BOGOTA, 15 de Junio.- La empresa estatal Telecom será liquidada. 10.000
trabajadores fueron despedidos cuando a las 7:15 p.m. el jueves pasado, en un
decreto leído por la ministra de comunicación por todos los canales de
Televisión, los trabajadores quedaron desempleados.
Inmediatamente se concentraron centenares de trabajadores en Bogota para
protestar contra la decisión tomada por el gobierno de Álvaro Uribe Vélez. Dos
días antes habían sido militarizadas las instalaciones de Telecom como acción
preventiva para evitar e impedir que los trabajadores tomaran sus lugares de
trabajo.
Jorge Lerma, presidente del sindicato de los trabajadores de Telecom habló
con Liberación y subrayó que el sindicato no se va rendir ante las presiones y
la decisión del gobierno. Al contrario, seguirá luchando para preservar una de
las empresas estatales más importantes del país. En este momento hay
concentraciones obreras día y noche al rededor de todas las instalaciones de
Telecom y para el 19 de junio se prepara un paro estatal para contrarrestar la
ofensiva neoliberal del gobierno colombiano, dice el señor Lerma. Al mismo
tiempo se están preparando apelaciones jurídicas contra la decisión
gubernamental, ya que, según los sindicalistas, la decisión es ilegal.
Hay bastante juristas para adelantar tareas de orden jurídico y
confrontar en ese terreno también al gobierno. Por que violó sus propias normas
y la Ley 489 y 142 y no se tiene en cuenta el derecho a asociación, consagrada
en tratados internacionales como los artículos 87 y 98 de la OIT, se refiere el
presidente sindical.
Aquí vamos a continuar hasta derrotar ese decreto y garantizarle una
vez más al país la continuidad de la empresa nacional de telecomunicaciones y
las teleasociadas y reintegro a sus labores a todos trabajadores.
Dividir para privatizar
Al lado la empresa estatal Ecopetrol, Telecom es una empresa estratégica para
la republica colombiana. Es un patrimonio de todos los colombianos y es una
empresa pública importantísimo que conecta cualquier pequeñito pueblo en la
montaña o en la selva, con el mundo afuera.
Pero ha sido un blanco de las transnacionales que desde el 1992 ha intentado
de coparla, aprovechando la "apertura económica", del ex-presidente César
Gaviria cuando, entonces, trató de dividir, para privatizar, la empresa
Telecom.
Pero los trabajadores y su organización de defensa, hicieron milagros en su
lucha heroica que salvó en esos años, la Telecom, como empresa estatal. Pero
también tuvo un costo alto por los nueve meses que trece de los 16 dirigentes
sindicales tuvieron que soportar en las cárceles colombianas, hasta que la
solidaridad obrera e internacional los sacó de la prisión. Jorge Lerma fue uno
de las víctimas, pero no se rindió y el viernes pasado, el 13 de junio, está
otra vez en las barricadas para defender el patrimonio nacional, que es
Telecom.
Decreto antiterrorista contra sindicalistas
En esos años, el gobierno probó un decreto antiterrorista dirigido, como
decía el gobierno de Gaviria, contra los guerrilleros y los narcotraficantes.
Pero en una investigación realizada por la procuraduría, se mostraba que 92 por
ciento de los encarcelados por este decreto, eran sindicalistas o lideres de la
lucha popular. Casi ningún narcotraficante y menos guerrilleros cayeron presos a
gracias al decreto antiterrorista. Dos años después fue anulado el decreto.
Hace una semana, la Comisión Primera del congreso colombiano, repitió la
probación de una nueva ley antiterrorista, pero esta vez con muchas más
facultades a las Fuerzas Militares. Todas las organizaciones sociales, de DDHH,
sindicatos etc., se espantan ante este decreto, que no va a tocar a la
guerrilla, sino al movimiento popular colombiano.
O, como decía un trabajador de Telecom, desesperado y con sentimientos de
impotencia por el "plumazo" del decreto de liquidación de Telecom; "Ahora se ve
el verdadero color político neoliberal de Uribe, entregando todo a las empresas
transnacionales. Dicen que tenemos democracia y una de las democracias más
antiguas de América Latina. ¡Que gran mentira! ¡Con razón que en este país no se
puede hacer otra oposición que la armada, por que la democracia de ellos, es la
de las transnacionales, mientras los trabajadores nos quedamos en la calle,
pasando hambre y represión".
