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(Foto) Eduardo Galeano: “Hay que recuperar la fe en la democracia”
Por: Ernesto Villegas Poljak
Fecha de publicación: 11/12/05
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“Es muy difícil saber ganar, pero todavía más difícil es saber perder”
La cita fue a media tarde, en el Café Brasilero, fundado en 1877 y el último que queda en pie en Montevideo, en vísperas de la cumbre de Mercosur que selló la incorporación de Venezuela a ese mecanismo de integración.

Al autor de Las venas abiertas de América Latina se le ve allí casi a diario, tomando un café, probando un dulce..

¿Qué opina del ingreso de Venezuela alMercosur?
Meparecemuypositivo. Ojalá Venezuela se incorpore. La idea es que el ejercicio de la soberanía en América Latina por lo menos (no sé si en otros lugares será diferente) consiste en un arte de saber sumar. Solos estamos fritos, sea cual fuere el tamaño del país.

La soledad en estas cosas no tiene destino.

En otras puede ser, pero en estas cosas no..

El Sur parece estar muy lejos. ¿Cómo ve la integración de los pueblos, más allá de lo económico?
Ojalá se dé. Por ahora no ocurre..


¿Es escéptico?

No, no lo soy, pero creo que a la realidad, para poder ayudarla a que cambie aunque sea un poquito, hay que verla como es y no como queremos que sea. Por ahora, son mucho más abundantes los discursos que las realidades en materia de unidad latinoamericana.

Y somos todavía herederos de una triste tradición de lo que yo llamo la “inflación palabraria”, que es tanto más grave que la inflación monetaria.
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Se habla demasiado.

Mucho discurso. La unidad latinoamericana es el tema de millones de discursos, llenos de citas inflamadas y vibrantes, pero se ha avanzado poco en los hechos y creo que hay poca conciencia de la necesidad de integrarnos, que es hoy por hoy un asunto de vida o muerte..

Hay un nuevo impulso a la integración que coincide con que varios gobiernos viran a la izquierda y levantan la bandera de la justicia social.

Eso es bueno y ojalá se concrete, se traduzca en hechos. Es una perspectiva de cambio que abre un espacio enorme a la esperanza y que implica también una responsabilidad. Hay que recuperar la fe en la democracia y sobre todo de las generaciones nuevas, que desconfían de la política y desconfían con toda razón..

¿Diría que siguen abiertas las venas de América Latina?
Yo no sé, pero hace poco, caminando por las calles de Buenos Aires, me encontré con el Conde Drácula, que hacía mucho que no lo veía. Estaba muy deprimido. Andaba con la cabeza baja, caminando con dificultad, más pálido que de costumbre, lo que ya es decir, porque es pálido de nacimiento.

“¿Qué le pasa, conde?”, le pregunté.

Me dijo que estaba aquejado por un grave complejo de inferioridad y que andaba en Buenos Aires buscando un sicoanalista porque le habían dicho que allí hay muchos y es verdad, y muy buenos, para ver si le quitaba ese complejo. El complejo le había venido viendo cómo es que actúan en el mundo contemporáneo las grandes corporaciones multinacionales, que al pobre Drácula lo han dejado convertido en poco menos que un angelito..

Se ha quedado corto el conde Drácula.

Sí, no puede competir. En esa escala no..

Usted fue observador en el referendo revocatorio en 2004 y ahora el cuadro político ha cambiado en Venezuela, porque buena parte de los partidos de oposición se retiraron antes de las elecciones parlamentarias.

Es como en el fútbol. Desde que yo era chico se plantea eso: cuando alguien ve que no le va a ir bien, que puede la cosa terminar en goleada, se va, y cuando se va se lleva la pelota si tiene la suerte de ser el dueño de la pelota y deja a todos los demás sin jugar.

Eso no es leal, no es bueno. Hay que saber que en el fútbol, en la vida, en la política, en el amor, se pierde, se gana, se juega, y que siempre vale la pena. Hay que tener el coraje de la derrota. Es muy difícil saber ganar, pero todavía más difícil es saber perder..

Observadores de la OEA y la UE han planteado cambiar el árbitro. Usted, que trabajó hace poco más de un año con ese árbitro, ¿qué dice?
No le puedo decir nada, porque no se qué es lo que ellos plantearon. Además, no voy a vender hielo a los esquimales. No voy a opinar sobre Venezuela para Venezuela. Lo que te puedo decir es que mi impresión personal fue la mejor y además coincidió con la de Carter y Gaviria, con quienes compartimos.

