La Paz, 20 dic (PL) Bolivia se
acostumbra hoy sin sobresaltos a su próximo presidente, Evo Morales, y
a la nueva manera de gobernar, fundamentalmente popular, que el líder
indígena perfila tras su sólida victoria en las urnas.
Locutores y comentaristas de televisión
que hace apenas una semana maltrataban o despreciaban al líder del
Movimiento al Socialismo (MAS) para impedir su triunfo, comienzan a
llamarlo presidente y a ubicarlo en los espacios noticiosos estelares.
Fundamental para ello es la nueva
realidad determinada por la contundencia de la victoria de Morales en
los comicios del domingo último, que también matizó el tono de sectores
políticos y empresariales.
Mientras los derrotados en las
urnas, el ex presidente neoliberal Jorge Quiroga -que atacó casi
obsesivamente en la campaña a Morales- y el empresario Samuel Doria
Medina, entraron en una "cura de silencio", los empresarios se
mantienen cautos.
El presidente de la Confederación
de Empresarios Privados de Bolivia (CEPB) sostuvo que los hombres de
negocios se sienten tranquilos y hasta dijo que la victoria de Morales
dará estabilidad al país y evitará eventuales fugas de capitales.
"Creemos que el resultado
democrático y lo que el pueblo ha mostrado al mundo, la capacidad de
resolver los problemas en democracia, están demostrando estabilidad",
señaló.
Lejos del tono de exigencia que
suelen usar los empresarios en un cambio de gobierno, Mustafá consideró
claro que la economía debe ser la prioridad del nuevo gobierno, en
función de la generación de empleo y la apertura de mercados.
Pidió también la participación de
los hombres de negocios en la discusión del cambio del modelo económico
neoliberal, objetivo confirmado tras los comicios por Morales, y
reiteró la letanía empresarial de pedir seguridad jurídica para las
inversiones.
Por lo demás los malos augurios de
una catástrofe si ganaba el líder izquierdista, se diluyeron en la
avalancha de votos a su favor, y los banqueros reportaron serenidad,
sin que se hayan registrado sobresaltos en las cuentas que manejan.
La Cámara de Hidrocarburos, que
agrupa a las transnacionales petroleras, dejó de lado su usual tono
arrogante y amenazador contra cualquier reforma de su privilegiado
status, y en un breve comunicado felicitaron al nuevo Presidente y le
pidieron diálogo en función de la durabilidad de las inversiones.
Morales ratificó ayer la decisión
de dar de baja al modelo neoliberal y aseguró que no confiscará las
propiedades de las petroleras, aunque advirtió que estas deberán
someterse a la ley y reconocer que el Estado es dueño de los
hidrocarburos.
Queremos socios, no patrones,
expresó, a tiempo de subrayar que cumplirá su programa al pie de la
letra y desde el primer día, con lo que descartó cualquier incoherencia
entre las promesas electorales y la gestión de gobierno.
Entretanto, dirigentes radicales
de la Central Obrera Boliviana (COB) y los sindicatos y juntas
vecinales del vecino municipio de El Alto, apremiaron a Morales a
atender las demandas populares a la brevedad, y el líder alteño Abel
Mamani habló inclusive de un plazo de 90 días.
Morales desestimó plazos
perentorios, al señalar que la solución de los problemas sociales
requiere tiempo, mientras encuestas televisivas verificaban que la
ciudadanía le da la razón y pide que lo dejen gobernar.
Los nuevos tiempos se dejaron
sentir también anoche, cuando Morales rechazó, de manera serena, pero
firme, en declaraciones a una cadena de televisión, las amenazas de la
secretaria estadounidense de Estado, Condoleezza Rice.
El presidente electo señaló la
impertinencia de pretender amedrentar a la revolución democrática
boliviana con declaraciones provocadoras y demandó a Washington
relaciones de equidad y respeto mutuo.
El nuevo estilo del próximo
mandatario privilegia por otra parte la humildad, como demostró hoy al
visitar a la Confederación de Jubilados, para agradecerles por su apoyo
electoral.