Los cubanos celebran desde hoy el aniversario 47 de la Revolución con nuevas
razones vinculadas a mayores ingresos y facilidades de empleo, expresión de una
economía ascendente, pese al bloqueo de Estados Unidos.
Entre otras buenas noticias, destaca el auge del Producto Interno Bruto de
11,8 por ciento en 2005, un indicador macro que en lo concreto identifica
sensibles avances en la esfera de los servicios, sobre todo en la salud pública.
También sobresale la colaboración de ese sector en más de 60 naciones
Se añaden las perspectivas que brinda el turismo, con la visita a Cuba de 2,3
millones de excursionistas.
Motivos de satisfacción para celebrar este fin de año son los incrementos de
salario mínimo, pensiones y las prestaciones de la asistencia social.
En ese ámbito se han beneficiado cinco millones 111 mil 267 cubanos.
Además se ponen a prueba iniciativas para el desarrollo del sistema
electroenergético, basadas en el ahorro y la eficiencia, una revolución misma
que signará el 2006.
La Isla avanzó en 2005 a pesar del embate de tres huracanes y la mayor sequía
en el último siglo.
Fue un período de impresionantes resultados frente a los peligros de la
política cada vez más hostil de Washington y los altísimos precios del petróleo.
Para muchos el año que concluye trascendió por la apertura de puestos de
trabajo, como sucedió en la oriental provincia Granma, donde ofertaron 10 mil
nuevas plazas.
A juicio del Ministro de Trabajo y Seguridad Social, Alfredo Morales, esa
política prevé la asignación de empleos, mayoritariamente, a jóvenes y mujeres.
La tasa de desocupados en Cuba (1,9 por ciento) es de las más bajas en el
mundo, aunque el gobierno hace esfuerzos por reducirla de manera paulatina hasta
lograr su erradicación.
Por su parte, la victoria en Naciones Unidas en la votación de la resolución
contra el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos
es otra de las inspiraciones para celebrar por todo lo alto.
En la Asamblea General de la ONU se alcanzó una cifra récord de respaldo de
182 países, de 191 estados miembros, a la propuesta cubana.
Se selló así la más rotunda muestra de rechazo de la comunidad internacional
al recrudecimiento de esas medidas unilaterales.
El gradual aumento en las votaciones contra el bloqueo demuestra el
aislamiento de la Casa Blanca en su viejo anhelo de derrocar el modelo
socialista en la mayor Isla caribeña.
También en 2005 Cuba libró victoriosamente una batalla contra las campañas de
desprestigios orquestada por el ejecutivo del presidente estadounidense, George
W. Bush, en la Comisión de Derechos Humanos (CDH) de la ONU, en Ginebra.
Por primera vez, cinco mil intelectuales, entre ellos ocho premios Nobel, se
pronunciaron contra los intentos de Washington de condenar a La Habana en la
CDH.
Sondeos aseveran que el triunfo de Evo Morales en Bolivia, y los crecientes
logros de la Revolución Bolivariana, de Hugo Chávez, también animan a los
cubanos porque ven multiplicadas por el Sur otras luces de esperanza.
Aunque las festividades principales en la Isla han sido convocadas por la
Unión de Jóvenes Comunistas, también se abre espacio a instituciones de todo
tipo.
Este domingo en la capitalina Plaza de la Revolución, José Martí, y por todo
el país, comenzaron actividades recreativas con opciones para todos los gustos y
edades.
El plan incluye un gran espectáculo artístico, en el cual se presentan 450
intérpretes y diversas agrupaciones musicales y artísticas.
Los pobladores de la nación caribeña hincan raíces en los legados de unidad
multicultural que forjaron su nacionalidad, principio que les ha granjeado el
respeto de otros países hermanos.
Y aunque los cubanos están de fiesta por estos días, el nuevo año trae retos
superiores en favor de consolidar la marcha ascendente de la economía y en
diversos proyectos sociales.
El 2006 será también otro de lucha por causas justas, como la liberación de
cinco cubanos apresados en Estados Unidos por enfrentar al terrorismo.
Enero está a la vista, pero por ahora los de esta isla miran el futuro con
optimismo, mientras celebran en familia o entre compatriotas la culminación de
otro año de empeño y victoria.