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Entrevista con William Pepper, abogado de Derechos Humanos
"Hugo Chávez encarna con su revolución bolivariana el legado de Martin Luther King"
Por: Marco Schwartz
Fecha de publicación: 14/09/03
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Nota de aporrea: El coqueteo de King con las ideas del socialismo democrático puede que haya tenido mucho que ver con su asesinato por parte de la CIA y/o El Pentágono.

Noticias como estas, demuestran el apoyo que existe en sectores progresistas y revolucionarios de EE.UU. al proceso de cambios que se vive en Venezuela.

Noticia publicada en la página 9 de la edición de Domingo, 20 de julio de 2003 de Quadern del Diumenge de El Periódico de Catalunya.

Lugar de nacimiento: Estados Unidos
Profesión: Abogado en derechos humanos.
Política: Trabajó en la candidatura de Martin Luther King para la Casa Blanca en 1968
Cubrió como periodista la guerra de Vietnam

William Pepper dedicó 25 años de su vida a una cruzada: aclarar el asesinato, en 1968, del reverendo Martin Luther King, apóstol de los derechos civiles y gran amigo suyo. Pepper nunca creyó la versión oficial de que el asesino fue James Earl Ray, quien murió en prisión en 1998 mientras cumplía una condena de 99 años. Tras intentar sin éxito la exculpación de Ray, Pepper consiguió la apertura de un nuevo juicio en 1999. El jurado sentenció por unanimidad que Ray nada tuvo que ver con el asesinato y que éste fue resultado de un complot.

El fallo no llegó al fondo de la trama, pero durante el juicio salieron a relucir actuaciones dudosas del FBI, la CIA y el Departamento de Defensa. En Un acto de Estado. La ejecución de Martin Luther King (Ed. Foca), Pepper plantea que la Administración urdió el asesinato de Luther King para defender los intereses de grandes corporaciones --en particular las militares-- que se sentían amenazadas por las soflamas del predicador. Y sostiene que esas corporaciones son hoy más poderosas que nunca.

--¿Se sabrá algún día toda la verdad sobre el asesinato de Luther King?

--La mayor parte de la verdad está en el libro que he escrito. El segundo juicio, que se celebró en 1999, tuvo 70 testigos y el jurado sentenció que James Earl Ray no fue el asesino ni tomó parte en la operación. Lo que hubo fue un complot desde la Administración para asesinar a Martin Luther King.

--Recibió amenazas por cuestionar la versión oficial del asesinato o durante la redacción de su libro?

--He estado 25 años en el caso. He tenido muchos problemas.

--Por ejemplo.

--Llamadas intimidatorias anónimas, avisos de que me iban a disparar. Aprendí a no prestar atención para poder seguir con mi cometido. Usaba chaleco antibalas.

--Usted ha criticado con dureza el papel de los medios de comunicación, por el escaso interés que demostraron en el segundo juicio.

--En EEUU, los medios están totalmente controlados en los asuntos importantes, los que tocan fibras sensibles del poder. Las grandes corporaciones tienen tal poder de coacción que no encuentras opiniones realmente independientes en los medios. Esto se ha desarrollado en los últimos 50 años, y ya han tomado el control absoluto.

--Pero, ¿no es EEUU el modelo de democracia y libertad de información?

--Es un mito. EEUU es gobernada por multinacionales muy poderosas.

--Usted dice que Luther King tocó la línea de flotación de la industria militar y las grandes compañías constructoras en la guerra de Vietnam. ¿Ganaron las industrias la partida?

--Ganaron la batalla, pero perderán la guerra. Tras el asesinato de Martin Luther King se han convertido en fuerzas muy poderosas en EEUU. Con la guerra de Irak están obteniendo contratos de reconstrucción, como hemos visto en el caso de Brown and Root, filial de Halliburton.

--La prensa estadounidense ha informado de ello. Luego hay libertad de información.

--La prensa mencionó que los contratos se han dado. No pueden ocultar algo evidente. Dejan pedazos de información. No todo está bloqueado en los medios. Pero muchas cosas no llegan al público. El pueblo americano nunca ha sabido que Brown and Root puso a Lyndon B. Johnson (presidente de EEUU en 1963) en el camino de la Casa Blanca en 1937, y él los ayudó con contratos desde sus escaños de congresista y senador.

--Sostiene que Luther King era el enemigo público número uno de las grandes multinacionales. ¿Quién lo es hoy?

--Ah, buena pregunta. No creo que exista ya un enemigo número uno. Está surgiendo, una vez más, un movimiento por el cambio, como se ha visto en la crisis de Irak y en el debate de la globalización, pero no ha surgido aún una persona que pueda ser denominada el enemigo público número uno. Cuando mataron a King echaron el cierre a un cambio revolucionario.

--¿Qué futuro augura a esos movimientos sociales?

--Confío en la unión de las fuerzas antimundialización y en los movimientos contra la guerra que se han desarrollado a raíz de la crisis de Irak para que el imperio americano sea contenido y vea obstaculizados sus esfuerzos de dominar regiones en el mundo.

--¿Tienen relación los poderes que mataron a Luther King con los que promovieron la guerra de Irak?

