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| ARCHIVO) Un pacifista estadounidense ataviado como un prisionero de la cárcel iraquí de Abu Ghraib manifiesta contra la tortura |
Washington, 15 dic.- El presidente de EEUU, George
W. Bush, dio un giro de 180 grados a su postura tradicional al respecto y aceptó
hoy una enmienda republicana que prohíbe la tortura y regula el trato de los
extranjeros detenidos por su presunta vinculación a grupos o acciones
terroristas.
El pacto entre la Casa Blanca y el Senado sobre la
propuesta del senador republicano John McCain, anunciado hoy, pone fin a varias
semanas de arduas disputas sobre el contenido y alcance de esa
medida.
El acuerdo cobra especial relevancia ante la
polémica creada por la supuesta existencia en Europa del Este de cárceles
secretas de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y denuncias de que vuelos
de EEUU con sospechosos de terrorismo a bordo hicieron escala en países
europeos.
El acuerdo "deja claro al mundo que este Gobierno
no tortura y se adhiere a las convenciones internacionales contra la tortura,
tanto si es aquí o en el extranjero", declaró Bush durante una reunión con
McCain.
Bush, que inicialmente se resistió a la medida por
considerarla un obstáculo en la lucha antiterrorista, ahora elogió a McCain como
paladín de los valores de EEUU en la lucha antiterrorista.
"Hemos trabajado de cerca con el senador y otros
para lograr ese objetivo y para otorgar protecciones a quienes se encuentran en
la primera línea de combate a los terroristas", agregó Bush, quien calificó a
McCain como "un buen hombre".
La medida sumó adeptos en el Congreso, ante el
escándalo desatado en 2004 por el maltrato de los presos en la cárcel iraquí de
Abu Ghraib, que mancilló aún más la imagen de Estados Unidos entre árabes y
musulmanes.
También tuvo mucho peso político el hecho de que la
enmienda la propusiera McCain, un ex piloto de la Marina que fue prisionero de
guerra y torturado durante cinco años en Vietnam.
McCain agradeció los esfuerzos y "participación
activa" del mandatario estadounidense por "resolver este asunto tan
difícil".
"Estoy muy complacido de que alcancemos este acuerdo y de que ahora
podamos avanzar para asegurarnos que el mundo entero sepa, como ha dicho tantas
veces el presidente, que nosotros no practicamos la tortura ni damos trato cruel
o inhumano", señaló McCain.
La medida prohíbe el trato o castigo "cruel,
inhumano o degradante" a los detenidos bajo custodia de EEUU -estén donde estén-
y establece que el manual de operaciones del Ejército regule los
interrogatorios.
McCain aseguró que la medida no ofrece excepción
alguna y que los únicos cambios en la propuesta están relacionados con el código
de justicia militar, que no alteran su objetivo final.
"Hemos enviado un mensaje al mundo de que somos una
nación que defiende los valores y las normas para el trato de todas las
personas, sin importar cuán malas sean", dijo McCain.
Según el acuerdo alcanzado, los agentes de la CIA
encargados de los interrogatorios tendrán los mismos derechos legales de los que
gozan los miembros del Ejército cuando son acusados de violar los reglamentos
que rigen las sesiones de preguntas a los detenidos.
En la actualidad, esas reglas permiten que un
acusado se defienda con el argumento de que sólo obedecía una orden legal. El
acuerdo de hoy no ofrece resquicios legales, pero sí autoriza a que los acusados
tengan acceso a asesoramiento legal.
Pero los acusados no tendrían inmunidad contra
demandas civiles o criminales, según fuentes legislativas conocedoras del texto
del acuerdo.
En declaraciones a los periodistas, tras la reunión
con Bush y flanqueado por McCain, el senador republicano John Warner expresó su
confianza en que esta "histórica legislación" será aprobada por ambas cámaras
del Congreso y promulgada por Bush.