A poco menos de un mes de haberse creado
en Venezuela el Instituto Nacional de la Juventud (INJ), el mandatario Hugo
Chávez puso en manos de su presidente, el conocido luchador bolivariano Enrique
Ramos, la responsabilidad de incorporar a los estudiantes y jóvenes de todo el
país al Plan Nacional de Alfabetización Misión Robinson.
Enrique, quien empezó su formación revolucionaria en las luchas estudiantiles
en la Universidad de Carabobo, suma un nuevo reto a su condición de docente,
como profesor de Educación Comercial, y a los proyectos sociales que impulsó en
barrios y cerros desde Fundacomún. Ahora es uno más en ese ejército que lleva la
luz a un millón y medio de compatriotas: el de la alfabetización.
—¿Qué tareas concretas asume el Instituto de la Juventud en la Misión
Robinson?
—"Nos corresponde unir y organizar a la juventud revolucionaria y solidaria,
dentro de la Comisión Presidencial que dirige la Misión Robinson. Todos nuestros
coordinadores en los 24 estados saben que no tienen hoy otra tarea más
importante. El trabajo ha sido duro, pero existe un entusiasmo extraordinario
por parte de los jóvenes venezolanos. No creo que otro proyecto nos haya unido
tanto.
"En la Comisión Presidencial, el INJ está responsabilizado con el censo de
analfabetos y facilitadores en todo el país. Fuimos los primeros en salir a las
calles, cerros y llanuras en busca de los que no saben leer y escribir, y de los
voluntarios dispuestos a enseñarlos. Tocamos a las puertas de las universidades,
comunidades, radios y periódicos. Es la Juventud llamando al sector juvenil a
que se incorpore a una misión histórica y crucial para Venezuela y
Latinoamérica."
—Enrique, ustedes que tocan con las manos la realidad venezolana, ¿qué cosas
inéditas descubren en el censo de iletrados y la conformación de un ejército de
voluntarios para enseñar?
—"Sabíamos que existía una conciencia y deseo de participación en el pueblo;
una necesidad real dentro de las comunidades, los cerros y barrios más
apartados. Miles de personas que se dedicaron toda la vida al trabajo y la
supervivencia, y no tuvieron una oportunidad siendo jóvenes, y mucho menos
adultos, de ir a la escuela. Pero lo que no imaginamos en toda su dimensión, es
la cantidad de jóvenes que en los últimos años no tuvieron acceso a la
educación.
"Hemos descubierto el rostro horrible de la descomposición social que nos
dejaron todos estos señores presidentes que antecedieron a Chávez, y fueron
excluyendo a miles de seres humanos, sometiéndolos a un mundo de marginalidad,
delincuencia, y falta de armonía humanista. Gracias a Dios, a la Revolución
bolivariana, y a la solidaridad de los hermanos cubanos, llega la luz.
"Y aparece también la oportunidad de darle participación a toda la Juventud
en un proyecto real y humanista. Aquí hay espacio para las diferentes
organizaciones que vienen dando aportes al proceso revolucionario:
universidades, Círculos Bolivarianos, partidos políticos, la Federación
Bolivariana de Estudiantes, el Comando Táctico UniversitarioÁ Se trata de sumar
la mayor cantidad de organizaciones juveniles que existen y que vienen haciendo
un trabajo de acercamiento al proceso bolivariano."
—La oposición, lejos de cambiar su imagen y apoyar un proceso humano y
hermoso como el de la alfabetización, ha desatado una nueva campaña mediática
que tiene como blanco a la Misión Robinson y la presencia solidaria de los
cubanos. ¿Qué opinión te merece?
—"Esa es la respuesta que recibimos de ellos en el día a día. Cuando vimos
las caras de estos señores llamando a paralizar al país, comprendimos que ya no
habría otra etiqueta que ponerles. Los escuálidos se han encargado de que el
pueblo, los que viven en la pobreza extrema, comprendan que les están saboteando
la posibilidad de construir un país nuevo.
"No nos extrañan sus ataques. Sicológicamente nos preparamos para una batalla
dura, y en la que no podemos fallar. Quieren satanizar la campaña de
alfabetización, encadenan los canales en las mañanas y las noches para difamar
del método donado por Cuba y le están atribuyendo un objetivo ideológico a
nuestro deseo de enseñar. Están acelerando el descrédito y desprestigio, porque
saben que en tres meses vamos a tener a más de un millón de personas que
pensarán diferente, y dirán: la Revolución me dio la oportunidad de aprender, de
leer un periódico, firmar un cheque y una cédula.
"Que se desgasten y ladren. Nosotros ganaremos la batalla con hechos. Además
de enseñar a leer y a escribir, daremos oportunidades a los mejores en la Misión
Robinson, para que adquieran casas y salgan de una vez de sus ranchos de cartón;
muchos otros se capacitarán en los cursos del INCE, y encontrarán empleos en el
sector productivo, porque estamos hablando de financiar mil cooperativas;
mientras que los más jóvenes podrán transitar por los demás niveles de
enseñanza, y llegar un día no lejano a las aulas de la Universidad Bolivariana."