Evian, 1o. de junio. Los líderes del Grupo de los Ocho (Estados
Unidos, Gran Bretaña, Canadá, Francia, Alemania, Italia, Japón y Rusia) buscaron
este domingo dejar a un lado las diferencias que los separaron por la guerra en
Irak y demostrar un frente más unido en sus esfuerzos para combatir la pobreza y
el sida en las naciones en desarrollo, dando de esta manera una presencia en la
cumbre a los países emergentes.
Sin embargo, el presidente estadunidense, George W. Bush, dejará
de manera anticipada la reunión, que termina el martes, para dirigirse a Medio
Oriente, como signo de sus sentimientos hacia su par francés, Jacques Chirac,
tras la negativa de apoyarlo en la invasión a Irak.
Durante el inicio de la cumbre del G-8, Chirac y Bush se reunieron por
primera vez desde que finalizaron las operaciones militares en Irak, y se dieron
un firme apretón de manos sin gran calidez, en un aparente intento de apaciguar
sus diferencias surgidas por la invasión a la nación petrolera, pero Washington
ha subrayado que este proceso tomará tiempo.
Tres días en Europa confirman en público lo que funcionarios de la Casa
Blanca han dicho por semanas en privado, sobre las intenciones de Bush de
manejar la situación con Francia, Alemania y Rusia, los principales opositores a
la invasión angloestadunidense a Irak.
En el pasado, mas no en el olvido
Con Rusia, por ejemplo, Bush decidió dejar en el pasado -pero no
necesariamente en el olvido- su rechazo a la guerra. En San Petersburgo, el
mandatario estadunidense llamó este domingo a Putin "mi buen amigo", y lo invitó
en septiembre a visitar su rancho en Crawford, Texas. Asimismo, ambos líderes
intercambiaron documentos para ratificar un acuerdo previo de control de
arsenal.
Putin señaló que Rusia mantendrá su asociación estratégica con Estados Unidos
"por el bien del mundo", mientras Bush indicó que dicho acuerdo permitirá la
reducción del número de armas nucleares a su nivel más bajo en las últimas
décadas.
En contraste, la oposición alemana no será olvidada, a pesar de que Bush y el
canciller federal, Gerhard Schroeder, estrecharon manos e intercambiaron
palabras amables durante su encuentro en San Petersburgo y hoy en Evian. Pero no
hubo encuentros en privado, ni una invitación a Washington y mu-cho menos a
Texas.
Con Francia, el sentimiento es más profundo por el pecado de París de
oponerse a la política estadunidense hacia Irak.
En este sentido, la víspera de la llegada de Bush a Evian, la consejera de
Seguridad Nacional estadunidense, Condoleezza Rice, dio una entrevista al diario
francés Le Monde en la que expresó su "decepción" por la posición gala.
Según analistas, la reunión en Evian difícilmente podrá quedarse
en la memoria de Bush, ya que él prefiere tratar asuntos referentes al "poder
duro estadunidense" (como su intento este lunes de apremiar a los israelíes y
palestinos a llegar a un acuerdo), y refleja sus creencias de que tales
encuentros (como la reunión del G-8), con apretadas agendas y cenas, no son
redituables para él en este momento.
Por su parte, Chirac consideró "positivo" volver a ver a Bush y estimó "no
tener la menor preocupación" sobre las relaciones con su par estadunidense.
El mandatario francés afirmó su deseo de continuar, "profundizar y mejorar"
la fórmula del "diálogo ampliado" entre el grupo de las siete naciones más
desarrolladas del mundo y Rusia, y los países más pobres. Chirac indicó que el
primer ministró británico, Tony Blair, "hará lo mismo en 2005", cuando Gran
Bretaña ejerza la presidencia anual del G-8. "Pienso que el presidente de
Estados Unidos debería hacer lo mismo el año próximo", dijo. Además, Chirac
prometió una triplicación de los fondos de su país para la lucha contra el sida
de 50 a 150 millones de dólares.
Bush y Chirac mantendrán una reunión bilateral antes de que el mandatario
estadunidense abandone Evian, precisó la vocera de la presidencia francesa,
Catherine Colonna.
Durante la cumbre del G-8, Bush quiere colocar el tema de la amenaza
terrorista en el centro de la agenda. Así lo adelantaron este domingo
integrantes de la delegación estadunidense, quienes precisaron que su presidente
tiene previsto presentar una serie de iniciativas al respecto.
Iniciativas sobre seguridad
"Esperamos que los políticos del G-8 aprueben una serie de iniciativas,
predominantemente so-bre seguridad, que son en extremo importantes para la lucha
antiterrorista", señaló un funcionario del gobierno estadunidense.
Entre otras metas, Washington apunta a conformar una nueva tropa de
intervención para colaborar en la formación antiterrorista de fuerzas de
seguridad en distinto países. Asimismo, mediante una segunda iniciativa,
pretende mejorar el control sobre misiles transportables de defensa antiaérea,
con los que se puede disparar contra aviones civiles.
El otro protagonista de la jornada fue el presidente de Brasil, Luiz Inacio
Lula da Silva, quien propuso al G-8 financiar el fondo mundial contra el hambre,
una idea que ya presentó en enero en Davos, Suiza, con una tasa sobre la venta
de armas y con el servicio de la deuda de los países pobres. "Mi propuesta es la
creación de un fondo mundial contra el hambre, que acabe con las causas
estructurales de este flagelo", declaró Lula en la reunión ampliada a los países
emergentes, conformada por 11 de las naciones en desarrollo, entre ellas Brasil,
México, China e India.
Se trata de un número récord de países del tercer mundo que participan en una
reunión del G-8.
Chirac le brindó su apoyo inmediato. "Considero que una tasa sobre las armas
no sería para nada injustificada. Estoy totalmente en favor de examinar una tasa
de este tipo", y elogió la gestión de Lula desde que asumió la presidencia
brasileña el 1 de enero pasado.
Lula también llamó a reforzar las relaciones entre los países en desarrollo,
al tiempo que pidió el acceso "sin discriminaciones" a los mercados de los
países ricos e instó a Estados Unidos y la Unión Europea a poner fin a su
proteccionismo.
En este sentido, el secretario general de la Organización de Naciones Unidas,
Kofi Annan, pidió al G-8, reducir los subsidios agrícolas y eliminar las
barreras arancelarias para favorecer el acceso a los mercados internacionales de
los países en desarrollo.