Entérese del terrible caso del Banco Bicentenario (Plaza Las Banderas) en Ciudad Bolívar

Es necesario recordar que el gobierno regional y el nacional realizaron el traslado de todas las cuentas nóminas, de los bancos privados a la banca pública. Esto no es cuestionable de ninguna manera, sobre todo teniendo en cuenta el carácter contrarrevolucionario de toda la oligarquía venezolana. Lo que sí es criticable (recordemos a Chávez) es la imprevisión del colapso que eso iba a ocasionar en el Bicentenario, el mas afectado, dado que los demás, en especial el Bco. de Venezuela, contaban con la estructura adecuada a la cantidad de nuevos usuarios.

En Ciudad Bolívar, el banco que nos ocupa contaba con dos colapsadas agencias, y fue creada una tercera, que comenzó a funcionar en la sede del IPSFA, en horario normal, desde las 8 y 30, sin ningún contratiempo, más bien con holgura. Este servidor la utilizó dos veces y en menos de veinte minutos estaba fuera. Los dos cajeros que tenía, cumplían medianamente. De la noche a la mañana, en el local de esta agencia comenzó a funcionar BANFAN, y el Bicentenario fue cambiado al centro comercial Plaza Las Banderas, y comenzó el despelote.

Este centro comercial abre al público a las once de la mañana; a esa hora abre el banco, y debería finalizar sus actividades a las siete de la noche. Dada la inmensa cantidad de usuarios, las colas son kilométricas, por lo cual deben sufrir esperas de varias horas, pero lo terrible del caso es que quienes hacen la cola tienen que calarse el tórrido sol guayanés durante esas horas, u ocasionales aguaceros o lloviznas, ya que el centro les prohibe el acceso a sus instalaciones, excepto a grupitos pequeños, cuando la gerencia decide que los pueden atender. Ah, pero si usted entra al centro por otra puerta, tiene un corto conciliábulo con alguno de los vigilantes, y se despide con un apretón de manos, entra al banco sin hacer esa oprobiosa cola. Misterios de la ciencia.

Hay que hacer notar que se ha visto a algunas personas comenzar a hacer la cola desde las cinco de la mañana; sacando una cuentica fácil, son seis horas de bronceado obligatorio y el daño que los rayos ultravioleta pueden ocasionar a la piel. Las generosas sombrillas que algunos llevan pueden paliar sus efectos, pero al calor de más de 40º no se puede escapar. Imagínese estar parado de tres a seis horas bajo un sol playero, sudado, cansado, para luego entrar al aire acondicionado del centro, que debe estar alrededor de los 22º. En resumen, no es bueno ser usuario del Banco Bicentenario en Ciudad Bolívar. Por otra parte, los cajeros casi nunca tienen dinero. Quien suscribe tiene un record de 10-2 en este apartado, es decir, de diez veces al bate, sólo en dos ocasiones he podido retirar dinero de los mismos, por lo que debemos acudir a otros bancos.

Y como si esto fuera poco, en más de una ocasión la agencia ha tenido que cerrar sus puertas antes de las cuatro, a media jornada, por encontrarse insolvente, sin efectivo. Cuál no será la frustración de alguien que despues de esperar varias horas en tan inhóspitas condiciones, debe regresar a su casa sin dinero.

Es necesario abrir nuevas agencias para que tantos compatriotas dejen de sufrir las penurias a que están siendo sometidos.

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