El seguimiento del seguimiento del seguimiento... o la inutilidad de la denuncia

Una vez más vuelve el tema de la ineficiencia. Y una vez más la misma mala medicina se sigue recetando: hay que rectificar, reimpulsar, denunciar, inspeccionar, ponerse las alpargatas, etc. etc

¿Cuántas veces desde el Gobierno se han adelantado acciones para ser más eficientes y que no se pudran los alimentos, los puentes no se caigan, se fabriquen los helados, o que la gente no se quede esperando por las promesas hechas?. Si mi memoria no me falla puedo recordar entre otras:

    • la moda de la planificación bajo presión y sus agendas del decisor 
    • la creación de las Oficinas Estratégica de Seguimiento y Evaluación de Políticas Públicas, por demás redundantes, dado que ya existían y existen las Direcciones de Planificación y Presupuesto.
    • los cinco motores,
    • la 3R y las 3R al cuadrado.
    • la fusión del Ministerio de Planificación con el Finanzas,
    • el Control de Proyectos estratégicos por parte del antiguo Ministerio de Planificación,
    • la creación de la Comisión Central de Planificación (¿se acuerdan?, todavía existe en el papel),
    • las Vicepresidencias sectoriales
    • y ahora le toca (otra vez) el turno al Ministerio de la Secretaria de la Presidencia y las inspecciones.

Mejor paremos aquí porque seguro los amigos de Aporrea se deben acordar de muchas más. El punto es que de todo esto solo sobrevive una frondosísima y costosa burocracia creada para el seguimiento y seguimos en las mismas.

Lo más serio, por no decir necio, es pensar que con la denuncia y la inspección, ahora sí se va a atajar el problema de la ineficiencia. Lo dudo.

Hay una lógica perversa en esto, y es el hecho que si el Estado venezolano no hace seguimiento a lo principal, ¿Cómo esperar que le haga seguimiento a lo secundario, es decir a la denuncia?

¿Cómo esperar que una empresa socialista sea eficiente, si tomar una decisión rutinaria como comprarle o no a un proveedor, o autorizar un viático a un funcionario, tiene que pasar por al menos seis instancias, antes de llegar al Ministro y cuidado sino al mismo Presidente?. ¿Cómo lograrlo, si además de estas infinitas y oscuras trabas burocráticas, el poder de decisión pasa por manos de seudo revolucionarios, corruptos o incompetentes, que llegaron a dichos cargos por amistad o jalando bolas?.

Lo siento amigos de Aporrea, la denuncia no basta, ella solo sirve mediáticamente, para desplazar el foco de atención de un problema a otro, sin que las respuestas o soluciones definitivas lleguen. Lamentablemente, tampoco tengo una solución milagrosa que ofrecer, pero sí creo que con procesos transparentes, participación popular rutinaria en la conducción de los asuntos públicos y auténtica delegación de autoridad en manos de los responsables de los procesos, se puede avanzar muchas más que poniéndole un supervisor al supervisor y a este otro supervisor del supervisor...

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