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Lima, 26 Jun. Venpres.- Evidentes dificultades sigue enfrentando hoy el presidente de Perú, Alejandro Toledo, para conformar un nuevo gabinete en medio de una grave crisis político-social, por lo que debió incluso faltar a la cumbre andina, según reveló un despacho de Prensa Latina.
Para nadie es un secreto que la ausencia a la reunión cimera de la Comunidad Andina de Naciones (CAN), de dos días a partir de este viernes en Colombia, se debe a los aprietos de no hallar relevo para el dimitente equipo gubernamental.
Al menos para analistas políticos ahí está el trasfondo de faltar al encuentro con sus homólogos de Bolivia, Colombia, Ecuador y Venezuela, lo que oficialmente se limitó a justificar con la necesidad de "atender asuntos de Estado".
Sobre ese tema giran innumerables comentarios de todos los tonos, los más especulativos, referidos a la imposibilidad del mandatario para encontrar relevos a su gabinete, cuya renuncia en pleno presentó el lunes último el primer ministro, Luis Solari.
Y es que "nadie se quiere quemar con un gobierno que tiene 11 por ciento de aceptación popular", según dijo a periodistas el diputado Javier Diez Canseco, de la Unión Parlamentaria Descentralista.
El legislador afirmó que Toledo llamó para sustituir a Solari al controvertido político derechista y escritor Mario Vargas Llosa, quien rechazó la oferta.
Indicó que también fue desoido por los líderes de los partidos Unidad Nacional, Lourdes Flores, Luís Bedoya, del Popular Cristinao, y a Alberto Andrade, de Somos Perú, confirmaron esas agrupaciones.
A juzgar por Diez Canseco, "la última carta" del gobernante era el presidente del Congreso, Carlos Ferrero, pero este es blanco de fuertes ataques en el Legislativo que le invalidan.
La búsqueda de alguien que conforme el nuevo equipo de gobierno se ha convertido para el jefe de Estado en un quebradero de cabeza además por las presiones.
En ese orden, Jose Barba, diputado por Unidad Nacional, le conminó a no equivocarse de nuevo, "porque Perú no resiste una frustración más".
La resistencia en ese plano se une al descontento político y social con el régimen de Toledo, cuya popularidad se ha derrumbado estrepitosamente.
Crecientemente criticado por errores y desacertada conducción, Toledo enfrentó el mes pasado una avalancha de protestas y paros laborales y sociales contrarios a su política neoliberal e incumplidas promesas.
A los "tormentos del presidente" para hallar aliados a su conducción, como apuntó un comentarista radial, se añadieron los apremios de Solari, quien le pidió ya encontrar su relevo y despejar la abrumadora cortina de dudas.
La situación se le hace al jefe de Estado más sombría con encuestas según las cuales casi el 40 por ciento de los peruanos se pronuncian por que abandone el cargo, y deje la conducción del país al vicepresidente Raúl Diez Canseco.
Para las mayorías, Toledo atraviesa una virtual barrera de fuego en escasos dos años de gobierno, aunque algunos, como el oficialista congresista Marcial Ayaipoma, negó hoy que esté derrumbándose.
En una declaración para muchos extemporánea, pues estiman que se agiganta la crisis, Ayaipoma sostuvo que sigue habiendo estabilidad económica en Perú, y pidió una tregua política al Gobierno.
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