Sindicalistas masacrados
La decisión de liquidar Telecom fue tomada el mismo día que en Ginebra, la
OIT informaba, que en Colombia fueron asesinados 184 dirigentes y activistas
colombianos el año 2002. Esa macabra cifra constituye 86 % de todos los
sindicalistas asesinados durante el año pasado que, en su totalidad, fueron 213
en todo el mundo.
En este momento hay decenas de dirigentes sindicales, como Hernando
Hernández, ex-presidente y el actual secretario internacional de la USO, la
federación sindical de los trabajadores petroleros, encarcelados con la
acusación que son "guerrilleros" o "auxiliadores a la guerrilla".
Pero esa etiqueta ya están colocando por parte de la fiscalía, no solamente a
los sindicalistas, sino hasta los monseñores de la iglesia católica, como en el
caso del monseñor Serna, de 82 años, que incluso lo nombraron "jefe de finanzas
del Frente Bolchevique, de ELN", en el departamento del norte de Tolima. La
acusación se basa en supuestos testimonios de desertores guerrilleros, que para
quedarse bien, ante la justicia, puede dar testimonio que neutraliza cualquier
persona que se encuentran contra la política del actual gobierno, dicen los
críticos a ese tipo de "justicia". El "desertor" resulta ser un delincuente
común, sentenciado 16 veces por robo y otras actividades delictivas.
La Fiscalía "esta paramilitarizándose"
Las cárceles colombianas están hacinadas tres veces más por lo que están
construidas. El congresista Gustavo Petro, ex-guerrillero del M19, dice a este
reportero que todo el aparato de la Fiscalía "esta paramilitarizándose", lo que
significa, que en el momento actual cualquier persona corre el riesgo de ser
detenido y acusado de ser "subversivo", según el congresista.
"La red de informantes", creado por el presidente pocos días después su
instalación el 7 de agosto del año pasado, informó la semana pasada que 1,5
millones colombianos pertenecen a aquella red, lo que significa que hay
informantes por todos lados que hace vigilancia, inteligencia y observaciones a
personas "extrañas" o de sospechosos. Son reportados a la fuerza pública y en
muchos casos son detenidos y colocados ante la televisión, presentados como
"milicianos" o directamente de ser "guerrilleros". Ahora propone el gobierno,
que en cada conjunto o barrio se va a crear redes de informantes.
Se endurece más el conflicto social y armado
Con el decreto de liquidación de Telecom quedarán 50.000-70.000 colombianos
con un incierto futuro, incorporándose al ejército de desempleados de más de 4
millones y unos 3-4 millones más que son subdesempleados en un mercado laboral
con 60 por ciento de personas perteneciendo al sector informal. De ahí es fácil
a reclutar nuevos soldados, policías o informantes ya que estas son las únicas
fuentes de trabajo en una Colombia donde el desempleo es mortal.
Sin duda, muchas personas se van a dirigirse hacía la montaña para ahí
incorporándose a la insurgencia y así, se endurece más la guerra y el conflicto
social y armado, el cual el gobierno considera es un conflicto netamente contra
unos bandidos o matones profesionales, como se expresaba el presidente Álvaro
Uribe la semana pasada.
Internet para los despedidos
Pero el presidente ha sido generoso, dijo un funcionario presidencial, por
qué ha abierto una línea gratuita donde cada trabajador, de los 10.000
despedidos, puede "consultar su situación", en la empresa a través de una página
de internet que acaba de abrir el señor presidente Uribe.
Ecopetrol y el Seguro Social serán liquidadas, con toda seguridad. Sin
embargo, el ministro del Interior y de Justicia, Fernando Londoño, avisó, en una
charla que "esto es solo un comienzo. Habrán más decretos en las próximas dos,
tres semanas de liquidación de empresas públicas", dijo el controvertido
ministro.
Ecopetrol esta, en este momento, militarizada en las dos rafenaderías más
importantes del país, la de Barrancabermeja y Cartagena por 1.500 efectivos del
ejercito. Los dirigentes sindicales son impedidos a entrar a las plantas. Igual
como en 15 instalaciones de Telecom en toda Colombia.
"1.800 millones de dólares a las transnacionales"
La liquidación de Telecom tiene dos fundamentos elementales: Eliminar
al sindicato que es un contradictor muy fuerte en el ámbito político, por que es
el único que se ha atrevido de denunciar arbitrariedades y políticas de
corrupción que se adelantado al interior de esta empresa, dice Jorge Lerma.
