existirá una voz autorizada para hacer cumplir las exigencias de cada aldea, barrio, caserío o urbanización de Venezuela.

luisdiaz152@yahoo.es
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Luis
Díaz



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