El siguiente reporte fue publicado en Junio de este año por el diario regional argentino Rio Negro y reproducido en www.argentina.indymedia.org
Ultimamente se acentuó un fenómeno que comenzó a registrarse hace más de cuatro décadas y no siempre permitió alcanzar los mejores resultados. De cualquier manera, contribuyó a la continuidad operativa de alrededor de 60 firmas, que generaron entre 8.000 y 10.000 puestos laborales, y que fueron perjudicadas por sus propios errores y también por las políticas económicas aplicadas por sucesivos gobiernos.
BUENOS AIRES.- Durante el absurdamente denominado "Proceso de Reorganización Nacional" se interrumpió el modelo de industrialización sustitutiva imperante e impuso un nuevo comportamiento económico y social, basado en la valorización financiera. Eduardo Basualdo, investigador del Conicet y de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, en un reciente análisis sobre el "Sistema político y modelo de acumulación en la Argentina", señaló que no sólo se trató de la enorme rentabilidad que obtuvo el sistema financiero sino, también, la que percibieron capitales oligopólicos, líderes en diferentes actividades. Influyó la tasa de interés, que superó ganancias sectoriales y hubo notables concentraciones del ingreso y de la deuda externa. En el nuevo patrón de acumulación prevaleció el capital sobre el trabajo y se expresaron regresividades sin antecedentes en la Argentina, en materia de distribución del ingreso y exclusión social.
Con el retorno a la democracia constitucional, quien por otra parte integra equipos técnicos de la Asociación de Trabajadores del Estado y la Central de Trabajadores Argentinos, verificó un avance en la construcción de lo que denominó "transformismo argentino", que permitió a los sectores dominantes mantener inmovilizados a los populares, en tanto sucesivos gobiernos, incluyendo el actual, atravesaban por crisis muy profundas, consecuencia de sus desaciertos e inactividad. Las consecuencias fueron la aparentemente interminable recesión, que ya lleva cuatro años, por todos conocida y padecida.
En las últimas cuatro décadas se registraron diversas experiencias de recuperación autogestionada de pequeñas y medianas empresas en quiebra o abandonadas por sus propietarios. Aunque fueron reabiertas o mantenidas en funcionamiento, no en todos los casos tuvieron la trascendencia de las más recientes, que por lo general adoptaron la forma jurídica de cooperativas de trabajo u otras por situaciones de transitoriedad o traspaso parcial.
Durante la presidencia de Raúl Ricardo Alfonsín, después del inolvidable Plan Primavera, la creciente desocupación impulsó, en Rosario (Santa Fe) un proyecto de trabajadores, que fue aceptado por la municipalidad local. La participación en la construcción de viviendas y veredas y la poda de árboles contribuyó a que surgieran cooperativas, que fueron embriones del Movimiento de Empresas Recuperadas. Las acciones que desplegaron ejercieron un efecto indudablemente multiplicador y quizás ayudaron a recuperar alrededor de 60 firmas por la gestión de 8.000 a 10.000 trabajadores (ver aparte), a pesar de las manifestaciones, los cortes de ruta y las controversias judiciales.
Estudios sobre las experiencias acumuladas, tanto de aquéllas más exitosas como de las que fracasaron, permitieron trazar en el Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social algunos esquemas operativos y prever cuáles serían los inconvenientes más probables en las próximas, asumiendo la complejidad que contiene cada una de ellas. Allí estimaron, inclusive, que entre éste y el próximos dos años podrían salvarse 30.000 puestos más.
Por una ley de la provincia de Buenos Aires, el año pasado se aceptó la expropiación de activos productivos de quiebras. Estas se reiteraron demasiado, sobre todo en las zonas suburbanas, que en épocas anteriores eran las de mayor concentración fabril.
En el Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social (INAES) no llevan un registro público de las experiencias de recuperación de empresas cerradas o formadas por ex empleados de empresas estatales, a raíz de la descentralización y privatización de actividades, pero proporcionaron a "Río Negro" referencias incluidas en los cuadros adjuntos. De cualquier manera, verificaron la formación de cooperativas de trabajo que se hicieron cargo de empresas de manera autogestionada, como los talleres ferroviarios de Pérez, Rosario y Laguna Paiva (Santa Fe) y Junín (Buenos Aires).
En el sector terciario, se originaron otro tipo de autogestiones como respuesta a la tercerización promovida por grandes empresas. A veces las integran ex empleados, conocedores de las prácticas y convertidos en contratistas, quienes frenaron así la irrupción de competidores.
Todas las experiencias verificadas demostraron la viabilidad del fenómeno descrito, que alcanzó una importante difusión y un relativo éxito. Se interpreta que cualquier cambio futuro deberá ser realizado por los trabajadores, quienes tendrían que tomar mayor conciencia acerca de los problemas técnicos y empresarios y transmitir las experiencias, formando redes de conocimientos entre las firmas autogestionadas existentes.