2013: año contra la especulación

He visto con agrado todos los esfuerzos que se han hecho para controlar el flagelo de la inseguridad y la violencia, la escasez de vivienda, el impulso y rescate de la industria nacional, pero se ha hecho muy poco con respecto a la especulación.

Basta con ir a cualquier tienda, incluyendo a los Abastos Bicentenarios, para darse cuenta del nivel de especulación existente en el país.

Para nadie es un impedimento averiguar cuánto cuesta un producto en el exterior, con tan solo navegar por internet desde cualquier parte de territorio nacional, podrás comprobar que el producto que viste en el anaquel de la tienda cuesta, fuera del país, una décima parte de lo que cobran aquí.

El gobierno insiste en que no hay problemas con la entrega de divisas, pero los comerciantes dicen que tiene que liquidar (supuestamente) sus factura en el exterior con dólares del mercado negro, ya que Cadivi se tarda demasiado en entregar las divisas, sobrepasando a veces los lapso de los créditos otorgados a los importadores, lo que les obliga a calcular sus costos a un dólar que fluctúa entre 13 y 18 Bs/US$.

Pero lo que no dicen los comerciantes es que, tarde o temprano, Cadivi les entregará los billetes verdes a 4,30 Bs/US$, que terminan en el mercado negro, convirtiéndose en un negocio redondo que deja la bicoca del 320% de ganancia (libres de impuestos), con lo que se podría “botar” la mercancía y, aun así, salir ganando.

Recientemente se aprobó una Ley de Precios Justos, pero los comerciantes solo les da risa, pues las sanciones y multas son menores que la ganancia que se obtiene con la especulación. Muestra de ello es que en diciembre pasado los precios de muchos productos fueron cambiados (siempre al alza) casi a diario “dizque por el dólar”… “Si te gusta chévere, si no también”.

Supongo que los inspectores del Indepabis estaban ocupados en el interior de la república sancionando los hoteles y hospedajes, pero aquí nadie hizo nada.

Entiendo que al común de la gente esto no le afecta, pues “hay real que jode” y las personas “no se paran en artículos” para desembolsillar los cobres sin ni si quiera regatear, pues eso es de “pendejos” dicen algunos, lo que deja ver un gran problema cultural.

Este año debemos emprender una campaña contra la especulación y la usura que ejercen los comerciantes. Gobierno y pueblo debemos cerrar filas y combatir sin cuartel a estos inescrupulosos que pretenden (como en la cuarta república) hacer de la actividad cambiaria su modus vivendi.

(*) Lic. En Comunicación Social


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