¿Poder Popular o “Comisarios Políticos”?

Toda revolución que se respete despierta un rosario de temores en diferentes sectores de la sociedad porque como revolución al fin inevitablemente mueve paradigmas viejos para hacer surgir los nuevos. Los jalabolas de oficio, término acuñado por nuestro Presidente Chávez como una manera de desagraviar a los trabajadores de las empresas básicas luego de que el excandidato a la presidencia por la oposición Henrique Capriles Radonski les dijera jalabolas, no esperan dos pedidos para cuadrarse con el jefe de turno, y con discursos vacíos, defender lo indefendible.

La guinda que faltaba es que muchos de esos “comisarios políticos”, figura que Stelling define como preocupante para nuestro proceso en uno de sus recientes artículos, también ostentan cargos de directores o coordinadores y se desdoblan para ejercer a la vez las dos funciones. La mayoría de ellos firmaron contra el presidente, han estado en la acera del frente sin pudor, pero ahora son más rojos, rojitos que el trapo taurino. Sin escrúpulos, que nunca lo tuvieron, se arrastran cual ese insecto que ayudó a la Revolución Cubana a identificar a sus detractores, aceptan altas responsabilidades para llenar sus hojas curriculares y desplazan a personas dedicadas, estudiosas y críticas que sí creen en la Revolución Bolivariana y han puesto su materia gris a su servicio.

Si el Ministerio del Despacho de la Presidencia quiere tener éxito en su trabajo contralor, como espera el pueblo bolivariano, debe apoyarse principalmente en el Poder Popular dentro de las instituciones pues este no sólo reside en las Comunas que se están organizando como base de la sociedad en el nuevo Plan de la Patria para el 2013-19, en los Consejos Comunales que dan paso a la organización y participación protagónica de la comunidad, en los Consejos de Trabajadores, organizaciones sindicales dentro de las empresas públicas y privadas, sino también en los diferentes colectivos y organizaciones dentro de las instituciones del estado.

La contraloría del Despacho de la Presidencia, como bien lo han comentado algunos articulistas de Aporrea, debe ir buscando a quienes están adentro de la estructura del estado organizados, luchando contra la corrupción, contra la ineficiencia, contra aquellos que en vez de ir a la resolución de los problemas, gastan energía y recursos en defenderse, en lugar de convocar a ese Poder Popular, que es el único capacitado para corregir desde adentro los errores de nuestro proceso, para hacer valer la aplicación de las tres R.

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