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Josué Israel López, desde hace cuatro años miembro auxiliar de la
Procuraduría de DD.HH. en el departamento occidental de Chimaltenango, en
Guatemala, fue baleado en el norte de la capital guatemalteca por individuos
no identificados. Se dedicaba a ayudar a las víctimas de la represión
interna de los últimos decenios (1960-1996). Su cadáver apareció con varios
impactos de bala, algunos de ellos en la cabeza. El asesinato de Josué
López, de 42 años, es uno más en la extensa e ininterrumpida lista de
crímenes atribuidos a los grupos ligados al paramilitarismo que imperó en el
país hasta la firma de los tratados de paz entre el gobierno y la guerrilla
en 1996.
Pero en realidad, las bandas de extrema derecha nunca cesaron totalmente sus
actividades, centrándose en asesinatos selectivos, como el del obispo
Gerardi, que fue muerto horas después de haber dado a conocer el informe
"Nunca Más", donde se documentaba que el ejército y los grupos amparados por
el poder militar eran responsables de casi el 90 por ciento de los casi 200
mil asesinatos o desapariciones de civiles, en su mayoría indígenas y
campesinos. Entre los muertos figuran otros militantes de derechos humanos,
periodistas, activistas sindicales, religiosos, campesinos y profesionales.
Mientras, el Tribunal Supremo Electoral de Guatemala ratificaba el fallo que
denegaba -una vez más- la inscripción de la candidatura presidencial del ex
dictador y actual presidente del Congreso, general retirado Efraín Ríos
Montt. El fallo judicial que deniega tal posibilidad se apoya en el artículo
186 de la constitución que impide ser presidente o vicepresidente a quienes
hayan promovido golpes de Estado o como consecuencia de hechos violentos
hayan asumido la jefatura de gobierno. El ex dictador, de 77 años, es
señalado como el verdadero inspirador del actual gobierno. Desde su cargo de
presidente del Congreso, se le atribuye el control de gran parte de la
política oficial. Gobernó el país desde marzo del 82 hasta agosto del 83,
pero a pesar de la brevedad del período, su crueldad lo convirtió en uno de
los más sangrientos y represivos que vivió Guatemala.
Representantes de una veintena de entidades que integran el Colectivo de
Organizaciones Sociales, COS, denunciaron la situación que atraviesa el
país, una crisis que definen como de ingobernabilidad. Reclaman que se actúe
para corregir esas condiciones, más aún teniendo en cuenta que el país se
encuentra en año electoral. Helmer Velásquez, director de Congecoop
(Coordinación de ONG y Cooperativas), afirmó que los representantes de los
movimientos sociales están preocupados "porque lejos de que las autoridades
cumplan con los acuerdos de paz, vemos que cada día la sociedad se polariza
más y el clima de ingobernabilidad prevalece sin que los problemas de fondo
se puedan resolver."
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