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Washington, 02 Jun. Venpres.- La Comisión Federal de Comunicaciones (FCC), en manos de republicanos, concedió hoy mayor poder a los grandes conglomerados de prensa para adquirir y controlar los medios de difusión, lo cual va en detrimento del libre flujo informativo.
En una polémica votación 3-2 la junta de dirección de la FCC, de cinco miembros (tres republicanos y dos demócratas) flexibilizó las regulaciones y el control sobre la propiedad mediática, señaló Prensa Latina.
Quedó así eliminada la norma que prohibe a una compañía ser dueña a la vez de un periódico, una telemisora y una estación de radio.
Tras conocerse la votación en el salón de conferencias de la FCC, personas en el recinto comenzaron a protestar y los guardias de seguridad arrestaron a varias de ellas.
Los dos directivos que se opusieron a la medida advirtieron que los cambios conducirán a una concentración de propiedades en manos de unas pocas empresas poderosas, lo cual reducirá la diversidad de puntos de vistas en los canales de difusión y ahogará la información de las comunidades minoritarias en el país.
De hecho, acallará las voces alternativas en un mercado mediático ya controlado por grandes conglomerados, cerrando el espacio a las voces disidentes.
A tenor de la flexibilización, que el diario The Washington Post sostiene favorece a los republicanos ricos, una corporación podrá ahora ser propietaria de más de dos estaciones de televisión, además de tres radioemisoras en un área donde existan al menos 18, como Los Ángeles.
En su principal columna de este lunes, el Post advierte que tal decisión permitirá a una empresa ya grande "crecer mucho más, hacerse mucho más poderosa y a la vez distanciarse y hacer caso omiso del bien común".
Los cambios son vistos como una amenaza tan preocupante contra las libertades de expresión y de prensa, incluidas en la Primera Enmienda de la Constitución, que hasta algunos republicanos en el Capitolio han tenido el coraje suficiente de criticarlos, señaló el rotativo.
En opinión del columnista Tom Shales, tal parece que el actual presidente de la FCC, el conservador Michael Powell, quiere hacer más daño que cualquier otro ejecutivo de ese órgano.
Shales fustigó a Powell, hijo del Secretario de Estado Colin Powell, por convertir la desregularización en las normas de la FCC en una "cruzada obsesiva" y promover los cambios sin el debate necesario, con gran premura y "en considerable secreto".
Incluso el columnista conservador William Safire, del New York Times, calificó la medida de "atraco de poder por los ricos y los poderosos".
El analista también fustigó a la FCC por esquivar un debate público sobre "la más controvertida decisión de su historia".
En un reciente comentario, Safire se preguntó por qué hay más canales hoy, pero en realidad menos opciones para escoger, y se respondió: porque la propiedad de nuestros medios de comunicación se concentra cada vez más en menos manos.
Un número creciente de personas en Estados Unidos, muchas más de las que los republicanos calculan -advirtió- resienten la pérdida del control local y la identidad comunitaria en la prensa.
Para Andrew Jay Schwartzman, director del Proyecto de Acceso a los Medios, ese paso representa un golpe al corazón de la propia democracia norteamericana. "Por eso es tan importante y la gente comienza a preocuparse".
Ted Turner, uno de los más influyentes empresarios en las telecomunicaciones en la historia estadounidense, también censuró el apresurado plan de Powell.
La desregularización va a "reprimir el debate, inhibir nuevas ideas y acabar con las empresas más pequeñas que tratan de competir", escribió Turner en una análisis en el Post del viernes último.
"Si estas reglas hubieran estado en vigor en 1970, hubiera sido virtualmente imposible para mi comenzar la empresa Turner Broadcasting o, 10 años más tarde, lanzar la CNN", dijo el magnate.
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