La renuncia de los dos más altos ejecutivos del NYTIMES es
una noticia que causa consternación, pero no es sorpresiva. Este
episodio del NYTIMES ocurre cuando el asunto Irak adquiere
ribetes de “fraude”, y las medidas observadas claramente están
orientadas para limitar la libertad de
expresión.
Es otro coletazo del efecto Irak en el mundo. Ahora le toca al que es quizás
el mejor periódico en el globo, el más confiable, el más equilibrado, el más
noticioso, el más analítico. En suma, el más completo. Ahora recibe un
golpe como muy pocos de su prestigio podría absorber.
Renunciaron sus dos ejecutivos mayores, Howard Raines, asumido en septiembre
del 2001, y Gerald Boyd , Director y Director Adjunto
respectivamente. La causa principal:el supuesto fraude cometido ya hace más
de un año por el periodista Jayson Blair, en cuanto a usar fuentes sin nombre y
contrataciones hechas fuera de las normas. El caso estaba sellado con la
renuncia de J. Blair y con una investigación en curso pero no fue
suficiente.
El tema estaba ligado a un ámbito mucho más macro, que era el de la postura
del Times en los últimos acontecimientos que han rodeado a la administración
Bus, como el caso de los fraudes de Enron en el 2002, y el fiasco de
las armas químicas y la pobre perfomance en la reconstrucción del Irak.
En estos tópicos el NY Times quizás ha sido el periódico de cobertura global
que más ha indagado en las faltas a la probidad de la administración Bush. En lo
de ENRON fue patente. El Times fue el medio más denunciante. Más recientemente
en el caso del Irak y el casi-fraude con el tema de las armas químicas, el NY
Times y su incisiva cobertura para obligar a la administración republicana a
demostrar que Sadam poseía el arsenal que justificaba la guerra, fue
implacable.
En medio de la guerra en el Irak, vale contar una anécdota de un reportero de
un país con limitada libertad de prensa, que fue amonestado por su editor
por informar que “si no se descubrían armas químicas, la invasión perdería
legitimidad”. El reportero respondió: “ Pero si lo dice hasta el NY Times.” El
editor le replica “Ese es el punto”. El editor ya había recibido,
presiones.
“Es el efecto boomerang por la cobertura sobre la guerra, el tema
palestino-israelí y la posición generalmente anti-Bush asumida por la
editorial y alguno de sus columnistas en los últimos 12 meses. Lo de J. Blair es
un pretexto. Las garras de los halcones y el lobby israelí alrededor de Bush, no
pudieron ser absorbidas por Arthur Sulzberger el dueño” nos dice un
analista en Nueva York.
Las presiones para homogeneizar el análisis y la legitimación de la invasión
ya se habían sentido en la BBC, El País y Le Monde durante el período de
la guerra. El asunto de las credenciales para entrar al Irak, antes, durante y
después de la guerra, continúa siendo un tema mayor, y que se excluye en el
análisis de los medios. Existe una lista de reporteros que si pueden entrar. Los
que no están en esa lista no entran simplemente.
Más allá de las probables faltas éticas en el reportero J. Blair, -por
ejemplo la práctica de usar fuentes no identificadas, una forma establecida de
trabajar para proteger la fuente y la libertad de información en temas delicados
donde precisamente se está coartando la libertad de expresión,- el hecho es que
su caso se había sellado con su renuncia, y además de había establecido
una comisión por los directores renunciados. La renuncia obligada de
Raines y Boyd, hace recordar los procedimientos usados por la Stasi y la KGB en
la RDA y la URSS.
“La verdad es que Arthur Sulzberger ya no podía soportar la presión, aunque
lo desmienta y asegure que no habrán cambios editoriales y aunque este tema ni
se mencione como central” , nos dice nuestra fuente que por ningún motivo va a
caer en la trampa extendida por el sistema de control a la prensa. “ Se ha
establecido una verdadera campaña del terror, según nuestra fuente.
“ Es un estalinismo a la norteamericana”.
