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Ministro Pedro Carreño. |
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"¿Quién puede entender que la iglesia Católica se ponga en contra de la vida y en favor de los licoreros, las grandes cervecerías o los "roneros" (fabricantes de ron)?", inquirió anoche el ministro.
Carreño explicó que la decisión de regular la venta de bebidas alcohólicas en las proximidades de las carreteras y los días de mayor movilización se debió a que, según las estadísticas de las judicaturas forenses, "el alcohol es el factor iniciador" de las imprudencias y el exceso de velocidad en las carreteras.
La medida fue criticada por los principales sectores de oposición, que la consideraron un atentado al libre comercio, y por la iglesia Católica, a través del cardenal Jorge Urosa, quien planteó que se "flexibilizase" la prohibición de venta de bebidas alcohólicas.
"Escuchar a miembros de la iglesia Católica no apoyar una medida restrictiva en la venta de bebidas alcohólicas para preservar la vida es el mundo al revés, el fin del mundo", expresó el titular de Interior y Justicia.
Carreño consideró que esta posición está relacionada con la sistemática política de oposición al gobierno del presidente Hugo Chávez que mantiene la jerarquía católica.
"El recalentamiento del ambiente político les ha generado una neurosis colectiva y están enfermos. Es el único calificativo que pueden tener quienes se oponen a una medida que busca preservar la vida", manifestó Carreño.
Por otra parte, Carreño relató que hace unos días se comunicó con el cardenal Urosa para dialogar sobre unas declaraciones suyas en las que achacaba al Gobierno el alto nivel de inseguridad que existe en el país.
Carreño señaló que le pidió a Urosa que reflexionase sobre esas afirmaciones porque la Iglesia también tiene su cuota de responsabilidad en el clima de violencia existente.
"Vamos a reflexionar los dos, monseñor, porque los altos índices de inseguridad muestran que la Iglesia tampoco está cumpliendo su papel y está fallando en la tarea de difundir desde el púlpito valores éticos, principios morales, temor a Dios", indicó Carreño.
El ministro aseguró que resolver el problema de la inseguridad depende de la actuación de todos y planteó que lo fácil es culpar al gobierno.