Se fijaron, están a apareciendo la harina y el aceite

¿Qué podemos esperar de Lorenzo Mendoza, luego de reunirse con el presidente Nicolás Maduro?, opción a: que el tipo cumpla con su palabra y mantenga productiva las plantas procesadora de la Polar; opción b: que ignore los concejos conspirativos de su equipo de trabajo y respete los acuerdos a que llegó el presidente Maduro; opción c: que se haga el loco y no le pare metra a nada y prosiga con sus planes desestabilizadores, junto con el sector comercial e industrial y opción d: que entienda que Venezuela también es su país, que los venezolanos no tenenos por qué soportar sus ansias de ser presidente y dejar someternos al más cruel desabastecimiento.

Lo antes descrito, al estilo de la franquicia “Quien quiere ser millonario”, pareciera una broma o un chiste, sin embargo no lo es, recordemos que los amos del valle, un poco más de seis familias de origen extranjero, pero establecidas en nuestra tierra: Phelps, Boulton, Mendoza, Cisneros, Radonski, Capriles; han quitado y han colocado presidentes de la República, cancilleres, ministros de economía, jefes militares y hasta sacerdotes de la iglesia católica como lo ha demostrado la historia contemporánea.

No niego que me siento optimista con el encuentro entre Lorenzo Mendoza y nuestro hermano y presidente: Nicolás Maduro, en virtud que el empresario es alguien influyente entre los industriales, entre quienes manejan la plata, entre quienes manejan las relaciones comerciales, así como también influye en el sub mundo el político partidista opositor; cuando digo que me siento optimista, básicamente es por la manera inteligente -por demás- de Maduro de llamarlo, invitarlo para que se sume o continúe al desarrollo y crecimiento del aparato productivo nacional, debido a que con eso se elevan los índices de empleo -directos e indirectos- mejora la calidad de vida de millones de venezolanos, se potencia los niveles de competitividad en nuestro mercado -sin ánimo estimular el libre mercado que tiene como génesis la explotación por el hombre- y se pacifica nuestra sociedad, producto del abastecimiento.

Este último punto, el de pacificar, tiene un matiz muy particular, recordemos que el llamado a la violencia que hizo Henrique Capriles, amigo de Mendoza, al no reconocer su derrota y al decir a sus afectos que drenaran “todaaa esa... arrechera” caceroleando, más la canalla mediática haciendo lo propio, han convertido el día a día del venezolano de a pie, en un infierno.

Insisto sobre el punto de la pacificación, debido a que Mendoza le puede decir a Capriles y a los integrantes de la Mesa de la Unidad Democrática, MUD, que prefiero llamarla: Mesa de la Ultra Derecha, o Mesa de los United Estate; que hagan política, que presenten un proyecto de país diferente al propuesto por la revolución bolivariana, que entiendan que Venezuela es un país para amarlo, para respetarlo; Mendoza le puede decir e influir a los que irrespetan a las instituciones del Estado y a sus representantes por un simple caprichito, que asuman su responsabilidad al generar caos, anarquía y desestabilización.

Al cierre de este artículo, me dijeron que había harina Pan, Demasa, Doña Emilia y Juana, así como aceite, margarina, papel tualet y jabón de baño en Makro, Excelsior Gama, Central Madeirense, en la cadena de súper mercados Chinos; se dan cuenta de mi optimismo, después de la reunión Maduro-Mendoza, comenzaron a aparecer los productos que “misteriosamente” nada daba cuenta de ellos.


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