Pasa sigilosa

La renta petrolera no sólo ocasiona distorsiones económicas como apreciación cambiaria, monoproducción, monoexportación, inflación, reducida productividad del trabajo, entre otros, sino además actos de corrupción que prácticamente pasan agachados y ni se ven.

Algunos estudiosos de la economía apuntan que 75% de los ingresos percibidos en Venezuela entre 1975-2006, corresponden a renta, es decir, son ingresos que no los produjo el país mediante procesos de exploración, producción, refinación y comercialización de petróleo, sino que son transferidos del resto del mundo a Venezuela vía renta.

Parte de este maná de ingresos se inyecta a la economía venezolana para honrar compromisos sociales como educación, salud, vivienda, electricidad, entre otros. Este enfoque de la Revolución Bolivariana de priorizar el gasto público le ha dado éxitos al país como logros de metas del milenio antes del tiempo. Por ejemplo; reducción de la pobreza general y extrema antes del 2015; reducción del analfabetismo; aumento de la prosecución escolar; reducción de la mortalidad infantil general, neonatal y postnatal, y muchos más logros como el de tener patria, como lo señaló reiteradamente el Comandante Supremo.

Sin embargo de los avances logrados, esos caudalosos ingresos no producidos por el país, a muy pocos les duele, y se aprovechan de los mismos para cometer actos de corrupción en los municipios, siendo más evidente en aquéllos más alejados de las principales ciudades del país.

Allí gobernantes compran fincas y las ponen a nombre de sus más cercanos; utilizan los bienes públicos para objetivos personales; es el caso de las Toyotas largas 4500 que las usan los hijos y amigos de gobernantes para festejar y pasear. Al mismo tiempo, funcionarios cobran vacunas para otorgar créditos agrícolas a dedos; se vende materia prima e insumos de la Misión Vivienda Venezuela, y pare de contar el sin número de actos de corrupción que se cometen.

No denunciar esos actos es entrar en estado de complicidad revolucionaria. Conozco mucha gente graduada en la Universidad Central de Venezuela, con casi culminados estudios de doctorados que apenas cuentan con apartamentico humilde, fruto de su trabajo, mientras observo al Sur del Guárico que por estar enchufados con el Gobierno Municipal, cuentan con fincas, carros de alto cilindraje y etcétera de adquisiciones.

Estas prácticas nos alejan del anhelado sueño libertario de construir la patria grande, y al contrario, hacen posible que el enemigo avance más de prisa al captar más electores, porque la gente está cansada del descaro de alcaldes municipales de aire acondicionado en camionetas caras.

*Economista UCV

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