--Sin duda. Son los remanentes históricos de la guerra fría en el último medio siglo. EEUU se convirtió en un Estado de seguridad nacional en 1947. Desde entonces el control militar se ha ido consolidado y los centros de espionaje han ido construyendo su poder. King fue asesinado en 1968, Malcolm X , en 1965, John F. Kennedy, en 1963, Bob Kennedy, justo después de King, en junio de 1968. Todos esos asesinatos clave se producen en la misma década porque era entonces cuando avanzaban las fuerzas favorables a una reconstrucción radical de la república.

--¿George W. Bush es un peón de las grandes corporaciones o tiene capacidad real de mando?

--Es un instrumento de las fuerzas de las que hablamos. Tiene un control legal, pero no es independiente. Ningún presidente lo es.

--Entonces, ¿son inútiles los gobiernos?

--Ellos ofrecen una ilusión de democracia. Pero si no dejas al pueblo saber qué pasa, si no existe una prensa independiente, la democracia es inútil, el pueblo no puede tomar decisiones apropiadas porque no tiene opciones reales.

--¿Cree que Europa vive una situación semejante?

--Por supuesto que hay similitudes. Pero en Europa aún existe una tradición socialdemócrata. Las corporaciones en Francia o Alemania siempre han tenido, por tradición, cierto sentido de responsabilidad social que las americanas no tienen. Los británicos también tuvieron ese sentido, pero con Thatcher se acabó.

--¿Tiene hoy vigencia el legado de Luther King, en términos prácticos?

--King está vivo en la mente y el corazón de la gente, de las masas de EEUU que entendieron su proyecto y desean un mundo más justo. La personificación del trabajo de King hoy está teniendo lugar en Venezuela. Si los grandes poderes de EEUU tienen hoy un enemigo, es la revolución bolivariana; es Hugo Chávez en Venezuela.

--¿Chávez?

--Él encarna plenamente el legado de King. Está dando ladrillos y leche a gente que no los tenía, está poniendo agua potable y medios sanitarios en pueblos que no los conocían, ha construido 3.000 colegios en los últimos años y está poniendo la riqueza nacional de su país, en especial el petróleo, en beneficio del pueblo. Eso es la herencia de King. No está nacionalizando la industria, no es un socialista en el sentido tradicional, pero está empeñado en que el Gobierno conceda créditos a empresas para que los trabajadores participen de ellas y se cree una economía de propietarios trabajadores. No ha existido en Latinoamérica un esfuerzo popular tan serio para transformar la vida de la gente.

--¿Existe hoy un retroceso de derechos fundamentales en EEUU?

--Sí. Como resultado de la ley patriótica de noviembre del 2001, tras los ataques del 11-S, se han suprimido virtualmente varias enmiendas de la Constitución, entre otras, las que garantizan la libertad de expresión, de intimidad en tu casa, de no autoincriminarse ante la justicia. Todo se ha ido al garete. Si tu vecino te señala como sospechoso de terrorismo, los agentes pueden entrar en tu casa y llevarse cualquier cosa.

--Volvamos a Irak. ¿Había alguna justificación para la guerra?

--Ninguna. El Gobierno iraquí me consultó antes de la guerra, y le aconsejé ir al Tribunal Penal Internacional (TPI) contra EEUU en caso de agresión. Les diseñé documentos sobre su funcionamiento, pero los contactos se interrumpieron.

--¿Piensa usted llevar el caso ante ese tribunal?

--Creo que es necesario que el TPI revise qué pasó y que dé una opinión de si fue o no una guerra ilegal. Yo creo que fue ilegal. Es importante no tanto para castigar a EEUU, Reino Unido y España, sino porque sienta un precedente peligroso para que otros países hagan lo mismo. Por ejemplo, China con Taiwán.

--La opinión pública de EEUU ha apoyado mayoritariamente a Bush. ¿Cómo se lo explica?

--Es el caso típico de propaganda, de discurso patriótico que los medios pregonan con entrevistas a generales y exgenerales. No se cuestiona nada. Ni siquiera el 11-S.

--¿Qué quiere decir?

--Lo sabían y dejaron que ocurriera. Bush fue alertado en agosto, cuando Putin le envió un agente especial con información. También había información de los servicios de inteligencia de Alemania e Israel. Y dejaron que ocurriera.

--¿Con qué objeto?

--Pregúntese a quién ha beneficiado. Las fuerzas que controlan EEUU querían dominar el petróleo y obtener beneficios en los sectores de la construcción, la energía, la industria farmacéutica...

--¿Cuál es la mayor mentira que se ha contado en la guerra de Irak?

--La existencia de armas de destrucción masiva.

--Cuidado, aún pueden aparecer.

--Si aparecen, es porque EEUU las ha puesto.

--¿Con Bill Clinton hubiera sido todo diferente?

--No. Los grandes asuntos los manejan instituciones, no personalidades. Clinton no es lo que parece. Es un mensajero de las mismas fuerzas que gobiernan EEUU.

--¿Qué opina de la posición que ha mantenido el Gobierno español a lo largo de la crisis iraquí?

--Deplorable. Deplorable.

--¿Cómo se la explica?

--Creo que la orientación política del presidente Aznar es compatible con la de Bush: son conservadores y ambos están muy próximos a los poderes económicos y financieros en sus respectivos países. Blair también está próximo a esos poderes. Él heredó la tradición de un Partido Laborista serio y sucedió a John Smith, que fue un reconstruccionista social serio. Cuando murió Smith, en 1994, fue el fin del Partido Laborista en el Reino Unido.

--Algún dirigente español lo calificaría de izquierdista trasnochado.

--Me han dicho cosas peores.



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