Mano de hierro y alpargatas nuevas

El mensaje enviado por el presidente Hugo Rafael Chávez Frías, a sus más cercanos colaboradores, como Comandante en Jefe del proceso revolucionario bolivariano para vigilar la eficiencia y calidad revolucionaria dentro de la administración pública, nos volvió el alma al cuerpo a quienes hemos venido observando y alertando a cerca de los mata votos infiltrados dentro del gobierno bolivariano, quienes por omisión o por convicción sabotean los objetivos de determinadas decisiones, que hacen quedar mal a la revolución ante su principal soporte, como es la comunidad.

La fábrica de Helados Copelia, inaugurada la semana pasada y ya paralizada por daños en los equipos y falta de materia prima prendió las alarmas y puso al Comandante sobre aviso de lo que viene ocurriendo desde que se inició este proceso. El Comandante tiene toda la razón al hacer pública su molestia, porque ya está bueno de que le tomen el pelo. Las copelias abundan y es justo y necesario que la comunidad conozca a los culpables, a los saboteadores disfrazados de rojo rojito, que se burlan de las prédicas del líder y de quienes hemos asumido el compromiso con este proceso revolucionario, porque creemos en la capacidad del pueblo para armar su propio futuro.

El anuncio de la nueva línea maestra de la gestión revolucionaria y que se inaugura materializando lo que será en adelante la política de seguimiento, para lo cual el presidente anuncia la conformación de cien equipos para estos menesteres, es lo mejor que ha ocurrido en esta etapa final del período de gobierno. Nos indica que el periodo 2013-2016 , será de logros y corrección de rumbos, que buena falta hacen. Porque las Copelias están en muchas gobernaciones y alcaldías, donde han solicitado recursos para servicios públicos, por ejemplo que son un punto neurálgico en nuestro proceso. Acueductos , vialidad y otras tantas cosas se han convertido en un barril sin fondo, porque los recursos se van y la comunidad continúa con las penurias a cuesta y, eso representa una administración mata voto, que pudimos detectar en el reciente proceso del 7 O, donde funcionó el contra revolucionario “voto castigo”. Le cobraron al Comandante la mala gestión, de quienes andan colgados de su chaqueta para mantenerse en los cargos, pero que poco hacen por la consolidación del proceso.

Esos personajes son los enemigos de las comunas, porque manejan los recursos del Estado, como si fuesen sus propias cuentas bancarias y ven en la transferencia de fondos a la comunidad organizada, una amenaza para sus ínfulas de reyezuelos, que nada tienen que ver con lo que tiene que ser la conducta de un revolucionario, signada por la humildad, las transparencia, la lealtad y la eficiencia en el manejo de los dineros públicos.

Por eso nos complace, nos llena de satisfacción ese mensaje del presidente, que tácitamente nos dice, se acabó la política del “Laiser faire, laiser passer”. Ahora viene la política de vigilar, la eficiencia, la transparencia y la calidad revolucionaria, lo cual constituye el respeto al mandato que el soberano ha depositado en manos de quienes han asumido el compromiso luchar por la libertad y soberanía de la patria, al lado del pueblo en armas y el pueblo organizado, con el acompañamiento de nuestro Comandante Hugo Rafael Chávez Frías.

La autocrítica del Comandante donde invitó a sus ministros a :”Comprar alpargatas nuevas, porque lo que viene es joropo y no precisamente estilizado, sino seis por derecho” es el reflejo de su angustia por la ineptitud o la traición de muchos que están en funciones de gobierno. En eso debemos acompañarlo todos. Las comunidades organizadas, debemos activar el parlamento comunal, para examinar las gestiones y sin apasionamientos juzgar la obra de quien esté al frente e informar al alto gobierno, con pelos y señales, los logros y los pelones de pedal.

Aprovechemos el momento para confrontar ese chantaje, que si criticas al mal gobernante saltaste la talanquera o eres escuálido. Vamos a organizarnos, a trabajar por la activación del parlamento comunal, para ejercer la controlaría social, denunciar la existencia a esta alturas del proceso, del oprobioso maletín de la IV República y la amenaza de las listas negras, si no cuadramos con las mafias. Esa contraloría debe también alcanzar a los cuerpos de seguridad, para combatir la moda de “la vacuna” o la “Protección interesada”, al estilo del Chicago de los años 30, que ha venido corroyendo a cuerpos policiales, cuyos funcionarios ya no se cuidan ni la forma, para el cobro de la “mula” o vacuna, sino que la han institucionalizado. Contra todos estos vicios, comandante, tiene que ir esa mano de hierro y esas alpargatas nuevas.

Periodista*
CNP 2414 [email protected] [email protected]

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