Cuentos de horror de la Burocracia en tiempos de revolución

La Revolución Bolivariana nos ha permitido a tod@s l@s venezolan@s, sin distinción, disfrutar de servicios médicos gratuitos y de calidad, de educación, de pensiones etc., y ahora nos da la posibilidad de tener una vivienda, algo inalcanzable para la gran mayoría en tiempos de la IV, pero lo que ha sido una catarata de derechos que como nunca antes hemos disfrutado, y que el presidente Chávez se ha esforzado por darnos, se convierte en manos de la burocracia en una inmensa catarata de desazón, maltrato, indiferencia e ineficacia.

La Misión Vivienda entre todas las misiones ha movilizado a millones de venezolan@s, y como es de esperar siendo tantos es@s millones, puede que algun@s experimenten cambios en la situación de vida que tenían desde el momento que se inscribieron al día de hoy, de uno de esos casos escribo hoy.

Tal es el caso de mi hermana menor, que se ha visto obligada por razones personales a cambiar de domicilio, de mudarse de un estado donde vivía cuando se inscribió a otro, donde ahora reside, así que lo discutimos y decidimos que debía notificar que ya no estaba en la dirección que dio a la Misión Vivienda anteriormente, lo que no hace que tenga ahora menos necesidad de una vivienda, por el contrario, su situación actual acentúa esa necesidad.

Acudimos a la oficina de Fundacomunal del estado donde vivimos, y nos informaron que no, que allí no era, nos enviaron a una sala situacional de la Misión Vivienda, donde supuestamente podían resolver el problema, fuimos allí y, nos dicen que no, que solo se ocupaban de la verificación de los datos que tenían del estado y que “teníamos que ir a Caracas”, de nuevo apareció “EL PAÍS CARACAS”, concretamente al Ministerio de Ciencia y Tecnología, que es el único que maneja la data de la misión, y supuestamente el único ente con posibilidad de arreglar el cambio.

Hay que destacar que el mismo recorrido hizo mi hermana en el estado donde estaba viviendo anteriormente, al saber que tendría que mudarse, al final le dijeron que tenía que hacer el cambio de domicilio en el estado a donde se estaba mudando.

Mi hermana se fue al “país Caracas”, al Ministerio de Ciencia y Tecnología en la Av Universidad, Esq El Chorro, en la Hoyada.

Al llegar allí le dicen que para entrar debe hacer una cola y pedir un pase, hace la cola, cuando logra entrar le preguntan ¿a donde va?, y ella explica a una recepcionista mal encarada y mal educada a donde va y porque, la recepcionista le dice que tenía que pedir una cita (por lo menos esta vez no le dijeron que pidiera una “audiencia”, termino detestable, que pone a nuestros funcionari@s públic@s como monarcas).

Mi hermana le responde; “Sta. vengo del interior del país, ¿como podía saber que tenía que pedir una cita para algo tan sencillo?”, la funcionaria a regañadientes le da el pase y le dice que es en el piso 23, dato que supuestamente anota en el pase.

Toma el ascensor y llega al piso 23, donde le dicen, que no, que allí no es, que se han mudado al piso 12, que pregunte allí, de nuevo al ascensor, baja en el piso 12, y le dicen si, aquí hay una sala situacional de la Misión Vivienda, pero no atienden a nadie sin cita, además la data la maneja solo el ministro, baje a recepción y pida que la comuniquen desde allí con la sala situacional y pregunte que puede hacer.

Perpleja, mi hermana va a la recepción y le explica a la funcionaria lo que le han dicho, que por favor haga la llamada a la sala situacional, la recepcionista llama, le responde una funcionaria en la sala situacional y le dice que saque una copia de la copia plastificada que tiene, y que ponga la razón de su solicitud en la hoja y la entregue a la recepcionista.

Mi hermana lo hace y le pide a la recepcionista que por favor le selle la hoja, como prueba del trámite que ha hecho, y le da el pase, en ese momento se desata la ira de la recepcionista que le grita “¿Por qué fue al piso 12?, ¡Ud. es una abusadora!, aquí dice piso 16!”.

Hasta allí llego la paciencia de mi hermana, le reclamo a la funcionaria pública por gritarle, por achacarle su error al escribir el piso y le exigió respeto al tratar al público, le exigió también que le sellara la hoja, a lo que se negó la funcionaria, mi hermana decidió tomarse una foto con su celular y el fondo de la recepción del ministerio, para tener una prueba de que había estado allí, la funcionaría comenzó a gritar porque le había tomado una foto y llamo al vigilante para acusarla, mi hermana le explicó la razón de la foto que había tomado, y el vigilante simplemente se marcho.

Al final mi hermana salió de ese ministerio, sin solución, maltratada, gritada, habiendo peregrinado de oficina en oficina por tres (3) estados, obligada a ir al “país Caracas” dizque para “solucionar” su problema, y llena de rabia, desilusión y de una perplejidad absoluta ante tanta estupidez burocrática.

¿Cuándo tomaremos en serio el daño, a veces irreversible, que esa burocracia le esta haciendo a la Revolución Bolivariana?

¿Quién, o quienes, como y porque se contrata a personas tan incapaces para atender al público, o para hacer el trabajo para el que se les paga, sin que nadie se moleste por saber si hacen o no su labor, o como maltratan a l@s ciudadan@s, o aun peor, como se inventan toda clase de trámites y alcabalas laberínticas, ante la indiferencia y ausencia total de supervisores, gerentes, jefes de oficinas, etc., siempre en “reuniones” o “comisión de servicio”?

Habría que decir que con funcionari@s públic@s así la Revolución Bolivariana no necesita enemigos ni internos, ni externos, esa burocracia es suficiente para acabar con todo.

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Nadezca Mujica


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