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La crisis del MERCOSUR…
Hacia otros caminos de integración
Por: Prensa "Marea Clasista y Socialista"
Fecha de publicación: 10/07/07
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Orlando Chirino y Stalin Pérez Borges, Coordinadores Nacionales de la UNT
Credito: ccura


Stalin Pérez Borges
Credito: William Porras Prensa UNT

Los ataques del parlamento brasileño tras el quite de concesión a RCTV reabrieron un debate clave sobre la integración de Sudamérica. Chávez, luego de impulsar con fuerza el ingreso de Venezuela al MERCOSUR tuvo que salir ahora a criticar no solo al Parlamento de Brasil, sino a reconocer que así como está el MERCOSUR no sirve. Los empresarios y los gobiernos de Brasil, Argentina y los otros países no quieren cambiar las reglas de juego iniciales que son claramente capitalistas.

 

Esta realidad, muestra que la integración que necesitamos es otra, construida bajo otra perspectiva, en función de las necesidades de las grandes mayoría y avanzando en privilegiar la integración de los pueblos y de las organizaciones obreras, campesinas y populares del continente profundizando los pasos dados con el ALBA. Al servicio de este debate, publicamos una entrevista para nuestro periódico “Marea Clasista y Socialista” Stalin Pérez Borges, Coordinador Nacional de UNT y de CCURA. También adjuntamos extractos de un trabajo del economista de izquierda argentino, Claudio Katz. 

 

Stalin Pérez Borges (Coordinador Nacional de UNT-CCURA)

 

“es hora de comprender que nuestros verdaderos amigos son los pueblos”

 

Marea C y S: ¿Cómo recibió usted la polémica abierta entre Chávez y el Parlamento de Brasil?

 

S.P.B.: Mas allá del repudio que merece ese Parlamento que refleja a la derecha de Brasil y a los intereses de los grandes grupos económicos, no puedo obviar que saltó a la luz un problema que no venía debatiéndose con propiedad: El MERCOSUR. Así como está, es un modelo de integración capitalista, dominado por los grupos económicos de la región que pretenden fortalecerse para ingresar en mejores condiciones al mercado mundial. Bajo ese objetivo está diseñado desde su inicio y no vemos de parte de esos otros países de querer cambiarlo. A su vez, los gobiernos como Lula y Kirchner utilizan su peso político para intervenir en países vecinos si las luchas populares desestabilizan. Ellos necesitan tranquilidad para que estos grupos económicos actúen y sigan con sus ganancias. Y, es bueno no olvidar, que muchos de estos grupos económicos son los que financian las campañas electorales de estos presidentes. Creo que Chávez - ahora correctamente comenzó a denunciar todo esto- pero hay que reconocer que estaba  equivocado cuando generó expectativas en el pueblo venezolano sobre el MERCOSUR. El no ignoraba esta realidad y sin embargo alentó este camino.

 

Marea C y S: Pero usted reconoce el derecho del gobierno bolivariano a establecer acuerdos comerciales…

 

S.P.B.: Por supuesto que lo reconozco. Pero, esa no es la discusión. La discusión es precisar  cual es el verdadero camino de integración. La discusión es determinar quienes son a la vez los verdaderos amigos de la revolución bolivariana. Uno puede firmar muchos acuerdos pero, ¿lo que hay que tener claro como país a que proyecto de integración apuesta? ¿En donde invertimos tiempo y dinero? Creo que sin duda no debería ser en el MERCOSUR. Mas allá de que finalmente los parlamentos de Brasil y Paraguay votaran a favor de Venezuela, seguimos pensando que abría que privilegiar otro camino. Y, el gobierno -y sobre todos los tantos funcionarios que viven alabando a Lula- de una vez tendrían que reconocer lo que es evidente: Ese es un gobierno que representa los intereses de los grandes grupos económicos que algunos pocos son de Brasil y muchos son de las grandes multinacionales norteamericanas y europeas. Es decir, defiende intereses ajenos a su pueblo y a nuestra revolución. Es hora de comprender que nuestros verdaderos amigos son los pueblos, las organizaciones obreras, populares, campesinas, la izquierda como el PSOL y CONLUTAS en el caso de Brasil. Deberíamos avanzar a fortalecer los lazos con los pueblos y sus organizaciones. Estos de verdad son que luchan por un cambio profundo en Sudamérica. Estos son  de verdad quienes defienden y apoyan a la revolución bolivariana.

 

Marea C y S: Por lo que usted dice Brasil estaría jugando un papel negativo…

 

S.P.B.: Todos sabemos el peso que tiene Brasil en Sudamérica por su extensión, población, economía e importancia política. No tengo dudas que su rol actual es en acuerdo con los grandes grupos económicos, y a la vez manteniendo fuertes relaciones con el imperialismo. No podemos olvidar que en la última gira de Chávez al continente al mismo tiempo Lula recibió con abrazos a Bush. No es sólo aquella famosa foto en donde Lula sale con su cabeza en el pecho de su padre George, es el resultado de una política de entrega. Por un lado mantiene relaciones con Venezuela pero busca evitar que se profundice un camino anti imperialista en el continente. Por esa razón no creemos que se pueda cambiar el carácter del MERCOSUR ni transformarlo en un proyecto social. La entrada de Venezuela cambia los componentes políticos pero no modifica la esencia de un proyecto capitalista e integración, por la sencilla razón de que ninguno de los otros cuatro países quieren hacerlo. Estos son dependientes de los grandes grupos económicos y van a continuar con ese rumbo.