El segundo elemento; al crear una empresa nueva es poder
garantizar a las empresas transnacionales, llamase Tochu, Siemens, Nortel o
Ericsson pagarles una deuda inexistente de 1.800 millones de dólares. Para eso
crearon la nueva empresa y para eso quieren arrasar con el sindicato, agrega el
sindicalista.
La empresa Ericsson en Colombia fue bautizada en la década -70 por los
trabajadores de ser "La cara sucia de Suecia", por su actitud antisindical, lo
cual ha significado que varios de sus trabajadores han sido apresados después
que la empresa haya llamado a la policía. También fue erradicado por completo el
sindicato seccional. La Ericsson es la empresa más grande en el mercado de
teléfono en Colombia, seguida por la Siemens. Ambas empresas han sido
involucradas en escándalos de corrupción de altos funcionarios estatales y
políticos.
La Ericsson como "pata negra"
La Ericsson fue denunciada el año pasado por haber enviado técnicos a las
instalaciones de Telecom en la ciudad de Bucaramanga para hacerlas a funcionar
por el paro que adelantaba el sindicato como última alternativa contra el
contrapliego lanzado por la empresa. En esta los trabajadores perderían varios
de sus conquistas sociales y pensiónales, pero la huelga general, logró de
salvar las conquistas y la empresa como patrimonio nacional de los colombianos.
Pero su función de "patanegra", como dicen los trabajadores suecos de los
rompehuelguistas, no resultó positivo ya que el paro siguió.
La semana pasada fueron despedidos doce trabajadores y dirigentes sindicales
en Bucaramanga y llamados de rendir indagatoria a la fiscalía bajo la acusación
de "sabotaje y terrorismo".
Un año después el paro, la gerencia de Telecom y el gobierno toman la
venganza contra los trabajadores, militarizando a sus lugares de trabajo para
terminar la obra de despedir todos los trabajadores para así hacer lo clásico
neoliberal de un "outsorcing", es decir, poner todos los trabajadores en la
calle y solamente mantener un núcleo de trabajadores necesarios y contratar para
la funcionalidad de Telecom contratistas donde los trabajadores no tienen los
derechos logrados durante décadas de lucha obrera.
Comunicado a la opinión pública del Frente Social Y Político / Polo
Democrático
El Gobierno Nacional liquida el patrimonio público de Telecom en un golpe de
facto, arbitrario, corrupto e ilegal El H.R. Alexander López Maya
denuncia y rechaza ante la opinión pública nacional el gravísimo atropello
a los intereses de la nación cometido por el presidente de la República, Álvaro
Uribe Vélez y su ministra de Comunicaciones Marta Pinto de De Hart,
quienes en el día de ayer le anunciaron al país la lamentable decisión mediante
la cual, por decreto presidencial y sin acatar el régimen especial para las
empresas de servicios públicos, el Gobierno Nacional liquida la empresa
estatal de telecomunicaciones Telecom, un patrimonio público de los colombianos
y comprometiendo de forma alevosa e irresponsable los derechos adquiridos de mas
de 10.000 trabajadores, adscritos a la empresa.
La operación de liquidación de Telecom se realiza por fuera del marco legal
del régimen especial de las empresas de servicios públicos establecido en la ley
142 de Servicios Públicos, la cual ordena al gobierno realizar primero un
proceso de administración e intervención por parte de la Superintendencia de
Servicios Públicos a las empresas del sector con dificultades operativas y
administrativas, con el claro propósito de salvarlas, antes de tomar
alguna medida en materia de liquidación. Entonces el gobierno, al tomar la
decisión de liquidar a Telecom violó la ley por no llevar a cabo procedimiento
administrativo, desconocido por la decisión presidencial.
De la misma forma, la liquidación de Telecom tiene como propósito el
encubrimiento de la corrupción y gravosos procesos de antigestión en contra del
patrimonio de la empresa, en la suscripción y ejecución de los contratos de
riesgo compartido “joint venture” con las transnacionales Nortel, Alcatel, NEC,
Siemens y Hitochu, que constituyen pasivos demoledores para la empresa, según
las pretensiones de las multinacionales, por el orden de 1.800 millones de
dólares. En contratos que contienen grandes irregularidades por incumplimiento
de compromisos y los riesgos contraídos más no asumidos por los socios
transnacionales y que hoy han ocasionado una multimillonaria deuda, causal
de la profunda crisis de los estados financieros de Telecom al mismo
tiempo que no se incorporan a los activos de la empresa los equipos adquiridos
bajo estas negociaciones. Igualmente la liquidación pretende encubrir los
onerosos y fraudulentos procesos de jubilación que se han generado durante años
en la empresa, fruto del manejo clientelista e irregular por parte de sus
administraciones, con cargo al presupuesto público.
