Trabajar con los
saberes contralores del pueblo y visibilizarlos gracias a la publicación por Aporrea.org
de seis entregas (incluyendo ésta) que pueden hallarlos
en los siguientes enlaces: Hacia una praxis emancipatoria del pueblo contralor
(http://www.aporrea.org/contraloria/a146372.html),
Escuchar y actuar en función del pueblo es un mandar obedeciendo (http://www.aporrea.org/ideologia/a146408.html),
De un Estado Burocrático Organizado para la élite a un Estado organizado para
la participación contralora del pueblo (http://www.aporrea.org/actualidad/a146796.html),
Cuando el pueblo consciente y crítico diseñe las instituciones públicas,
tendremos un estado Popular (http://www.aporrea.org/poderpopular/a146876.html),
Claves para una praxis ética contralora que construya el Estado que queremos y
necesitamos (http://www.aporrea.org/actualidad/a147029.html)
permiten evidenciar que un Pueblo habla y necesita ser escuchado. Y una manera
es sistematizar sus voces y miradas como se ha hecho desde la Universidad
Bolivariana de Venezuela, la Casa de los Saberes en el reconocimiento y
valoración de los saberes contralores para socializarlos con todos aquellos
identificados con el proceso de transformación
revolucionaria y democrática de nuestro país y como tal Aporrea, resulta ese
espacio idóneo y aliado natural de la producción y recreación de los saberes sociopolíticos.
Educar como acto político
Los procesos formativos
y educativos en términos de la Contraloría Social deben basarse en las
capacidades y limitaciones que tenemos actualmente los ciudadanos, las
comunidades y los colectivos venezolanos a objeto que la cultura contralora que
poseemos como pueblo se convierta en poder para su ejercicio pleno. Capacidades
que exigen ser fortalecidas y limitaciones que deben ser superadas si de verdad
existe una voluntad sociopolítica para que la Contraloría Social sea espacio y
herramienta natural del poder popular.
Para Paulo Freire la
educación no es hecho neutral. Es un acto político, pues lleva en sí la semilla
y germen del cambio y la transformación independientemente de la orientación o direccionalidad
del sujeto histórico. Esto obliga a considerar la importancia de la educación y
los procesos formativos desde el hacer y el actuar para generar aprendizajes
significativos y que desarrolle capacidades reales y sustentables en el tiempo
histórico y espacio sociopolítico. Así como también partir de un diagnóstico
situacional que permita reconocer los aspectos favorables o no y que es
necesario partir cuando se plantea educar para la acción contralora.
En una consulta a
articulistas de Aporrea se ha obtenido la siguiente caracterización de positiva
y negativa para ejercer la Contraloría
Social.
En cuanto a las capacidades de los ciudadanos,
comunidades y colectivos tenemos:
Un pueblo con
conocimientos de sus derechos y deberes constitucionales y que busca su
satisfacción y garantía por parte de las instituciones; leyes del poder popular
que facultan para ejercer los derechos y ofrecen las oportunidades para ejercer
la contralorías; en el colectivo reside el poder absoluto de esta ley; voluntad
para ejercer la función contralora; existencia de organizaciones e instancias
del Poder Popular para la organización comunitaria (expansión de una cultura de
participación); necesidad de participación en el proceso contralor; como seres
humanos entendemos que debemos estar organizados socialmente, además asumimos
la práctica de organización comunitaria como medio de fortaleza para solucionar
situaciones problemáticas de la comunidad; entendemos que unidos logramos
imponer nuestro criterio considerado justo, además comprendemos que logramos
poder; capacidad cierta de hacer que nuestra voz sea escuchada, porque al fin y
al cabo, el principal logro de la CS, es hacer que la voz del vulgo sea
escuchada; ciudadanos honestos, solidarios y respetuosos de las leyes; la
práctica individual exceptuada de la búsqueda de acuerdos o consensos para el
desarrollo de los procesos a que hubiere lugar facilitan los mismos en el
momento de la toma de decisiones; el trabajo compartido permite distribuir la
carga de los procesos que se asuman; los colectivos se reúnen en torno a
proyectos comunes y compartidos, lo que contribuye a viabilizar la orientación
del ejercicio de la CS y hacer más expedita la obtención de resultados
positivos; y conciencia de la libertad de asociación.