 

Marea C y S: ¿Es decir que usted prefiere el rumbo del ALBA?

 

S.P.B.: Bueno, creo que es un proyecto antagónico al ALCA y deberíamos hacerlo muy superior y distinto al MERCOSUR. Los ejemplos de intercambio con Cuba podemos verlos como en base a la solidaridad y deberíamos  tomar en cuenta las necesidades reales para poder lograr algunas cosas importantes. Lo mismo en el caso de Bolivia a quien se le compró la producción de soja. Estas son  muestras incipientes que se puede buscar para la integración por otro camino distinto a la libre competencia impuesta por los grandes grupos económicos. Se debería profundizar el proyecto del ALBA. Se tendría que discutir bien cada tema y debería ser con debates que no esté supeditado a Ministros y supuestos especialistas. Hay que sacar la discusión de integración de las cúpulas e involucrar a las organizaciones sociales, a profesionales y técnicos, Universidades y a la UNT. Tiene que ser una discusión y decisión de mayorías, si debe haber como ahora, tanta injerencia de capitales privados o si por el contrario –como creemos nosotros- eso puede evitarse. Y, cómo se puede evitar y salir adelante? Dándole ese protagonismo a los sectores sociales y utilizando recursos del estado. En el fondo hay que definir con claridad si van a ser los trabajadores y demás oprimidos los sujetos políticos de esta integración o si van  a seguir siendo las elites económicas. Lo mismo en el caso de la conformación del un banco regional. Este podría comenzar a edificarse mediante los recursos que hoy se destinan en todos los países a los pagos de las deudas externas. Debería  también abrirse este debate a fondo, sobre todo estas propuestas integracionistas, incluso ahora en las asambleas del PSUV. Es decir, discutir además sobre soberanía, democracia, antiimperialismo y socialismo, discutir integración continental o latinoamericana. Para  de verdad poder avanzar al socialismo hay que encarar un proyecto de serio y posible de integración. En conclusión para poder lograr la segunda independencia que queremos debemos avanzar a la Gran Colombia  que soñó Bolívar y que no puede ser sino es socialista.

 

 

EL MERCOSUR DE LAS CLASES DOMINANTES *

 

                                     Claudio Katz (Economista, profesor de la UBA –Argentina.

                                                                Investigador del Conicet. Miembro del EDI (Economistas de Izquierda)

 

El futuro del MERCOSUR está sujeto al giro que procesan las clases dominantes de Sudamérica. Los grupos capitalistas locales que emergieron con mayor poder de las últimas crisis intentan amoldar la asociación a sus intereses específicos. Agrupan a las fracciones concentradas del empresariado regional, mantienen fluidas conexiones con las grandes empresas extranjeras y ejercen una significativa influencia en las finanzas y la agro exportación. Estos sectores buscan adecuar el MERCOSUR a sus prioridades. Promueven un desarrollo hacia afuera que jerarquiza la especialización en materias primas e insumos industriales, porque pretenden compensar con exportaciones la contracción de los mercados internos. Como aspiran a conseguir un lugar en la competencia global han archivado el viejo esquema de sustitución de importaciones e industrialización hacia adentro. Estas orientaciones explican la actitud de las clases dominantes frente al librecomercio y el endeudamiento externo. Pero plantean un serio conflicto de intereses con Estados Unidos, colocan a Brasil ante un inédito rol y empujan a los gobiernos del MERCOSUR hacia una intervención política más directa en la región…

 

ESTADOS UNIDOS Y BRASIL

 

El gobierno de Bush mantiene una reacción contradictoria de incomodidad y satisfacción frente a las acciones políticas del MERCOSUR. Por un lado preferiría liderar directamente las operaciones en su patio trasero para recrear la vieja función virreinal de la embajada norteamericana. Pero por otra parte, la administración estadounidense ha perdido influencia directa y presencia inmediata en esta región y por eso aprueba el rol de estabilizador que cumplen otros estados. En un momento de aislamiento diplomático, carencia de aliados y escasa capacidad de respuesta militar, Bush se congratula del papel sustituto que han asumido los principales gobiernos centroizquierdistas. Ha visto como las tropas de Argentina y Brasil sustituyeron en Haití a los marines en la custodia de un gobierno creado por la CIA. Y también observa como los presidentes del Cono Sur atemperaron la sublevación popular en Bolivia, morigeraron el colapso gubernamental de Ecuador e intentan moderar la radicalización de Chávez. El mantenimiento del status quo transita actualmente ese camino.