Adicionalmente, la liquidación de Telecom se realiza, pesar de los debates
celebrados en el Congreso de la República que han denunciado la negligencia y
ausencia de voluntad de la actual administración de la entidad por resolver
multimillonarios reclamos por concepto de dineros públicos para el pago de
impuestos, que se han reconocido en los flujos de caja a las
transnacionales y jamás han llegado al erario público, según lo ha denunciado la
propia Contraloría General de la República y la DIAN. Siendo la maniobra del
Gobierno Nacional el más irresponsable y doloso manto de impunidad que cubre el
saqueo continuado y el detrimento patrimonial de la estatal de
telecomunicaciones, con un eminente mandato social por fuera de la rentabilidad
comercial que ahora se esgrime como argumento para su liquidación.
Ante estos hechos, nuevamente la Superintendencia de Servicios Públicos
muestra su total inoperancia e indiferencia frente al control y establecimiento
de correctivos a las empresas bajo su vigilancia y responsabilidad legal.
Responsabilidad que pretende descargarse de forma cínica sobre los trabajadores,
en una política que se viene aplicando en todas las entidades públicas, cuya
crisis se pretende atribuir a sus empleados, cuando estos ni han administrado
las empresas ni han sido los responsables de los negociados corruptos y la
antigestión que ha quebrado el sector público.
El Gobierno pretende atribuir a los costos laborales en Telecom el origen de
la crisis, desconociendo que desde el año 2000 se aprobó por ley la
constitución de un fondo pensional autónomo, cuyo fin es descargar de los
estados financieros de Telecom este pasivo y que de forma irresponsable no fue
implementado durante este periodo por la actual administración de la
empresa.
El golpe de mano contra Telecom lo que si logra es el desconocimiento
autoritario e ilegítimo de los derechos adquiridos en materia laboral de más de
10.000 trabajadores. Reivindicaciones laborales que están protegidos por la
Constitución Nacional y los convenios internacionales contraídos por Colombia en
la Organización Internacional del Trabajo OIT, precisamente en momentos que se
discute en este organismo internacional la conformación de una comisión de
Encuesta para Colombia.
La medida se enmarca en una política de Estado planteada por la
administración Uribe Vélez, la cual mientras abre procesos de negociación con el
paramilitarismo, buscando la total impunidad para los autores de crímenes
atroces de lesa humanidad y su incorporación a la vida institucional, cierra
todos los caminos del diálogo y la concertación con los movimientos sociales,
sindicales, las comunidades y usuarios de los servicios públicos en el país.
Política refrendada con actuaciones como la liquidación de Telecom, por fuera de
cualquier consulta a las fuerzas vivas, a los usuarios, los trabajadores, el
Congreso de la República y el régimen legal. Los hechos acontecidos en Telecom
son igualmente el peor augurio para la suerte que pueden correr otras entidades,
patrimonio público de los colombianos, como el Instituto de Seguros Sociales,
ECOPETROL, las empresas de servicios públicos domiciliarios estatales, todas
amenazadas por el anuncio del ministro del Interior de nuevos decretos
liquidatorios en los próximos días bajo el manejo despótico que se le ha
dado a las facultades extraordinarias concedidas al Presidente de la República y
la política privatizadora y liquidacionista del sector público contenida en el
Plan Nacional de Desarrollo, impuesta por el acuerdo extendido con el Fondo
Monetario Internacional y la banca multilateral en Colombia. Máxime, si se tiene
en cuenta el cambio en la naturaleza jurídica de la nueva empresa de
telecomunicaciones que pasa de empresa industrial y comercial del Estado a
sociedad por acciones, lo cual abre las puertas a la privatización y enajenación
del patrimonio público. El resultado de esta política solo conduce a la
eliminación de la función pública del Estado, la miseria y la degradación
general de la sociedad y del conflicto.
ALEXANDER LÓPEZ MAYA
PRESIDENTECOMISIÓN SEXTA CONSTITUCIONAL
FRENTE
SOCIAL Y POLÍTICO / POLO DEMOCRÁTICO
BOGOTA, Junio 13 de 2003