Yo era el vocero de los observadores independientes, que éramos 160, en aquellas jornadas liadísimas, y tuvimos todos


FÚTBOL Y POLÍTICA

A Galeano le apasiona el fútbol. Admira aMaradona y lo defiende de las críticas que le hiciera el presidente Fox por meterse en política al encabezar junto con el presidente Hugo Chávez la III Cumbre de los Pueblos contra GeorgeW. Bush. -Sí, esos son prejuicios heredados. No los inventó él. (Fox) tiene buenos motivos para creer que la política puede ser hecha por los gerentes de la Coca-Cola, pero no por los jugadores de fútbol yme parece que es un derecho legítimo de ese señor, pero en realidad la política puede ser hecha por cualquiera, porque la política la hacemos aunque no sepamos que la estamos haciendo.

Política es todo lo que tiene relación con los complejos vínculos y desvínculos entre el poder y la gente, las contradicciones cotidianas entre la libertad y el miedo. Política es todo, es muy difícil prescindir de ella, y cuandoMaradona se pronuncia sobre temas políticos eso provoca un escándalo, pero es la continuidad de un mensaje que viene de lejos. Este hombre fue bastante valiente en un panorama donde la valentía brilla por su ausencia, como es el panorama del fútbol profesional, donde uno puede encontrar corajudos en las canchas, pero esos mismos corajudos se callan la boca cuando el partido termina.

una certeza de transparencia y además la hicimos pública. Así que me parece que no es un asunto de cambiar o no un organismo, encogerlo o ampliarlo, sino de afirmar un proceso democrático que en Venezuela puede ser bastante dificultoso, porque, como ocurre lamentablemente en otros países también, el ejercicio democrático ha estado muy limitado a las ceremonias formales de la democracia. Cuesta mucho identificarse con esto, entender que el voto implica algo más que el momento en el que se deposita un papelito en una urna, entender que ésta no es una misa sin Dios, que la democracia tiene un contenido y que ese contenido se lo da la gente, se lo da el pueblo que participa. Y si el pueblo no está, no hay democracia. Y ese es un proceso difícil, complejo. No va a ser fácil lograrlo, en un país donde lamentablemente se había producido un proceso creciente de desconfianza en la democracia, que por lo demás no era un privilegio venezolano, es casi universal.

Lo que te decía hoy: la responsabilidad que tienen ahora estas nuevas fuerzas que han surgido por todas partes en relación con lo que sería la devolución de la confianza o la recuperación de la fe, sobre todo de la fe de los jóvenes, para los cuales la política es poco más que un circo, donde hay unos buenos acróbatas que permiten hacer desde el gobierno todo lo contrario de lo que se promete en el llano..

En esta elección se registró una abstención de 75% . Hay una abstención histórica, pero eso ha traído interrogantes respecto a los niveles de participación y compromiso de muchos venezolanos.

Sí, pero puede ser que buena parte de esos venezolanos sí participe en el proceso democrático sin saber que lo están haciendo, participando en cosas concretas que tienen que ver con los trabajos comunitarios y con las estupendas cosas que se están haciendo en materia de salud, educación...

Esas son formas de participación democrática también. Sólo que va a costar que la gente entienda que este asunto de la votación es algo más que un rito vacío..

Usted es simpatizante de la revolución bolivariana, pero hace poco más de un año suscribió un pronunciamiento o carta crítica de la conducción de la revolución cubana, con la que Venezuela tiene estrechas relaciones.

No fue ninguna carta. Yo escribí un artículo que se llamaba Cuba duele, título bastante elocuente, subrayando algunas discrepancias, algunas divergencias, que por lo demás no eran nuevas, que yo antes ya había hecho públicas con anterioridad, con respecto a algunos excesos que creo que se han cometido en un camino quizás inevitable, pero no por eso menos... Como que cariñosamente hay que entender que la solidaridad cuando es verdadera se ejerce desde la libertad de conciencia, no desde el deber de obediencia y, como decía Carlos Fonseca Amador, fundador del Frente Sandinista, los amigos, cuando son amigos de verdad, critican de frente y elogian por la espalda.

