La Paz, 12 dic (PL) El candidato más votado
en las elecciones del domingo próximo, será el nuevo Presidente de
Bolivia, aunque no tenga mayoría absoluta, según lo prometido por las
fuerzas en pugna para la segunda vuelta definitoria, en el Congreso.
En tal sentido tienden a despejarse
especulaciones que apuntan a una coalición centroderechista para cerrar
el paso al candidato indígena Evo Morales, favorito de las encuestas,
frente rechazado por el empresario Samuel Doria Medina, postulado de
Unidad Nacional (UN).
Ese bloque tendría que formarse en
el parlamento entrante, cuando este escoja al nuevo Presidente entre
los dos más votados, si ninguno obtiene la mayoría absoluta, que
Morales se empeña en consolidar con una intensa campaña por la mitad
más uno de los votos.
Según las encuestas, los
protagonistas de la definición serán Morales, del Movimiento al
Socialismo (MAS), y Jorge Quiroga, de Poder Democrático Social
(Podemos), y ninguno tendría mayoría absoluta de parlamentarios a su
favor.
Morales dijo que el MAS siempre
respetó la primera mayoría y la Constitución, pero se ha negado a
emplazamientos de Quiroga a firmar un pacto postelectoral para designar
en el Congreso al más votado o concertar una segunda vuelta en las
urnas.
Por el contrario, exigió a Quiroga
cumpla la promesa hecha a comienzos de la campaña -cuando las encuestas
lo favorecían-, de declinar su participación en la segunda vuelta en
caso de no ser primero en las urnas.
El ex mandatario neoliberal
declaró anoche que el primero en las urnas debería ser designado Jefe
de Estado y planteó modificar la Constitución para establecer la
segunda vuelta.
Pero eludió ratificar el anterior
compromiso, eventualmente a la espera de una alianza que lo haga
gobernante aunque no fuera vencedor en las urnas, y dijo que no acepta
-ni como especulación- la posibilidad de perder, aunque las encuestas
digan lo contrario.
Doria Medina, quien figura en
tercer lugar en los sondeos y por tanto se erige como dirimente,
despejó dudas al señalar que de ninguna manera votará por Morales o
Quiroga en el Parlamento, lo que allana el camino a la nominación del
más votado.
El acaudalado empresario
centroderechista comentó que si algún candidato gana por cinco o más
puntos, el Congreso lo reconocerá como gobernante, y si la diferencia
fuera menor, Unidad Nacional se mantendrá al margen.
La posición de UN garantiza que el
más votado sea Presidente, pues la Constitución establece que si, al
cabo de tres votaciones, ningún candidato logra la mitad más uno de los
votos de los legisladores, será Jefe de Estado el que haya logrado
mayoría en las urnas.
Yo no me voy a retractar como el
que ya sabemos, dijo Doria Medina, en alusión al abandono de la promesa
de Quiroga de declinar la dirimencia de no ser primero, y descartó
cualquier alianza con el ex gobernante neoliberal.
La declaración confirma la brecha
abierta por la campaña de Podemos contra UN, basada en la polarización
y por la prédica de que votar por Doria Medina es desperdiciar el
sufragio y favorecer a Morales.
Ese empeño llegó recientemente al
extremo de sugerirle Quiroga a Doria Medina que retire su candidatura
para no dispersar el voto, lo cual fue rechazado por el empresario, al
reclamar más bien que renuncie el heredero político del ex dictador
Hugo Banzer, por mentir comprobadamente en su campaña electoral.
Analistas locales consideran
social y políticamente inviable cualquier acuerdo parlamentario para
escamotear en esa instancia la previsible victoria de Evo Morales en
las urnas, pues ello provocaría una gran reacción popular.
Una reciente encuesta realizada
por un canal de televisión evidenció que casi el 90 por ciento de los
ciudadanos exige que el Congreso ratifique la victoria de quien se
imponga en las urnas y lo haga Presidente.