Washington 12 dic-Los moderados en el Congreso imploran a sus colegas que bajen los
decibeles de la retórica en una polémica sobre la política oficial en
Irak que se vuelve cada vez más enconada y sectaria.
Sus ruegos probablemente caerán en oídos sordos.
Se
prevé que la guerra será el tema excluyente de la inminente campaña
electoral parlamentaria, en la que varios candidatos son veteranos de
la guerra de Irak. Ningún partido se privará de usar sus argumentos más
contundentes: los republicanos presentarán a los demócratas que
critican la guerra como blandos en materia de defensa; los demócratas
argumentarán que la innegable caída de la popularidad de George W. Bush
refleja que el apoyo a la guerra decrece sin cesar.
No obstante,
algunos legisladores veteranos hacen un llamado a la cortesía,
señalando que si bien el debate es esencial para la democracia, el
partidismo debe tener sus límites.
"La calidad del debate en el
Congreso afecta los sucesos en Irak y las perspectivas de éxito", dijo
el senador republicano Richard Lugar, presidente de la Comisión de
Relaciones Exteriores, en la primera de una serie de cartas que piensa
dirigir a senadores y representantes. "Debemos esforzarnos
constantemente por elevar el debate, estudiando fuentes de información
responsables y empleando la urbanidad en el discurso".
El senador
y ex candidato vicepresidencial demócrata Joe Lieberman, que a
diferencia de sus correligionarios apoya en gran medida la estrategia
de Bush en Irak, abogó por una discusión que trascienda "las
conferencias de prensa partidistas enfrentadas".
"Espero que se
reconozca que hay republicanos y demócratas de ambos lados (del debate)
y que se lo realice en un espíritu de respeto mutuo pensando en los
intereses nacionales", dijo Lieberman.
Los moderados "son los que
tratan de encontrar el terreno común", dijo Kathleen Hall Jamieson,
especialista en retórica política y campañas. "Los que ocupan los
extremos partidistas son los que tratan de impugnar la integridad del
otro".
Irak domina el debate en el Congreso, donde cada día se cruzan nuevas acusaciones.
Los
demócratas acusan a Bush de llevar al país a la guerra con mentiras y
de falta de sinceridad acerca de la situación actual en Irak. Los
republicanos dicen que la "estrategia de salida inmediata" de la
oposición envalentona al enemigo.
"Un bando usa la palabra
mentira, el otro bando insinúa que hay traición", dijo Jamieson,
directora del Centro Annenberg de Política Pública en la Universidad de
Pensilvania.