NUEVA YORK (Reuters) - El descalificado plan para un "mercado del terror" a futuro del Departamento de Defensa de Estados Unidos puede haberse extinguido antes de ver la luz del día, pero algunos mercados privados de apuestas online podrían recoger pronto la idea donde el gobierno la abandonó.
Por extraño que parezca, la idea del Pentágono era que esos contratos "a futuro" ayudaran a tomar ventaja de la capacidad de predicción de los mercados para ayudar a prevenir ataques y hacer seguimiento a eventos políticos claves.
El congreso de Estados Unidos armó un escándalo acerca de los más extraños proyectos de "futuros" para asesinatos y ataques terroristas, pero el mercado también planeaba contratos basados en la estabilidad de los gobiernos del Oriente Medio que podrían haber proporcionado valiosa inteligencia sobre la volátil región.
Los mercados de futuros para todo, desde recibos de taquillas cinematográficas hasta jugo de naranja, han demostrado a menudo una increíble exactitud en la estimación de posibilidades de un resultado, y los economistas han dicho que los contratos políticos eran el siguiente paso lógico.
Para John Delaney, presidente del mercado online Tradesport.com y creador de los "futuros Saddam" antes de la guerra en Irak, la propuesta del Pentágono no era tan ridícula como quisieron hacerla sus críticos. Su empresa planea desarrollar algunas de las ideas abandonadas por el gobierno.
"Si consideras que algo es tan macabro y de mal gusto para pensar en ello -como un ataque terrorista en Washington- si ni siquiera quieres pensar en ello, ése es el tipo de inteligencia que la gente necesita, la probabilidad de que eso pase", dijo.
"Los contratos más negociados en el futuro previsible son contratos políticos. Con contratos políticos y geopolíticos, tienes flujo de información, que a su vez mueve el mercado y produce muchas negociaciones", añadió el empresario.
Antes de que el mercado fuera borrado por completo de la página Web del Departamento de Defensa, algunos de los contratos ofrecidos estaban basados en la probabilidad de un ataque nuclear de Corea del Norte y el asesinato del líder palestino Yasser Arafat.
Esas propuestas causaron la ira de los congresistas tanto republicanos como demócratas, quienes dijeron que la propuesta era una "locura", "increíblemente estúpida" y una manera de que los operadores del mercado hicieran ganancias con el desorden y la muerte. El Pentágono enterró rápidamente el programa.
Previamente en el año, Tradesport obtuvo notoriedad por sus contratos a futuro basados en el tiempo en que Saddam Hussein sería derrocado del poder en Irak. Ahora tiene contratos sobre cuándo será hallado Hussein, junto con otros sobre la posibilidad de que sean halladas armas de exterminio en Irak.
Otra página Web que ofrece apuestas sobre eventos reales es NewsFutures.com. Sus contratos van desde la posibilidad de que Arnold Schwarzenegger sea electo gobernador de California a la posibilidad de que el primer ministro británico, Tony Blair, pierda su puesto antes del final del año.
En respuesta al furor provocado por el Pentágono, Tradesport lanzó un nuevo contrato: sobre si John Poindexter, el controversial jefe de la agencia responsable por elaborar escenarios a futuro sobre el terrorismo, conservaría su trabajo a finales de agosto.
No demoró mucho, luego que Poindexter renunció poco después bajo la sombra del escándalo.
Para algunos economistas que han estudiado el poder profético de los mercados, la idea fundamental de apostar a los eventos políticos no está tan descaminada.
"Hay mucha evidencia que sugiere que los mercados son una buena manera de agregar información. La idea es buena y vale la pena explorarla", dijo Justin Wolfers, un profesor asistente de la universidad de Stanford que ha estudiado el asunto.
Wolfers dijo que la idea de que esos mercados podrán predecir hechos como los ataques del 11 de septiembre del 2001 a Estados Unidos estaba "simplemente equivocada" porque sería muy difícil crear contratos para eventos de tan baja probabilidad como un ataque terrorista.
Pero los basados en eventos políticos más amplios, especialmente aquellos de interés para los mercados financieros, podrían ser factibles y ayudar a definir de manera más transparente su impacto potencial.
Los escenarios podrían referirse a la caída de gobiernos, cuánto tiempo podrían pasar las tropas estadounidenses en Irak o cuándo Gran Bretaña abandonará la libra por el euro.
Como un ejemplo, los contratos para vender y comprar jugo de naranja para ser entregado en un punto futuro en el tiempo, al precio acordado hoy --como se hace en el Board of Trade de Nueva York-- frecuentemente predicen el clima mejor que el servicio meteorológico del país.
De manera similar, las apuestas acerca del éxito de los candidatos presidenciales a veces son más exactas que los analistas y las encuestas, y la firma informática Hewlett-Packard estableció un mercado interno entre sus empleados para estimar ventas, que ha sido mucho más preciso que sus previsiones oficiales.
Un mercado anónimo de futuros podría ayudar a Estados Unidos a resolver uno de los problemas que condujo a los ataques del 11 de septiembre: cómo procesar la información de muchas fuentes, específicamente dentro de la comunidad de inteligencia, que podría retrasarse en el marco burocrático.
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