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CARACAS, Ago 22 (AFP) - El vicepresidente José Vicente Rangel fustigó fuertemente a Estados Unidos por secundar las críticas de la oposición venezolana, que responsabilizó al gobierno del presidente Hugo Chávez del secuestro de un ex gobernador rescatado este viernes en una operación en la que murieron cinco de los plagiarios.
"Como tenía que ser, el Departamento de Estado metió la cuchara en esta sopa", criticó a su vez Rangel, continuando con la sucesión de intercambio de reproches entre Caracas y Washington desde hace semanas.
Dijo que el Departamento de Estado "emplazó al gobierno venezolano a una eficaz acción para dar con el paradero de Calderón, como si nosotros tuviéramos que pronunciarnos sobre la cantidad de delitos y secuestros que ocurren en Estados Unidos diariamente".
Leyendo un titular de un diario adverso al gobierno del presidente Hugo Chávez, que rezó "Embajada de EEUU condenó el plagio", Rangel acotó: "no podía faltar".
"Pero hasta ahora (la embajada estadounidense) no ha dicho nada de la muerte de 70 dirigentes campesinos (venezolanos que apoyan la ley de tierras venezolanas) en la frontera (con Colombia) por paramilitares y sicarios que operan allí", remató.
Venezuela considera toda intervención de Washington como "intromisión" en sus asuntos internos, como reiteran el presidente Chávez y Rangel.
Ahora, Rangel redobló sus críticas leyendo en rueda de prensa titulares de los diarios con declaraciones de opositores y periodistas que aseguraban que el secuestro del ex gobernador del Táchira, el opositor democristiano Sergio Omar Calderón hace 28 días, en su finca fronteriza con Colombia, era el primer secuestro político y acusaban al gobierno de Chávez de efectuarlo.
Son "dos actitudes (de la oposición y gobierno) que quiero contrastar", remarcó Rangel, quien señaló que la actitud del gobierno fue "desde el primer momento asumir con mucha responsabilidad y bajo perfil este hecho extremadamente grave como es el secuestro de un ciudadano".
Y destacó la intervención de Washington con la declaración de su vocero Richard Boucher: "Estados Unidos condena este acto criminal y expresa su solidaridad con la familia Calderón".
"Esperamos que las autoridades venezolanas investiguen a fondo el secuestro y busquen de manera urgente su retorno sano y salvo", agregó Boucher.
El vicepresidente recordó que culparon al gobierno del secuestro el llamado Bloque Democrático, de opositores radicales a Chávez, voceros del partido socialcristiano Copei y de los ganaderos.
"Este paneo a la hipocresía, al falseamiento total de la verdad, a la falta de escrúpulos a la hora de informar, a la irresponsabilidad de dirigentes con mucha responsabilidad política en el país, es algo que debe hacer reflexionar a todos", dijo.
"No es posible que cuando hay tragedias, haya personas que como buitres, como zamuros (otras aves de rapiña) traten de apoderarse de esa situación para manipularla de manera vergonzosa", deploró.
Rangel llamó a la "sindérisis, sobre todo a nivel de dirigentes. No es posible que cuando apenas ocurre cualquier hecho ya inmediatamente el responsable es el gobierno, se prejuzga sin tener ninguna prueba".
Recordó el caso de la Plaza Altamira en Caracas, enclave de opositores y militares disidentes, cuando el 3 de diciembre del 2002 murieron tres personas y varias resultaron heridas cuando un hombre, ya condenado por la justicia, arremetió a tiros contra los adversarios de Chávez allí presentes.
"Estaba aún la sangre en el suelo cuando los militares que apoyaron el golpe de abril lanzaron a la calle la especie de que se trataba de un crimen auspiciado por el gobierno", criticó.
"Tomemos consciencia de que, en un momento dado, podemos aproximar al abismo al país por este camino", alertó.
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