En cuanto a las
limitantes de los ciudadanos, comunidades y colectivos tenemos:
No sentirse
escuchados en su debido momento al interponer denuncias; es claro que al ser
solo un individuo quien lleve la queja, la denuncia, la sugerencia, la alerta,
esta tiende a no ser tomada en cuenta u olvidada, por lo menos en estos
estadios iniciales de este proceso, que necesita conocimiento, respeto y
cumplimiento de los pasos; el ejercicio individual de la contraloría implica un
mayor esfuerzo para su consecución, y está sujeta a una mayor subjetividad por
parte de quien la ejerce; existe una dependencia de las acciones del gobierno;
mucha gente no quiere que la tachen de “escuálida” si critica; la falta de
conocimiento, motivación, formación y conciencia política; la práctica de la
“viveza criolla” o “cultura de la trampa” está arraigada en la mayor parte de
la burocracia del Estado; bajo nivel ideológico y pérdida del sentido de identidad
y pertenencia; inexistencia de programas cohesionados de formación; estar
implicados los miembros de los Consejos Comunales en irregularidades; la
organización comunitaria se limita a llenar formularios pero en su mayoría es
deficiente y se actúa como si el consejo comunal fuese una junta parroquial,
con frecuencia controlada por intereses partidistas; desinterés y dispersión; alcaldías
y gobernaciones tratando de manejar las comunidades organizadas; bajo nivel de
conciencia; logran domesticar personas convirtiéndolos seres serviles para
fines particulares, sometiendo bajo su dominio las comunidades y en alianza con
funcionarios del gobierno nacional; la preeminencia de “caciques” en las
comunidades; la escasa formación política e ideológica en torno a la
convivencia y trabajo en equipo; la poca delegación de la potestad
participativa y protagónica en los procesos decisorios por parte de los niveles
centrales de Gobierno; el bajo incentivo a los procesos productivos y
autosustentables a ser manejados por parte de las comunidades; el timorato
cumplimiento a 12 años de revolución del artículo 184 de la Constitución; el aislamiento
de las estructuras del consejo comunal (vocerías) de la asamblea de ciudadanos;
el logro de acuerdos o consensos y la puesta en común de los procesos y
resultados pueden verse sometidos a largas discusiones debido a la diversidad
del sujeto comunitario; solo actuamos como colectivo cuando nos embarga un
problema y reaccionamos equivocadamente, en la mayoría de los casos nos
castigamos nosotros mismos quemando cauchos u otras sustancias que contaminan
la colectividad; espíritu de partido o sectarismo al cual aludía Bolívar; aquellas
que puedan surgir de las divergencias entre los miembros o desacuerdos en
cuanto a los procesos seguidos durante el ejercicio de la CS; que haya personas
con interés de beneficiarse individualmente; El limitante no es otra que la
diatriba filosófica entre el poderoso y el preponderante individualismo, y el
necesario y bueno, pero a la vez débil colectivismo;
Para ejercer la
Contraloría Social es necesario potenciar las capacidades como ciudadanos y ciudadanas en todos los
ámbitos de la vida pública y en la propia cotidianidad. Son muchos los modos y
maneras que se presentan a diario para aprender hacer contraloría. La vida está
impregnada de hechos y sucesos que requieren de nuestra observación crítica y nuestra escucha atenta. Estamos
expuestos a recibir permanente información que permite la reflexión y una
acción política.
Fortalecer a la ciudadanía
debe estar acompañada de una voluntad política de los ciudadanos, comunidades e
instituciones, veamos algunas consideraciones a tomar encuentra por tratarse de
ámbitos sociales de elevada importancia como lo es el mundo comunicacional,
comunitario y educativo.
Consideraciones vinculadas con el mundo informativo y mediático.
Si la información la
entendemos como el acceso libre a la información y es un derecho del ciudadano
y un deber de las instituciones de garantizarlo el Estado y las comunidades,
así como los ciudadanos y funcionarios públicos deben ser conscientes de la
importancia de obtener información en tiempo real cuando un ciudadano la
solicita, pero a su vez debe ponerla al consumo de los ciudadanos
independientemente se exija. Es este aspecto falta mucho por hacer y exigir:
¿Si Chávez pide una información y tarda mucho ¿qué queda para los comunes
mortales?
