La Paz, 16 dic (PL) El canciller
boliviano, Armando Loaiza, guardó hoy silencio sobre el pedido del jefe
del Ejército, general Marcelo Antezana, de gestionar la devolución de
los misiles tierra-aire entregados a Estados Unidos.
Loaiza alegó que el carácter
secreto de los temas que atañen a la defensa nacional le impide hacer
comentarios sobre ese aspecto, con lo cual eludió pronunciarse sobre el
regreso de los cohetes, de dudosa factibilidad, según expertos
militares.
Antezana hizo el planteamiento en
una carta divulgada por la prensa, luego que el ex ministro de Defensa,
Gonzalo Arredondo, desmintió su afirmación de que la entrega fue
pactada por la pasada administración de Carlos Mesa y negó que los
misiles eran obsoletos y peligrosos.
El sorpresivo giro del caso parece
dado por el afán de Antezana de liberarse de responsabilidades en la
entrega, al pedir la devolución en una carta pública según la cual la
cuestionada operación no contó con su autorización ni su presencia en
el país.
Los misiles fueron sacados de
Bolivia secretamente por militares norteamericanos, pero el caso fue
revelado por el Movimiento al Socialismo (MAS), que ha pedido a la
Fiscalía General de la República un juicio contra el presidente Eduardo
Rodríguez.
La demanda imputa a Rodríguez
haber autorizado la entrega, lo que el gobierno niega, al sostener que
solamente dio permiso para la desactivación de los misiles por ser
supuestamente obsoletos, peligrosos y de difícil manejo, y no para su
salida del país.
Arredondo rechazó esos argumento y
dijo que los 28 cohetes de fabricación china tenían una vida útil de
diez años más, no eran peligrosos y los militares bolivianos estaban en
perfectas condiciones de operarlos.
Confirmó que la Embajada de
Estados Unidos pidió la destrucción o entrega del armamento alegando el
supuesto riesgo de que fueran a manos de grupos terroristas
internacionales, pero el gobierno de Mesa no aceptó por la importancia
de los misiles para la defensa nacional.
Se declaró dolido, como ex jefe del Ejército y oficial de artillería, por la entrega, la cual consideró inadmisible.
Tras las precisiones de Arredondo,
la prensa divulgó la carta de Antezana, dirigida al ministro de
Defensa, Gonzalo Méndez, la cual pide tramitar la devolución de los
misiles sin que estos fueran inutilizados.
Sostiene que los cohetes fueron
entregados a Estados Unidos sin su autorización , confirma que los
norteamericanos han devuelto cinco de ellos inutilizados y revela que
la misión militar del país del norte advirtió que la devolución de los
restantes tardará más.
Pide por tanto al gobierno
"iniciar los trámites para pedir la inmediata devolución de los
restante misiles sin ser desactivados".
De esa manera, alega, se demostraá
"a la sociedad y personal uniformado que nunca existió la intención de
vender, ni efectuar trueques de mala fe y actitudes que mellen la
dignidad de la Patria y la institución o vayan en contra de la ley".
El jefe de las Fuerzas Armadas,
almirante Marco Justiniano, declinó comentar las declaraciones del ex
ministro Arredondo, en el sentido que, como titular de la Armada,
aprobó el rechazo del anterior gobierno a las presiones norteamericanas
para la entrega de los misiles.
El vocero presidencial, Julio
Pemintel, guardó silencio sobre las revelaciones de Arredondo y se
limitó a señalar que el gobierno aguarda un informe solicitado al
Ministerio de Defensa y el Alto Mando sobre la entrega de los misiles.