El motivo es otro
Como diría el legendario periodista singalés Tarzie Vittachi, columnista del
Newswekk en la década de los 80 “it is always about something else” o sea: el
motivo siempre es otro.
“Periodistas como Maureen Dowd, Paul Krugman, Nicholas Kristof , habían
adquirido status de contestatarios al régimen de Bush, y ya trataban a su
administración, como quién critica a los regímenes totalitarios o a las
repúblicas bananeras . No aparecen en CNN, pero los leen personas que difunden
opinión, que no están alineados con la doctrina de seguridad de Bush, que
no es compartida por una gran mayoría de norteamericanos”, nos comenta un
periodista de un medio de los EEUU que aún no le entregan su credencial, para el
Irak.
Con el Irak y su ocupación convertida casi en un fraude de proporciones
globales, por la ausencia de pruebas, se hace más evidente con el cambio de
mando en el NY Times hacia donde van dirigidos los dardos. El Times había sido
el único medo que mantenía una marcada consistencia de opinión editorial, que
escapaba a al circuito de los monopolios de medios como American on Line (AOL)
con dominio en los EEUU e influencia en redes de información latinoamericana
como la de Cisneros, el de Rupert Murdoch, con dominio en el mundo anglosajón
global incluyendo los EEUU.
Todos los medios que están bajo la égida de estas cadenas, han sido
beneficiados por la nueva normativa, creada en los EEUU hace poco que genera una
centralización de la propiedad de los medios y por lo tanto de las líneas
editoriales.
La normativa perjudica abiertamente, la subsistencia de medios más pequeños,
independientes o regionales que están fuera el circuito de los grandes mercados
de la publicidad. Se cierra un circulo en donde sobrevivirán los más fuertes.
“Un Darwinismo aplicado a los medios, donde la publicidad manda, que es
patrocinada por los mismos consorcios de los medios, Una economía autoabastecida
para entregar un punto de vista”, nos dice un analista de medios.
“Es el comienzo de una redada en los medios para que estén en una sola
sintonía con la Casa Blanca . Newsweek el otro medio que permanece fuera del
circuito del AOL y de las presiones, también verá pronto sus dominios
editoriales afectados por la oposición a los métodos de la administración
Bush. Esto coincide con una marcada pérdida de popularidad de Bush en las
encuestas, y el efecto en EEUU de las acusaciones a que está siendo sometido
Blair”, nos dice nuestra fuente.
El método utilizado en la investigación ha sido el acoso típico de la época
del macartismo. Porque el pedir nombres de fuentes en casos de alta
sensibilidad, restringe la posibilidad de Información, aún cuando se vive un
clima de virtual terror, por la nueva doctrina de seguridad nacional que se está
aplicando al pie de la letra.
Hay más de 2000 reporteros, según reporta una fuente en el golfo, esperando
credenciales para entrar al Irak. Muchas de ellas han sido rechazadas desde
antes de la invasión. Es poco probable que las rechazadas sean concedidas. La
entrada al Irak hoy es aun más difícil que en los tiempos de Sadam Hussain.
Cerca de 500 credenciales de reporteros de todo el mundo, han sido rechazadas
por el comando central que administra el Irak, porque los medios que
representan, no cuentan con las condiciones de respaldo correspondiente a lo
delicado de sus funciones. Nos dice una fuente, que no se anima a ser
nombrada. O sea, si la fuente no está en la lista de nombres acreditados
por los comandos centrales, la información que emerge del Irak no tiene
credibilidad. Si un reportero no entrega el nombre de la fuente de su
información, puede ser sometido a una acusación de fraude.
Los reporteros apostados por el NYTIMES , estaban entregando una cruda y
objetiva visión del caos administrativo y político que vive el Irak. Por un
orgullo legendario el NYTIMES desmentirá que han sido presionados por los
halcones. La nueva normativa de prensa en los EEUU que beneficia la
concentración del poder en los grandes consorcios de medios, es en la práctica
un estalinismo a la capitalista. Para aquellos que con ímpetu señalan a
menudo que la Guerra Fría había quedado bien atrás, una vuelta de tuerca
en el análisis sería más que conveniente.