Si es verdad que ha
habido un esfuerzo del gobierno online de informar sobre las instituciones sus
planes estamos muy lejos de tener información precisa, por ejemplo de los
presupuestos vinculados a la planificación estratégica. Invisibilizándose
muchas veces gastos superfluos o de unos aún “privilegiados”.
Fomentar e invertir
en el uso de la informática para el derecho de la información resulta clave en
este proceso contralor. Además en los medios de comunicación alternativos para
la socialización de la información y conocimiento necesario en materia de
Contraloría Social.
Formar en
herramientas informativas y comunicacionales con el objeto de convocar,
motivar, estimular a la gente a integrarse en los esfuerzos de Contraloría
Social en la resolución de los problemas comunes y en vínculo con las
instancias competentes. Un manera que atrae a la gente son los casos exitosos o
testimoniales de experiencias de contraloria social donde se ha resuelto con
sanciones a los funcionarios.
Los medios masivos per se no buscan resolver los problemas, aún cuando en
el imaginario persiste que cuando sale una denuncia en los medios resulta
suficiente para tomar cartas en el asunto. Lo que no ocurre en la realidad. Y
tenemos problemas que se van acumulando.
Aun cuando nuestra
cultura venezolana le da mucha importancia a la denuncia, es bueno aclarar que
hay un mito en los medios de comunicación social en torno a esto. Es costumbre
ver en los medios impresos, radiales, audiovisuales y virtuales la denuncia de
hechos de corrupción, burocratismo e ineficiencia de empresas públicas y
privadas lo que no implica necesariamente la asunción de este problema por
parte de los responsables y organismos competentes.
Un primer paso para
enfrentar públicamente un problema susceptible a la acción contralora, la
denuncia resulta el punto de partida de una investigación, sin embargo esta
debe ser acompañada de acciones concretas con los entes competentes. No basta
la denuncia en un medio masivo. Denunciar por todos los medios y organismos
competentes posibles requiere un trabajo político y de participación activa. ¿Cuántas
de estas denuncias, de ser veraces, son escuchadas y respondidas a tiempo? No
se puede negar el poder disuasivo de estas denuncias, en la que la gente espera
respuestas inmediatas y los interesados o agraviados actúan más rápido. Ahora
bien, no es suficiente si no van acompañadas y dirigidas a las oficinas
competentes. Salir una denuncia por un periódico o por la televisión no
significa que se resuelven los problemas allí planteados. Esto acarrea muchas
veces desesperanza y apatía.
Si bien el componente
informativo, claves en la educación de los ciudadanos resulta un punto
fundamental en la estrategia formativa y educativa no menos es el mundo mediático
donde la publicidad tiene un peso en la estimulación de la ambición y el
consumismo exacerbado. Los medios de comunicación masivos cumplen un rol de
modelaje cuando incita a través de la publicidad y su programación estilos de
vida y aspiraciones como la riqueza, la fama y la gloria, aunado a estimular el
consumo de cosas y el deseo de situaciones más allá de las posibilidades reales
del individuo y de la sociedad. El marco legal existente en materia
comunicacional y publicitaria no profundiza ni aborda mucho este aspecto
fundamental, sin embargo, la aplicación de la Ley de Responsabilidad Social de
Radio y Televisión puede ser un buen inicio para recordar su tarea de educar.
Una manera sería la promoción de los valores a partir de programas y espacios
publicitarios que coadyuven en la formación de valores contralores establecidos
en la Ley Orgánica de Contraloría Social y a crear redes de usuarios y
consumidores para contrarrestar la especulación y el acaparamiento de los
bienes y servicios.
Al reconocerse la importancia del mundo de los medios por su impacto y
alcance en la vida de los seres humanos, en la modificación de conductas y de
saberes ya sean en forma positiva como negativa. El
Estado debe regular todo aquello que alimente el vicio y las malas prácticas y
apoyar todo debate en torno al mismo y la promoción de los valores y acciones
de ciudadanos que actúan conforme al bien común.
Consideraciones vinculadas con la comunidad.