 

Pero las piezas del ajedrez geopolítico se están moviendo velozmente y Brasil intenta aprovechar la coyuntura para convertirse en el líder indiscutido del MERCOSUR. Busca manejar todas las cartas de la diplomacia regional, a través de la creación de la Comunidad Sudamericana de las Naciones. La clase dominante brasileña sabe que para ocupar un lugar en el Consejo de Seguridad de la ONU tiene que mostrar capacidad de control efectivo sobre alguna porción del planeta. La ocupación de Haití constituye un test de este proyecto. Brasil comanda las tropas sudamericanas en la isla para demostrar que puede ejercer un mando militar en el cumplimiento de una “responsabilidad regional”. Qué este operativo se haya instrumentado con el aval de Estados Unidos y legitimando un golpe de estado, no constituye una gran preocupación para el gobierno de Lula. La supremacía de los capitalistas brasileños dentro del MERCOSUR exige no solo predominio comercial, habilidad financiera y preponderancia industrial. También requiere capacidad política, protagonismo político, presencia militar y peso estatal a escala regional…

 

LAS TENSIONES EN LA CÚSPIDE

 

El MERCOSUR es un instrumento de las clases capitalistas de Sudamérica para expandir su gravitación económica, su peso político y su influencia social. Estos grupos encaran una nueva etapa del tratado luego del ensayo de apertura y desregulación neoliberal que promovieron durante los 90. Esta frustración ha inducido a una revalorización de la industrialización desarrollista precedente. Nadie reivindica el modelo de protección aduanera y producción centrada en el mercado interno, pero se habla de re industrializar los países, recrear el empresariado nacional y forjar el capitalismo regional. Muchos promotores del MERCOSUR suponen que estos objetivos pueden alcanzarse si las fuerzas políticas y los funcionarios estatales disciplinan a las clases capitalistas y las involucran en un proyecto de crecimiento sostenido y redistributivo. Pero olvidan que esta misma política ya se ensayó en el pasado. Lo que demolió el modelo desarrollista no fue sólo el espontáneo avance de la mundialización, ni la marea destructiva del neoliberalismo. Estos procesos solo destruyeron un esquema que ya naufragaba, por la resistencia de las burguesías nacionales a aceptar –en las condiciones de acumulación de esa época- las demandas de expansión productiva y mejora del poder adquisitivo que planteaba el poder político…

 

Es probable que el esquema industrialista actual en el MERCOSUR repita la misma tensión entre elites, funcionarios y clases capitalistas, que frustró el antecedente nacional de los años 50 y 60. La mayor asociación internacional de las clases dominantes refuerza esta inestabilidad porque torna más difícil el disciplinamiento estatal de los capitalistas, mientras no se logre forjar una autoridad supranacional…

 

¿UN MERCOSUR SOCIAL?

 

…El MERCOSUR es el programa de clases dominantes y plantea un programa adverso para las clases oprimidas. Una alternativa de integración favorable a los intereses populares requiere concebir otro modelo de convergencia zonal. Existe la errónea creencia que el desarrollo de la región necesariamente presupone la consolidación de los grupos capitalistas que promueven el convenio25. Esta visión se basa en la errónea identificación del bienestar de los pueblos con la prosperidad de las clases dominantes, como si los beneficios de este sector no derivaran de la explotación de los trabajadores. Este enfoque oculta que el MERCOSUR es un mecanismo de reforzamiento de esta opresión.

 

Las normas de librecomercio regional que introduce el tratado multiplican el empobrecimiento y la desigualdad social. Las reglas financieras del convenio favorecen a las grandes empresas en desmedro de los campesinos y la pequeña producción. Los subsidios que contempla el acuerdo aumentan las subvenciones a los capitalistas que ya controlan el poder económico de Sudamérica.

 

El MERCOSUR no es un proyecto para revertir la explosión de pobreza, miseria y precarización laboral que generó el neoliberalismo. Al contrario, permite convalidar estos atropellos y facilita el aprovechamiento patronal de las condiciones de explotación que ha legado la década del 90. Los capitalistas lucran con la extensión de la miseria absoluta, que ya no afecta sólo a los campesinos expulsados de sus tierras. Este padecimiento se ha extendido a los obreros descalificados y los jóvenes desocupados. El MERCOSUR legitima la tragedia social de Sudamérica y por eso omite la incorporación de los derechos laborales que atenúen la opresión de los excluidos y la explotación de los incluidos…

 

...Algunos militantes propugnan gestar un “MERCOSUR de contenido social”, pero no aclaran el significado de este concepto. El tratado vigente en Sudamérica tiene un basamento capitalista y este cimiento no cambiará incorporando algunos derechos populares al convenio. El ALCA es el proyecto del imperialismo y el MERCOSUR es el programa de las clases dominantes del Cono Sur. No se puede mejorar el primer proyecto mediante negociaciones y no se puede transformar al segundo a través de la mera presión popular. El MERCOSUR carece de legitimidad social. Ningún sector popular lo percibe genuinamente como una institución favorable a sus intereses. En el mejor de los casos es visto como una abstracción lejana o como una preocupación de funcionarios y empresarios. La unificación desde abajo en Sudamérica exige construir otra integración, con otro programa.

 

* Por razones de espacio publicamos solo extractos de este trabajo escrito en marzo de 2006. El texto completo puede verse en la página web de Claudio Katz.



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