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Caracas, 1 ene (PL) En calma y tras la resaca de un "cohetazo" que tradicionalmente ensordece, ilumina el cielo y deja un alto número de víctimas, Venezuela inició hoy un nuevo año que se vislumbra políticamente agitado.
Los fuegos artificiales lanzados desde calles, terrazas y balcones marcaron también un estruendoso fin de año durante el cual la disputa política otorgó al presidente Hugo Chávez un nuevo mandato (2007-2013) con la promesa de iniciar el camino de desarrollo socialista.
Previsiblemente, la vida política nacional se iniciará el próximo viernes 5 de enero, cuando debe instalarse la Asamblea Nacional para el nuevo período Constitucional.
Una de sus primeras tareas es la organización de la juramentación de Chávez para su nuevo período presidencial el próximo 10 de enero, aunque ese mismo día el Jefe de Estado venezolano anunció su presencia en la ceremonia de asunción de Daniel Ortega en Nicaragua.
Según versiones no oficiales, Chávez se colocará la banda presidencial y de inmediato viajará a Managua para identificar aún más el significado de los dos triunfos en el contexto político regional, marcado por el auge de la izquierda.
Previamente el 5 de enero la plenaria de la Asamblea Nacional deberá elegir la nueva Junta Directiva parlamentaria con que se iniciará el primer período de sesiones del año, cuya abultada agenda incluye una reforma constitucional.
La reforma propuesta por el Jefe de Estado se enfoca en la necesidad de reestructuración legal para poder cumplir con la oferta electoral de avanzar en el camino del socialismo y enfrentar problemas como el desempleo y la pobreza.
En opinión de Chávez, el avance de la nación a partir de una distribución justa de su enorme riqueza no se podrá llevar por los patrones capitalistas y ese enfoque recibió el respaldo de casi 63 por ciento de los votantes el pasado 3 de diciembre.
La avalancha de votos, superior incluso al 50 por ciento con que ganó las elecciones en 1998, constituyó también el rechazo a la propuesta opositora de retomar la opción neoliberal, que apenas recibió el 37 por ciento de la votación.
Con esa mayoría, Chávez recibió el aval para una reforma constitucional que sería apoyada por la construcción de un Partido Socialista Unido de Venezuela, en el cual se aspira a integrar a los militantes de más de 20 agrupaciones que hoy le respaldan.
En enero, además de la toma de posesión y el inicio de las actividades parlamentarias, se espera asimismo el informe del Presidente de la República a la nación, presuntamente antes del día 15.
Sin mucho tiempo de descanso, Venezuela comienza a acelerar el ritmo de su vida política que se vislumbra polémico, agitado y en gran medida definitorio para la nueva etapa anunciada por Chávez en la cual aspira a modificar estructuras para avanzar en su propuesta socialista.
Según sus adelantos se trata de un socialismo adaptado a las características propias del país y su historia, objetivo en el cual cuenta con el apoyo de la mayoría de la población para también de la resistencia de una oposición interna y externa.
El año debe aclarar también si los opositores lograrán una proyectada unidad y si Estados Unidos aprendió a lidiar con países de diferente posición en el que fue su patio trasero, o mantendrá la hostilidad característica de las relaciones con Venezuela los últimos ocho años.
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