El nuevo rol de seguimiento de la gestión de gobierno que debe cumplir el despacho a la presidencia de la república

Recientemente, el Comandante Presidente, Hugo Rafael Chávez Frías, transformó estratégicamente el Despacho a la Presidencia de la República, cediéndole el rol de seguimiento a la gestión de gobierno o actividad gubernamental en general. Cabe destacar, que esta actividad ya tiene asidero en varias instancias gubernamentales y ministeriales. En primer lugar, tenemos las Direcciones de Políticas Públicas, que funcionan en todos los ministerios; seguidamente tenemos, las Oficinas de Planificación y Presupuesto, y por si fuera poco, también contamos con las oficinas de Auditoría Interna que, igualmente existen a nivel ministerial y nacional. Entonces, ¿por qué ceder parte de esta actividad en el Despacho a la Presidencia de la República? La respuesta, obviamente es más de carácter político que administrativo.

Es más de carácter político puesto que este proceso revolucionario no ha terminado de consolidar las estructuras políticas y las administrativas en el gobierno nacional y local. Es decir, por una parte tenemos la actividad de políticas públicas ligada fuertemente con la actividad ideológica de transformación y cambio social; pero por la otra, tenemos la actividad administrativa y técnica del gobierno. La primera, necesita de una dinámica muy fuerte, mientras que la segunda requiere del cumplimiento de los pasos burocráticos propios de las estructuras gubernamentales. Entre ambas, existe una contradicción que parece no resolverse hasta el momento pero que sin embargo, produce resultados dañinos en la actividad gubernamental.

Por consiguiente, si no coexiste una dinámica político-ideológica del Estado Revolucionario no se puede impulsar un cambio efectivo en la sociedad, pues una parte importante del ingrediente del cambio es la actividad política e ideológica consciente. Sin embargo, si no existe una actividad técnico-administrativa eficiente con aquel ingrediente, por parte del Estado Revolucionario, la gestión, que debe verse reflejada en la eficacia de las políticas públicas termina en contra de la actividad política e ideológica. Lastimosamente, la actividad técnica y administrativa de la organización gubernamental se ha visto disminuida por la otra, que reviste un carácter de mucha importancia. Entonces, el Presidente intenta revertir esta contradicción llamando a una mayor eficacia técnico-administrativa desde una instancia política, como lo es, el Despacho a la Presidencia de la República. Ahora bien, ¿podrá este Despacho lograr la tarea encomendada por el Presidente, sin ayuda de insumos tan importantes como lo es la evidencia científica del desempeño de las políticas públicas, y mayor aún, del impacto que éstas tienen en la sociedad en transformación que va desplazando el predominante modelo capitalista? La respuesta es evidente, no podría. Entonces, ¿cómo permitir que el Despacho de la Presidencia pueda cumplir con la asignación encargada por el Presidente? Pues, tendrá que existir, no sólo el empuje que viene desde el Despacho a la Presidencia, sino también, resolver finalmente la dicotomía entre técnica y política presente en los ministerios y entes.

Las tres instancias que señalamos anteriormente: Oficinas de Seguimiento y Evaluación de Políticas Públicas, Planificación y Presupuesto y Auditoría Interna, deberán fortalecer su actividad técnica dividiendo el trabajo de seguimiento y evaluación de las políticas públicas, cada una en su especialidad y sobre todo, cada una en dimensiones distintas de la actividad político-administrativa del Estado venezolano y a la vez, confluir la estrategia del objeto social que les ha sido encomendada.

En primer lugar, tenemos que las oficinas de planificación y presupuesto velan el desempeño de los recursos físicos y económicos otorgados a los proyectos públicos. Igualmente, marcan la pauta de la actividad técnica gubernamental; por lo tanto, sobre estas oficinas descansa una buena parte del seguimiento y control que va implícito en los valores que comparten todos los miembros de la organización, la evaluación y seguimiento de la gestión ministerial. En segundo lugar, tenemos la actividad de la Auditoría Interna, la cual es el órgano contralor y tiene la función de velar por el resguardo ético y moral de la actividad administrativa. Finalmente, las oficinas de políticas públicas, tienen la importantísima misión de hacerle seguimiento y evaluación a las políticas sociales implementadas por el gobierno revolucionario, indagando más allá del desempeño de la política pública, esto es más allá de la gestión ministerial. Estas oficinas tienen que transcender, volcar su vista más allá de los proyectos que se ejecutan y evaluar y medir la fiabilidad de la política pública. Es decir, en pocas palabras, determinar si la política pública está dando resultados efectivos en el impacto y la transformación de la sociedad individualista-capitalista a la sociedad colectiva-socialista, que la Revolución conjuntamente con la participación protagónica del Poder Popular está construyendo.

Vemos entonces que, en términos de lo que el Presidente está buscando, elevar la eficiencia de la gestión gubernamental, se logra a partir de las tres grandes oficinas señaladas. Si a las de planificación y presupuesto y Auditoría Interna les compete la eficacia de la gestión, osea, cumplir con los objetivos de los proyectos usando los recursos destinados para ello y con un trabajo ético, a las oficinas de políticas públicas le compete la eficiencia de la gestión, esto es, que los resultados obtenidos con los proyectos surtan los efectos que deben, o lo que es lo mismo, exista fiabilidad y la acción gubernamental.

De esta manera, mientras que las oficinas de planificación y presupuesto y Auditoría se concentran en los problemas técnicos y administrativos de la gestión, las oficinas de políticas públicas van un poco más allá, pues deben observar que las políticas públicas "hagan aquello para lo cual fueron diseñadas". Esta última acción, es de carácter político-social y requiere de una actividad externa a la actividad burocrática propia de los ministerios. Otra forma de verlo, es que las oficinas de políticas públicas deben trabajar sobre el impacto logrado por las políticas aplicadas mientras que las otras dos trabajan sobre la eficacia de la gestión.

A razón de lo anterior, afirmamos que es un prerrequisito para el trabajo que éstas oficinas deban nuclearse y trabajar articuladamente para dar respuesta efectiva a esta nueva etapa del proceso revolucionario como es la de mayor eficiencia en la gestión gubernamental. Esta articulación no puede ser con espontaneidad sino que tiene que existir una intencionalidad de la alta gerencia de los ministerios y entes para que se concrete y baje hasta la base con implicación del verdadero protagonista: El Pueblo.

*Socióloga [email protected]

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