Los consejos
comunales resultan como espacio organizado un lugar idóneo para que la Asamblea
de ciudadanos se forme debidamente en el campo de la contraloria social, para
aplicarla a la gestión comunitaria de los recursos invertidos así como a las instituciones
estadales que hacen vida en la comunidad y que prestan servicio público y no
responden adecuadamente. Para ello debe constituirse legalmente según el
procedimiento. Ahora bien más que hacer denuncias sobre actos irregulares se
trata de plantear soluciones para subvertir el orden establecido de conductas y
comportamientos irregulares haciéndose de la de la Contraloría Social un ejercicio
objetivo, sustantivo y competente. Por otra parte, asumir metodologías
participativas desde el inicio de los procesos para hacer transparente el
ejercicio y el posterior logro de los resultados.
Lo que si debe ser
clave es no ser flexible y dejar pasar la ocasión de contraloria social. Todo
el que esté implicado en una irregularidad debe ser denunciado. Determinando
con exactitud la realidad del problema planteado para su inmediata corrección.
Como instancias del
Poder Popular requiere un plan de formación e información necesaria para el
ejercicio de la función contralora, incluyendo sobre todo a los jóvenes,
quienes en su momento oportuno sustituirán a quienes están trabajando la
contraloria. El compartir de saberes desde la cotidianidad contralora que debe
ser sistematizada para ser evaluada y compartida formalmente y con periodicidad
para el reconocimiento de los logros alcanzados o no. Incorporar al pleno la
asamblea de ciudadanos/as en toda su diversidad.
Desarrollas foros,
conversatorios, estudio y difusión de las leyes del poder popular, así como de
los derechos y responsabilidades de cada uno y los mecanismos de ejercer la
Contraloría Social.
Implementación de
oficinas gestoras a nivel comunal y nacional de la contraloría social
individual o colectivo que permitiese canalizar las denuncias diarias y el
progreso de los reclamo.
Articulación del
ejercicio de la CS con las comunidades y/o movimientos sociales, es decir
colectivizando este ejercicio.
Promover a través de
foros y debates la conciencia política del uso racional de los recursos
conforme las planificaciones establecidas con anterioridad. Y hacer énfasis en
el beneficio colectivo y del bien común.
Consideraciones vinculadas con la educación ante las
exigencias históricas
Los medios de
comunicación social en su función de informar y educar así como la misma
comunidad organizada deben establecer espacios para la formación de valores y
toma de conciencia ciudadana respecto a la contraloria social, no obstante, el
Poder Ciudadano y Moral mancomunadamente con las instituciones que la componente
tiene la obligatoriedad de favorecer procesos de enseñanzas en la ciudadanía tanto
en la educación informal como formal públicas y privadas.
Esto sugiere la
necesidad de redimensionar el Poder Ciudadano y Moral creando una Institución o
instancia de Contraloría Social ejercida por el Poder Popular en vínculo con
los poderes públicos establecidos.
Plantear en diversas
esferas del poder político la delegación de los procesos de contraloría social
en los órganos de contraloría social del pueblo organizado, pues la Contraloría
General en sus funciones no se da abasto y dotar de instrumentalidad jurídica
el ejercicio de las contralorías sociales como Órgano Auxiliar de La
Contraloría General de La República o independiente mente de ella. Esta debe
ser regida por los ciudadanos en calidad de contralores sociales que sean voz
activa y directa con los niveles máximos de autorización, decisión, y control. No
serán considerados “funcionarios públicos” sencillamente ciudadanos contralores
cuya selección para ejercer la función de Control Social debe surgir de las
mancomunidades. Se trata de una voluntad política de todos los poderes públicos
pero motorizado por el Poder Ciudadano.
Si lo que se quiere
es organización se hace urgente la formación ciudadana a gran escala y como
estrategia del Poder Popular. Y esto requiere de inversión en educación política
ciudadana. Además de la construcción de espacios y estructuras físicas que
permitan el encuentro de las comunidades y de los ciudadanos a nivel local,
regional y nacional.
Elaborar programas de
estudio dirigidos a formar nuevos ciudadanos y ciudadanas en Contraloria
Social es determinante y ejecutarlo a gran escala.
Inserción en
programas formativos permanente en todos los ámbitos aplicando la
metodología de Educación Popular que permita ir consolidando niveles de
conciencia superiores.
