Santiago de Chile, 17 dic (PL) Un conjunto
de demandas sociales de comunistas y otras fuerzas de izquierda,
permitió a la oficialista Michelle Bachellet retomar la iniciativa y
poner en aprietos a la derecha opositora en la semana que termina.
En medio de una guerra de
descalificaciones, donde la presión de la campaña la hizo cometer
importantes errores, el reto le abrió el camino para ganar el crucial
apoyo de ese sector y de paso descolocar a su rival en uno de los temas
más sensible de la contienda.
A pedido de la candidata, el
gobierno anunció el viernes el envío al Congreso de un proyecto de ley
para terminar con el sistema electoral binominal, una de los
principales demandas de los comunistas para conceder su apoyo en la
segunda vuelta electoral.
Con la propuesta Bachelet hizo un
"guiño" a la izquierda, al tiempo que pasa la "papa caliente" a la
derecha opositora -dividida en este tema- sin cuyo respaldo en el
parlamento no podría avanzar la iniciativa, que requiere tres quintos
de los votos para ser aprobada.
El sistema electoral binominal,
impuesto por el ex dictador Augusto Pinochet en 1989, ha permitido a la
derecha, con un 35 por ciento de votos, compartir el poder político con
los denominados Partidos por la Democracia, a costa de la marginación
de la izquierda.
La iniciativa del Ejecutivo busca
exacerbar las diferencias entre los dos partidos que integran la
Alianza Opositora, tomando en cuenta que Renovación Nacional (RN) puede
apoyarla, pero la Unión Demócrata Independiente (UDI) es muy probable
que la rechace.
Apostando claramente a que el
sector más ultra de la derecha lograría imponer su veto en el debate
interno, La Moneda y los asesores de Bachelet tratarían de mostrar con
ello la presunta "ingobernabilidad" de una administración presidida por
Sebastián Piñera.
"Piñera ha manifestado su vocación
de cambiar el sistema binominal. Espero que ahora lo haga, a pesar de
que tendrá que solucionarlo con la UDI", afirmó el senador Andrés
Zaldívar, jefe del Comité Político de la campaña de Bachelet.
El presidente Ricardo Lagos, de
recorrido por la VIII Región, se encargó ayer de reforzar el mensaje al
exhortar a ambos candidatos a tomar partido en este tema, que tiende a
dominar la primera parte de la campaña por la segunda vuelta
presidencial.
"Espero que ahora podamos avanzar
en esto y que los candidatos digan con claridad al país si las
coaliciones que ellos representan votan a favor o en contra de cambiar
el sistema binominal", afirmó Lagos con la mira puesta en Piñera.
Tratando de evadir "la trampa" el
aspirante opositor se mostró abierto a la discusión, pero advirtió al
gobierno que "no se deje llevar por la tentación de instrumentar una
contienda política para sacar ventajas".
También los senadores Alberto
Espina (RN) y Andrés Chadwick (UDI) denunciaron la iniciativa como "una
maniobra desesperada de intervención electoral de La Moneda" y
subrayaron que el gobierno no puede prestarse "a satisfacer acuerdos de
Bachelet con los comunistas".
La movida de la candidata
oficialista recuerda una experiencia similar cuando en 1999 el ex
ministro del Interior, José Miguel Insulza, llevó a la derecha a
rechazar propuestas de reformas laborales, que terminó con la derrota
de Joaquín Lavín.
Mientras tanto, los presidentes de
los partidos Comunista (PC), Guillermo Teillier, y de la Izquierda
Cristiana (IZ), Manuel Jacques, dejaron claro ayer que la medida
anunciada por Ejecutivo no es suficiente para ganar su apoyo en la
segunda vuelta.
"Nosotros hemos dado un plazo y lo
que responda Michelle Bachelet a esto será determinante para la actitud
que adopten los chilenos en la segunda vuelta", recalcó Teillier.
Jacques, en tanto, sentenció que
"el público compromiso con la candidata oficialista respecto a estas
demandas será determinante para definir el voto de la izquierda y
sectores progresistas el 15 de enero próximo".