Washington, 17 dic (PL) El abuso de poder
o el poder presidencial en Estados Unidos están hoy en el banquillo de
los acusados, según comentan hoy medios de prensa norteamericanos.
Los estadounidenses dudan mucho
que el presidente George W. Bush haga lo posible para protegerlos y si,
al hacerlo, su gobierno preserva las libertades civiles.
El diario The New York Times
analiza este sábado el debate iniciado en el país tras conocerse los
abusos de poder de la Casa Blanca amparado en la supuesta lucha contra
el terrorismo.
En su edición del viernes el
rotativo abordó el tema al denunciar que el gobernante autorizó espiar
a miles de sus compatriotas son necesidad de una orden judicial.
Ahora está en tela de juicio este
asunto y analistas se preguntan cuantas normas constitucionales
quebrantaron tales investigaciones autorizadas por Bush, pregunta el
rotativo.
La revelación de que la Agencia de
Seguridad Nacional (NSA) interceptó las llamadas de estadounidenses
dentro del país sin permiso judicial y por orden secreta del Presidente
a partir de 2002, crea malestar entre la población.
Al respecto, un editorial del
diario californiano La Opinión plantea que "surge la interrogante de si
se puede confiar en el gobierno para respetar las libertades que
definen, de hecho, la naturaleza de este país".
Las atribuciones que se dio Bush
fueron suficientes para que el Senado, impresionado por el informe
aparecido en el Times, rechazara ayer la aprobación final de la Ley
Patriota.
Esta legislación, que había pasado
ya la Cámara de Representantes, hubiese hecho permanente una serie de
poderes ejecutivos sin precedentes.
El Congreso debe dilucidar la
cuestión, aclarar quién estaba al tanto, quién lo aprobó y quién se
perjudicó del espionaje interno, plantea el diario californiano.
Según analistas las acusaciones
son graves, pues este tipo de infracciones a la intimidad y violaciones
de la Primera Enmienda se creían hasta ahora estrictamente limitadas.
Antes que Bush desatara su llamada
guerra contra el terrorismo, tales pasos requerían de una solicitud de
la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) a un tribunal especial
reunido ex profeso y en secreto en el Departamento de Justicia.
El hecho de que el gobernante
firmara las directivas para la intercepción de las conversaciones de
centenares o miles de personas, ignorando totalmente a los jueces y con
insuficientes controles, merece una investigación, consideran medios
locales.
Como un anticipo de lo que viene,
el Senado rechazó renovar la ley antiterrorista de 2001, la llamada Ley
Patriota, en una clara derrota política para la Casa Blanca y los
republicanos que son mayoría en esa Cámara.
Aparentemente, para el portavoz de
la Casa Blanca, Scott McClellan, el abuso de poder presidencial es una
herramienta en la lucha contra el terror.
No podemos estar sin estas herramientas clave por un solo momento, en la lucha contra el terror, dijo el funcionario.
Al valorar esta situación, el
senador demócrata Edward Kennedy dijo que: "Necesitamos un consenso
bipartidista que proteja tanto nuestra seguridad como nuestra libertad,
y a la vez recuperar la confianza del público".