Propiciar programas
de formación conjunta entre las contralorías sociales y las instituciones del
Poder Moral con capacidad de iniciar procesos de determinación de
responsabilidades. Organizando equipos de Contraloría Social de acuerdo a la
realidad de la organización comunitaria en cada espacio y organizando equipos
para ofrecer apoyo a los procesos de formación en Contraloría Social.
Dentro de este conjunto de propuestas formuladas por 12 articulistas de Aporrea se
reitera la necesidad de una visión participativa protagónica, corresponsable y
revolucionaria para la creación de una Escuela Nacional de Contraloría Social
que sea capaz de abordar la diversidad y complejidad del acto contralor en los
entes públicos y privados a nivel comunal, municipal, regional y nacional, a
partir de un estudio y diagnóstico particular de las realidades a controlar y
asumiendo la complejidad intercultural, la cual implementará también programas
de formación a los funcionarios públicos en sus competencias para que sean
ellos los primeros ciudadanos en hacer Contraloría Social en sus dependencias
de trabajo.
La formación de un
liderazgo contralor desde los diversos niveles educativos (escuela, liceos,
universidades, instituciones) que con conciencia política y de acción promuevan
la Contraloría Social con pasión, decisión, convicción y firmeza, de otro modo,
no será posible los cambios radicales que clama un pueblo ante el desafío de
enfrentar la corrupción, el burocratismo, la ineficiencia e ineficacia, la
especulación, acaparamiento, estafa, soborno y la impunidad del sector público
y privado.
Un aspecto particular
en esta formación es la del funcionario público, quien muchas veces entra a
ocupar un cargo sin la inducción y formación necesaria de su labor y las
implicaciones de su servicio en la construcción de un país y de un Estado
democrático de derechos. La falta de ética de funcionarios públicos no sólo es
fruto de una cultura que nos arropa sino también por la falta o ausencia de
controles debidos por parte de la contraloría interna. Lo que exige la
formación en el compromiso y la calidad institucional. Bien lo decía el
Libertador Simón Bolívar “Moral y luces son nuestras primeras necesidades” y en
este asunto de la Contraloría es esencial ambas acciones.
Obtenidas estas
miradas críticas y propositivas respecto a nosotros mismos como ciudadanos,
comunidades y colectivos en función de nuestra cultura contralora (potestas) y
en miras a un pueblo contralor (potestias) resulta urgente potenciar las capacidades
y superar las limitantes. ¿Cómo? básicamente con formación integral que invoca
a diversas instituciones, a inversión económica, a constitución de nuevas
instituciones de Contraloría Social a objeto de consolidar la movilización, la
participación y la organización de todos los actores sociopolíticos.
Ya sea la
institucionalidad educativa per se como la institucionalidad del Estado en
especial del Poder Ciudadano desarrollar los programas o procesos de formación
a los ciudadanos para los contralores sociales o como servidores públicos se
proponen a continuación los siguientes contenidos y prácticas
Módulos temáticos orientados
a) Módulo histórico-geográfico-cultural: Historia pasada y presente de nuestra
cultura contralora; b) Módulo Legislativo sobre la participación y Contraloría
Social desde el Poder Moral: Doctrina Bolivariana como fundamento del Poder
Moral. Estudio en profundidad de las leyes del Poder Popular y Ley Orgánica de
Contraloría Social. Desarrollo del contenido legislativo vigente relacionada
con la Contraloría Social. Contenido de la Constitución. Practicas sobre el
Poder Moral y su vinculación con los otros poderes públicos. Contraloría Social
en los Consejos Comunales; c) Módulo Sociedad, Estado y Constitución: Humanismo
y ciudadanía protagónica, corresponsable y revolucionaria. Estado, Ética y
Servicio. Ética socialista y socialismo. Estudio de casos en la historia
venezolana en los cuales se practicó la denuncia de los organismos del Estado y
d) Módulo Estudio de casos desde diversas complejidades de la Contraloría
Social. Contraloría Social al sector público. Contraloría Social al sector
privado. Delitos Económicos y los Ámbitos de Empresa. Propiedad y Derecho.
Contraloría Social mixta. Economía Social y Desarrollo Comunal. Medios
Alternativos de Solución de Conflictos.
Esta actividad formativa/educativa puede ser canalizada en un primer momento por las instituciones del Poder Ciudadano o Moral en conjunto con Consejos de Contraloría Social creada y conformada en los diversos estados del País.