¿Usted sigue siendo solidario con la revolución cubana?
-Sí, desde la libertad de conciencia. O sea, cuando hay cosas que no me gustan las digo.

Yo no creo que en lo esencial la omnipotencia del Estado sea la mejor respuesta a la omnipotencia del mercado. No creo en el partido único. Nunca creí y no tengo por qué empezar a creer ahora. Nadie me creería que creo lo que nunca creí.

Qué cosa sería. Bueno, uno puede descubrir súbitamente la verdad a la edad que uno tenga, no importa. Eso tiene que ver más con los trances místicos que con los procesos políticos. Yo he sido más o menos siempre leal a las ideas que creo y a los amigos que quiero. Y las ideas que creo pasan por la certeza de que la justicia y la libertad no pueden estar divorciadas, y que la historia del siglo XX es la trágica historia de su divorcio..

En Venezuela se ha pretendido acusar al Gobierno de emular a la revolución cubana y eso cala en sectores de la población muy temerosos de ese modelo.

Sí, no es nuevo. Siempre se han manejado espantapájaros para asustar incautos en estas cosas. Los procesos se parecen, pero se parecen en lo mejor que tienen, y es en el hecho de que vienen de abajo y de adentro.

O sea, no son procesos de cambios nacidos por la voluntad de una minoría iluminada que decidió hacer lo que hace en lugar de la gente, ni son procesos venidos de afuera, como ocurrió, en cambio, en algunos países de la Europa del Este, que tuvieron un socialismo ortopédico que venía de los pactos entre las grandes potencias después de la II Guerra. Entonces, en esos sí se parecen y en otras cosas también:
en el fervor de dignidad que alienta a los dos procesos, el de Venezuela y el de Cuba. Una energía de dignidad y de solidaridad, que es lo mejor que tienen.


BUSH NECESITA DEMONIZAR A CHÁVEZ

“No me gusta mucho personalizar las cosas porque se corren peligros graves, como identificar a George W. Bush con un sistema de poder que no nació con él y que lamentablemente tampoco morirá con ese señor de estatura histórica no muy alta. Pero hay un sistema de poder que está detrás, que es lo que de veras importa. Y Hugo Chávez es la expresión de una energía colectiva muy linda que expresa la necesidad de cambio que en América Latina es necesaria y urgente. Chávez es una expresión de eso, en su estilo, adaptado a su país, que proviene de su país y del que yo tengo muy buena opinión.

Chávez está siendo demonizado por Bush en la medida en que Bush necesita demonios. Y el sistema que Bush representa necesita demonios. El capitalismo de nuestros días es muy guerrero, está muy militarizado. El mundo invierte 2.300 millones de dólares por día en la industria de la muerte, o sea, en gastos militares. Es un escándalo. Eso necesita demonios para justificar la existencia de esa estructura militar gigantesca: algún enemigo, y si enemigos no hay, hay que inventarlos. Identifican a Chávez con amenazas que le parecen peligrosas y que yo creo que lo son. Lo mejor que se puede decir de Chávez es que es peligroso.

Hay insultos que te elogian, y éste es uno. Cuando un sistema que está funcionando en dirección inversa a la libertad humana y al derecho humano a la solidaridad, a la felicidad; cuando hay un sistema que fabrica miedo, y ese sistema te ataca, es un homenaje que te rinde”.

Escritor de cafés. “En realidad me eduqué en los cafés. No tuve ninguna educación formal. Tuve 6 años de escuela, después un año y poquito más (en bachillerato) y nada más. Todo lo que sé de la vida lo aprendí en los cafés.

Fue en ellos donde aprendí, entre otras cosas, el arte de narrar, escuchando, y supe, y eso lo supe para siempre, que para no ser mudo hay que empezar a por no ser sordo. O sea, que para saber contar hay que saber escuchar”.

“Yo empecé en periodismo dibujando, en realidad. Escribí algunas cositas y después vinieron los libros, algunos que están en la prehistoria ya, pero bueno...

Ahora escribo sobre todo libros, pero el gustito por el periodismo nunca lo he perdido, así que sigo haciendo artículos.

Los difunden por ahí. Escribo cuando me pica la mano, en general de noche”.

¿Si tuviera que escoger una clasificación, cómo se definiría?
Como inclasificable.


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