«Me gustaría ver periódicos controlando a un gobierno como éste (el de
EE.UU.), me gustaría que criticaran a una administración capaz de llevarnos a
una guerra por unas armas que no existen, y me gustaría que escribieran que no
hay armas de destrucción masiva en Irak. Son malos tiempos para la prensa...
Siento dejaros un mundo como éste».
Son las palabras de Seymour Hersh, el gran periodista estadounidense de
investigación, dirigidas a las nuevas generaciones. Hersh, quien ganó el Premio
Pulitzer en 1970 por descubrir la masacre de las tropas norteamericanas en el
pueblo vietnamita de My Lai, dio la semana pasada el discurso de graduación para
los alumnos del Master de Periodismo de la Universidad de Columbia. En la
prestigiosa facultad, Hersh criticó con dureza a la prensa por su autocensura y
complacencia con el Gobierno, especialmente, aunque no exclusivamente, después
del 11-S.
Investigador
El reportero y escritor lleva cuatro décadas dedicado al periodismo de
investigación, desde sus exclusivas sobre la CIA de Nixon y Ki-ssinger o los
bombardeos de Vietnam del Norte y de Camboya, hasta los más recientes conflictos
de intereses de Richard Perle, un alto consejo de la Administración de Bush, y
las trasgresiones de Estados Unidos en Afganistán e Irak. El es quien mejor
puede sentenciar: la prensa estadounidense es cada vez más complaciente con el
poder, y el periodismo de investigación es un reducto agonizante.
Para la Administración de Bush, como dijo Perle, Hersh es 'lo más parecido a
un terrorista que tiene el periodismo americano' y el único que le puede causar
problemas a su revista, The New Yorker. 'En el Gobierno todos le odian, jamás le
concederían una entrevista', comenta Nicholas Lemann, reportero político del
semanario y nuevo decano de Periodismo de Columbia. Lo cierto es que los
periodistas incómodos como Hersh, de 66 años, son una especie en extinción. 'La
cobertura de la Casa Blanca cada vez se parece más a la que se podía hacer de la
Corte de Luis XIV', se queja Molly Ivins, otra veterana columnista política y
escritora. 'Todo lo que dice y hace el presidente es apropiado.Si lo criticas,
entonces es que no eres patriota y no apoyas a nuestras tropas', añade.
Incluso The New York Times, uno de los pocos diarios que se opuso a la
invasion de Irak, defendió la tesis de que, una vez comenzada la guerra, hay que
abstenerse de toda crítica en apoyo a las tropas.
Este diario, considerado un modelo de calidad en todo el mundo, ha quedado
tocado en las últimas semanas por el escándalo de Jayson Blair, el reportero
que, según denunció el propio periódico, inventó y plagió historias durante
años. Pero, según Hersh, The New Yokr Times, donde él trabajó la mayor parte de
su carrera, acusa pasividad y falta de crítica: 'El caso de Blair ha sido un
golpe para The New York Times, pero es lo de menos para un periódico que está en
el retrete hace tiempo'.
Más de 200 recién graduados aplaudieron las palabras de Hersh con entusiasmo,
incluso su sombrío mensaje: 'Lo siento, siento dejaros un país como éste, donde
los periódicos no investigan, donde se puede hacer una guerra por armas de
destrucción masiva que no existen... y donde no hay trabajo, no, no hay
trabajo'.