Los franceses se movilizaban en masa este domingo
para la primera vuelta de unos comicios presidenciales que abrirán una
nueva era política en este país y cuya participación, tres horas antes
del cierre de las oficinas de voto, era del 73,87%, la más elevada de
los últimos 25 años.
A las 17h00 locales (15h00 GMT), el número de
electores de la Francia metropolitana que acudió a las urnas superaba
ampliamente el 58,5% registrado a la misma hora en la primera ronda de
2002.
Esta importante afluencia parece
confirmar el interés que han suscitado estas elecciones, que marcarán
el fin de 12 años de presidencia del conservador Jacques Chirac y
supondrán la llegada al poder de una nueva generación de dirigentes.
En
total, 44,5 millones de franceses estaban llamados a votar durante esta
jornada que se desarrollaba sin incidentes y bajo un sol primaveral.
El
principal candidato de la derecha, Nicolas Sarkozy, de 52 años, gran
favorito, depositó su voto en una escuela de la localidad de Neuilly
sur Seine, a las afueras de París, acompañado de su esposa Cecilia, de
origen español.
'Espero tranquilamente
algo importante: que los franceses sean numerosos en ir a votar y que
éste sea un gran momento para la democracia francesa', aseguró Sarkozy.
La
candidata socialista, Ségolène Royal, de 53 años, la primera mujer con
posibilidades reales de convertirse en presidenta de Francia, depositó
su papeleta en una oficina de votación de la pequeña ciudad de Melle,
en la región de Poitou-Charentes (oeste), de la que es presidenta.
El
centrista François Bayrou, de 55 años, acudió a votar a Pau (suroeste),
mientras que el líder de extrema derecha, Jean Marie Le Pen, hizo lo
propio en Saint Cloud, a las afueras de la capital.
Todo
indica que Sarkozy y Royal tienen grandes posibilidades de enfrentarse
cara a cara en la segunda ronda, el próximo 6 de mayo, aunque los
analistas son prudentes.
Por un lado,
el número de indecisos superaba el tercio del total de electores horas
antes de la apertura de las urnas y por otro, no se descarta que Bayrou
o Le Pen accedan a la segunda vuelta.
Una
mayoría de los franceses espera no revivir la pesadilla del 21 de abril
de 2002, cuando Le Pen consiguió más votos que el candidato socialista,
Lionel Jospin, y disputó la segunda ronda frente a Chirac.
Muchos
electores, sobre todo de la izquierda, afirmaban que su principal
objetivo era impedir que se vuelva a repetir ese escenario: 'No fui a
votar en 2002, estaba despreocupado, y después, se produjo la
hecatombe', explicó Kaouther Ben Amor, de 30 años, auxiliar médica en
Marsella (sur).
Los principales
candidatos, conscientes del divorcio entre la clase política y los
ciudadanos, prometieron durante la campaña una forma de gobernar más
cercana al pueblo que se ocupe de las principales preocupaciones de los
franceses, como el desempleo o el poder adquisitivo.
Sarkozy,
que pertenece a la misma familia política que el presidente saliente,
se presenta sin embargo como el candidato de la 'ruptura' que impulsará
una economía de corte liberal y aplicará mano de hierro contra la
inseguridad y la inmigración.
Royal
presentó un proyecto de 'democracia participativa' que presta especial
atención a los franceses que, según ella, fueron olvidados por los
gobiernos de derecha.
Bayrou, un hombre
que quiere terminar con la alternancia de la izquierda y la derecha en
Francia prometió un gobierno de unión nacional y aspira a recabar los
votos de un electorado desencantado con los partidos tradicionales.
Por
su parte, Le Pen, el veterano de estas elecciones con 78 años,
intentará repetir su proeza de 2002, aunque todo hace presagiar que
quedará en tercera o cuarta posición.
A estos cuatro candidatos se suman otros ocho aspirantes que no superarán en el mejor de los casos el 4 o 5% de los votos.
El
sábado, pudieron depositar su voto un millón de franceses residentes en
el continente americano y en los territorios de ultramar, donde la
participación también fue más elevada respecto a los comicios de 2002.
El
resto de ciudadanos que vive fuera de las fronteras francesas acudió el
domingo a las oficinas de votación. Unos 820.000 electores se
inscribieron en sus respectivos consulados, más del doble que en las
últimas elecciones.
Las cerca de 65.000
oficinas electorales de la Francia metropolitana, que abrieron sus
puertas a las 08H00 locales (06H00 GMT), cerrarán a las 20H00 locales
(18H00 GMT), cuando se darán a conocer las primeras estimaciones
oficiales.
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