La Habana 31 dic - Aunque el gobierno de Estados Unidos se sienta molesto por la amistad entre el
presidente Fidel Castro y su ahora homólogo electo boliviano Evo Morales, la
cooperación entre ambas naciones crecerá, advirtieron ambos mandatarios.
Morales llegó a esta capital para firmar un acuerdo de alfabetización, salud
y desarrollo sustentable.
Morales realizó una maratónica gira de menos de 24 horas a la isla, donde fue
recibido el viernes con una ceremonia de jefe de Estado, alfombra roja y banda
militar, y este sábado a la madrugada regresó a su país.
Emocionados, sonrientes en todo momento, Castro y el líder indígena
expresaron en varias ocasiones la satisfacción de trabajar en común y se
halagaron mutuamente.
"Nuestro hermano Evo posee todas las cualidades para dirigir a su país", dijo
Castro durante un encuentro con estudiantes en la noche del viernes, en el cual
cambió su gorra militar por un casco de minero regalado por sindicalistas
bolivianos.
Por su parte, para Morales, el mandatario isleño es un "sabio" y ha enseñado
a "gobernar con dignidad" a América Latina.
Morales, de fuerte retórica izquierdista, ganó las elecciones el 18 de
diciembre y deberá asumir la presidencia el 22 de enero para hacer efectivas las
promesas de campaña de mejoras sociales y lucha contra la pobreza.
Washington expresó su preocupación por las propuestas nacionalistas de
Morales, mientras acusó de inmiscuirse en los asuntos internos de Bolivia a Cuba
y al gobierno venezolano del presidente Hugo Chávez --aliado de Castro.
"¿Es que acaso el gobierno de Estados Unidos se puede sentir agraviado porque
Cuba coopere con un país hermano?", se preguntó Castro consultado por
periodistas sobre si esta visita de Morales tensaría las relaciones con la
nación estadounidense.
Castro leyó los capítulos de un acuerdo firmado momentos antes: la isla
apoyará la erradicación del analfabetismo en Bolivia en 30 meses, se creará una
entidad binacional sin fines de lucro para operar de la vista a 50.000
ciudadanos de la nación andina de escasos recursos y fomentará el deporte.
"¿Esto ofende al gobierno norteamericano...es antidemocrático, es un
crimen?", agregó Castro.
Por su parte, Morales aseguró que no aceptará "chantajes" o "amenazas" de
Washington para cambiar su política dirigida a un mayor control de los recursos
naturales en Bolivia y a respetar el ancestral cultivo de la hoja de coca, que
no es cocaína aunque puede usarse para fabricar esta.
"Yo nunca tuve buenas relaciones con Estados Unidos, pero sí con el pueblo de
Estados Unidos", dijo el dirigente indigenista para quien la soberanía de
Bolivia no se negocia.
Paralelamente, Castro advirtió que al enfrentarse con poderosos intereses
económicos Morales no está excepto de un magnicio o de maniobras para
derrotarlo, aunque su anfitrión aseguró que en Bolivia no había condiciones para
un golpe de Estado.
Durante sus reuniones de trabajo, ambos dirigentes hablaron también con
Chávez, con el cual esperan también generar espacios de cooperación
solidaria.