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Cuatro balas del 11A aún producen secuelas sociales
Por: Agencia Bolivariana de Noticias (ABN)
Fecha de publicación: 11/04/07
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Caracas, 11 Abr. ABN (Manuel Palma Cabello).- Cuatro víctimas del 11 de abril de 2002 coincidieron en que los hechos suscitados ese día cambiaron el rumbo político del país, pero al mismo tiempo transformaron sus vidas para siempre.

A sus 16 años, Luis González quería convertirse en un pelotero de cualquier equipo de la Liga de Beisbol Profesional (LBP), pero el 11 de abril de 2002 un impacto de bala perforó parte de su antebrazo derecho y se alojó en su cadera, razón por la cual sus sueños de superación en el beisbol se esfumaron.

“Era el mejor de la categoría pre junior de la liga estadal Andrés Bello en Caracas, y tenía algunas propuestas de cazatalentos de grandes equipos de beisbol, si no me hubiese pasado esto, seguro que estuviese ya en los entrenamientos de cualquier equipo del país”, relata con un halo de nostalgia.

Douglas Romero (43 años de edad) interviene y se acerca a paso lento, su caminar y su vida cambiaron luego de aquel 11 de abril. Si una bala no le hubiese perforado el nervio ciático de su pierna derecha estuviese compitiendo en el próximo campeonato de maratón.

“Y hasta me la hubiese ganado (el premio), y la pondría junto a mis otros trofeos que obtuve antes del disparo, entre ellos, el campeonato regional de Carabobo en 1998 y la medalla de plata en juegos nacionales en 2001”, bromea con una mirada que converge entre la resignación y el optimismo.

Romero, y otras víctimas, no han conseguido un trabajo estable desde que fueron blanco de los disparos en las inmediaciones de la avenida Baralt y Puente Llaguno.

“Yo puedo caminar bien, pero hay momentos en que la pierna no me responde, cuando piso los escalones de una escalera la pierna me duele, y no he conseguido trabajo, la empresas me perciben como incapacitado”, cuenta Luis Mata de 49 años, luego de explicar que un disparo proveniente de la azotea de uno de los edificios de la avenida Baralt le atravesó su femoral derecho.

“Yo no sé cómo me salvé, me transplantaron una vena de mi pierna izquierda a mi pierna derecha durante la operación. Los doctores dicen que me salvé por mi fuerza de voluntad”, esbozó.

Daniel Viera, de 25 años, interrumpe a Mata para expresar que a la incapacidad física se le agrega el “estigma político” del que han sido víctimas por parte de las empresas privadas, tras ser reconocidos en televisión cuando denunciaron a los efectivos de la Policía Metropolitana (PM) como presuntos responsables de los heridos y muertos en abril de 2002.

“En el país hay una polarización política, los detractores del gobierno nos hacen ver como delincuentes que participamos el 11 de abril”, manifiesta Viera.

Después de ser rechazados en varias entrevistas de trabajo, formaron una cooperativa que colabora con los servicios de limpieza, resguardo y mantenimiento del Palacio de Miraflores y algunas sedes de instituciones de la administración pública.

“Así es que nos hemos mantenido, tenemos un trabajo digno y nos ayuda a sustentarnos económicamente”, dijo Mata.

Romero, González, Mata y Viera, junto a otras 70 víctimas más, integran la asociación de víctimas del 11 de abril, la cual durante cinco años ha centrado sus esperanzas en una sentencia que esperan sea dictada el próximo mes de junio por el Tribunal 4° de Juicio del estado Aragua.

“Mis lesiones, así como las de mis compañeros, ya no se curan, son heridas que nunca se olvidan, pero yo lo que quiero es que se haga justicia, nada más”, remata el joven González, mientras observa fijamente el monumento realizado en Puente Llaguno en honor a los caídos de abril.












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La fuente original de este documento es:
Agencia Bolivariana de Noticias (ABN) (http://www.abn.info.ve)

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