Se solicita motorizado, con o sin moto

La espera desespera. La ley que pretende judicializar la compra-venta de vehículos en nuestro país está en un estira y encoge. Lamentablemente nuestras novedosas leyes, al salir tienen siempre o un gazapo jurídico por donde se “cuelan” los leguleyos para accionar a sus intereses o “estimulan” la creación de paralelos, ilegales y descarados artificios para la adquisición de un bien, utilizando aquella miserable deducción capitalista de que lo mas demandado y escaso, lo paga el mejor postor y precisamente ese postor no es el poder popular, que voto por los legisladores que están discutiendo esta ley y sus reglamentos. No es cuestión solamente de ley; es cuestión de quien la acata y quien la hace acatar.

Cuando uno ve que nuestro usado vehículo tiene un “valor de mercado” apreciable en vez de despreciable, deberíamos sentirnos optimistas porque “vale mas”. ¡Que va! Cuando quieres cambiar tu viejo carruaje coreano por otro más actual, los números no te dan. Pero no son las cuentas reales de tus reales, son los surrealistas “precios” de los “escasos” vehículos, que aparecen por arte de magia si tienes para pagar hasta “tres iniciales” (para iniciar) y las mensualidades que son mayores que tu salario y el seguro que vale mas que tu carro actual. Lo único bueno, es que eso estimula la conservación de tu carro por treinta años, para que se convierta en un clásico y ya no lo vendes, porque te has encariñado con el y le estarás contando la historias y pasiones que se vivieron dentro de el a tus nietos y los lugares que visitastes.

Ahora la “alternativa” para que tengas un vehículo donde desplazarte son las motos. Muchas localidades de nuestro país se han convertido en paisajes urbanísticos filipinos, vietnamitas o camboyanos, con una proliferación desmedida y virulenta, que han convertido este enjambre motorizado en un caos para el transito, no solo en las calles y avenidas, sino los espacios peatonales, los parques, las áreas de seguridad bancaria, en fin están por todos lados. Y uno se atreve a pensar inocentemente: ¿No será que la dificultad que se crea para adquirir un vehículo de cuatro ruedas con techos y puertas, es para que la gente que no tiene como comprarlo porque la usura y la especulación no se lo permiten, adquiera estas desequilibrantes dos ruedas motorizadas? ¿De quien es el gran negocio de la importación, distribución y comercialización desmedida e incontrolable de estos veloces velocípedos? Algunos con mucha razón dirán que esto es una alternativa de transporte para las clases populares. Esta bien. Pero, habrá que evaluar las cifras que deben llevar los organismos de seguridad ciudadana, de transito y seguridad vial, de las emergencias hospitalarias y bomberiles entre otros, en que se visualice el incremento de lesionados, atracados y muertos y donde los protagonistas de estos hechos estaban encaramados en sus “caballitos de metal” con dos ruedas. Creo, que sin tener el acceso total o parcial a esos dígitos y gráficos, los valores registrados no creo que se halagadores.

En las ciudades fronterizas la invasión ha sido alarmante. Este brote, que como una pandemia esta cubriendo las vías de circulación y los espacios humanos, sobre todo con los grupos anárquicos y en numerosos casos delictuales, manejados literalmente por extranjeros recién llegados, que sin ningun tipo de documentación adquieren motos en cantidad, crean “franquicias” de moto taxis y siembran el desasosiego colectivo. Si uno de estos motorizados llega a chocar contra cualquier vehiculo y por razones de la física de Newton cae, el conductor o la conductora del automotor impactado es rodeado y asediado por los otros motosvoladores que “solidariamente” arremeten contra el o ella, con insultos, amenazas y agresiones, sino no le “responde” con los gastos para reparar la moto o algún hueso del temerario e ilegal motorizado miembro de esa temible logia. Tres espejos retrovisores y hasta cámaras en la parte posterior del vehiculo no bastan para ver por donde “pasan” estos locos del manubrio. Ahora tienes que ver mas para atrás que para adelante. El rayado peatonal es su parrilla de partida y la luz roja la señal para que arranquen. Ni hablar del temor fundado y experimentado de la gente cuando un par de individuos en moto frena al lado del ciudadano o ciudadana y lo atracan o de manera infortunada están en la línea de fuego de un sicariato: lo hieren o hasta lo matan. Y lo mas indolente y miserable, es que muchas veces los “guardianes públicos” le dicen que la ciudadanía tienen la culpa de que los atraquen porque llevan un teléfono, un reloj o sacan un efectivo para cancelar o porque andaban por esos sitios ¡Que vainas, estamos jodidos¡ no podemos usar lo que con trabajo adquirimos ni transitar libremente como lo dicta nuestra constitución. Y la última modalidad de este enjambre es ser parte de la horda de “bachaqueros” que por cientos o miles, día y noche desabastecen la mesa del pueblo y contrabandea la descaradamente barata gasolina nuestra, mientras nosotros hacemos interminables colas.

Y estamos claros, como el camarada Presidente Maduro manifestó sobre el Plan Patria Segura y que en su “primera fase y ha sido buena, exitosa, pero no es suficiente”. Hay un esfuerzo del Gobierno Revolucionario por controlar inicialmente esta situación, pero con actividades como el “bachaqueo” que le genera a individuos hasta tres mil bolívares “libres” diariamente, la situación es difícil porque la gente ha pervertido hasta su condición inicial o de formación de valores, para tomar una tajada de esta rebatiña y como no son castigados ejemplarmente o solo le dan por la mano, si sueltan parte de lo que tienen en ella a alguna autoridad descarriada, esto no pasa de un sustico. Porque si todos los hacen, “guevon yo si no lo hago” esa es la premisa de esta sociedad de cómplices. Esto es el mas puro y criminal capitalismo inoculado violentamente en gente que ha vivido bajo la oscura pobreza y que se le está saldando su deuda socio-económica y que ahora se puede hundir en la miseria del dinero rápido y mal habido.

Esperamos que las fases subsiguientes del Plan Patria Segura y la lucha emprendida contra el carcinoma de la corrupción que el mismo Camarada Presidente Nicolás Maduro ha emprendido en conjunto con todo el estamento del Gobierno Bolivariano, haga justicia a lo que no pudo acometer, por falta de tiempo terrenal, nuestro siempre presente Camarada Comandante Chávez. Esa era una de sus banderas, su hijo la tiene y sabemos que el la honrará.
Sin Chávez no hay Revolución, porqué Chávez es la Revolución. Y está Revolución es Chavista, porque todos somos Chávez.

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Carlos J. Contreras C.


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