La calificadora Fitch Ratings elevó hoy la calificación de la deuda pública de largo plazo de Venezuela denominada en divisas de CCC+ a B-, y la deuda pública de largo plazo denominada en bolívares de CCC a B-, tras valorar positivamente la perspectiva de la economía venezolana.
Fitch dijo que la decisión refleja el mejoramiento de la situación petrolera al lograr el Gobierno retomar los niveles normales de producción de PDVSA tras el fallido paro nacional de diciembre y enero, y las acciones tomadas en materia de endeudamiento que han contribuido a mejorar las perspectivas financieras de la República. La empresa dijo que las subastas de canje de deuda interna efectuadas por el Gobierno venezolano han contribuido a solventar una eventual crisis de liquidez a corto plazo, mejorando la capacidad del Gobierno para servir sus compromisos financieros y en consecuencia, valora como estable el panorama económico de la República.
Fitch dijo que el riesgo de nuevas o mayores interrupciones en el suministro petrolero se ha alejado debido al fracaso del paro petrolero y el incremento del control del Gobierno sobre PDVSA, aunque afirmó que la fuerte polarización política aún constituye un fuerte desafío incluyendo eventuales manifestaciones de malestar social.
“En medio de una confrontación política sin precedentes, la cual se ha traducido en una de las peores contracciones económicas de la historia de Venezuela, el Gobierno ha honrado todas sus obligaciones financieras. En este ambiente, el Gobierno hizo pagos por 275 millones de dólares en Bonos Brady durante la semana pasada”, afirmó la calificadora. Al inicio del paro, Fitch preveía que la interrupción en los flujos de ingresos de Venezuela podría afectar su capacidad de pago. Para poder cumplir sus compromisos el Gobierno venezolano decretó una reducción del 10% en el presupuesto del año 2003, y ha mantenido un bajo nivel de ejecución del mismo, por debajo de un 40%.
Al igual que los cálculos oficiales, Fitch estima un déficit para este año de 1.8% del PIB, el cual, comparado con el 3.4% del PIB del año 2002, representa un “significativo ajuste fiscal”. Para la empresa, sin embargo, el colapso de un 50% de los ingresos no petroleros y las mayores presiones de gasto derivadas del deterioro de la situación social o debido a factores políticos (eventual referéndum o procesos electorales) no pueden ser puestos de lado.
“Las autoridades han continuado su estrategia de canjes voluntarios de deuda interna a través de mecanismos de mercado, extendiendo cerca de 754 millones de dólares en deuda interna a mediano plazo. Adicionalmente, las autoridades de Venezuela han tenido éxito en asegurar nuevo financiamiento, el cual podría alcanzar los 950 millones de dólares este año”, aseguró la calificadora.
Para Fitch la capacidad de Venezuela de servir su deuda externa se mantiene fuerte y ha mejorado desde el final del paro petrolero. “Desde la implementación del control de cambio y el reinicio de las exportaciones petroleras, las reservas internacionales se han incrementado desde 13 mil 500 millones de dólares hasta 16 mil 500 millones de dólares a mediados de junio”.
Fitch aseguró que con un valor de 153% (sin incluir los activos en el FIEM), el coeficiente de liquidez externa de Venezuela actualmente supera el promedio de 123% de países con calificaciones B/C/D. La calificadora sostiene que “asumiendo que los controles de capitales no sean desmontados este año, este coeficiente podría aumentar a un estimado de 224% para finales de año. Incluyendo una estimación por la pérdida de ingresos debido al paro en las exportaciones petroleras, el superávit de cuenta corriente de Venezuela en el 2003 todavía será mas que suficiente para cubrir las amortizaciones de deuda externa y el saldo de la deuda externa de corto plazo este año”, lo cual Fitch estima es alrededor de 6,6 billones de dólares. “En consecuencia, el Gobierno no debería tener ninguna dificultad para atender sus requerimientos financieros en lo que queda del año 2003. La amortización de deuda externa suma 915 millones de dólares, mientras que la amortización de deuda interna es cerca de mil millones de dólares en el segundo semestre de este año”.
Fitch estima que a pesar de los cambios recientes en política macroeconómica, incluyendo un tipo de cambio fijo y controles de capital, los cuales han fortalecido la habilidad del gobierno para servir su deuda, el sector privado no petrolero “está pagando el costo de estas medidas” y advirtió que mejoras futuras en la calificación de la deuda venezolana dependerán de una solución viable de la crisis política y mejoras en el marco de políticas macroeconómicas del gobierno.
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