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| Mohamed el Baradei, tras recibir el Premio Nobel de la Paz. (EFE) |
Estocolmo-Oslo 11 dic-Como la esclavitud o el genocidio: el mundo debe llegar a mirar las
armar nucleares como "un tabú y una anomalía de la historia", dijo ayer
Mohamed el Baradei durante la entrega en Oslo del Premio Nobel de la
Paz, que compartió con la propia institución que dirige, el Organismo
Internacional de la Energía Atómica (OIEA). El Baradei señaló que el
mayor problema que el mundo afronta hoy es la pobreza y pidió frenar a
la industria armamentista. El resto de premios Nobel se entregó también
ayer en Estocolmo.
El director del OIEA tuvo palabras muy duras para las potencias
nucleares a las que conminó, una vez acabada la guerra fría, a dedicar
sus esfuerzos a la lucha contra la pobreza. La falta de esperanza es
"terreno abonado" para el crimen organizado, las guerras civiles, el
terrorismo y el extremismo. "Tal vez hemos derribado los muros entre el
Este y el Oeste, pero aún tenemos que construir los puentes entre el
Norte y el Sur, entre ricos y pobres", subrayó.
Advirtió El Baradei de que la humanidad se enfrenta a la elección
entre las armas nucleares y la supervivencia. "No tengo ninguna duda",
dijo, "de que si esperamos escapar de la autodestrucción, entonces las
armas nucleares no deberían tener espacio en nuestra conciencia
colectiva y ningún papel en nuestra seguridad". El diplomático egipcio
identificó como grandes problemas "la emergencia de un mercado negro,
la proliferación de armas nucleares y el estancamiento del desarme".
El Baradei destacó que el premio refuerza la labor tanto suya como
del organismo que dirige contra la barbarie de las armas atómicas. Hizo
hincapié en la importancia que tiene en esta lucha la cooperación
internacional y el desarme. "No es aceptable que ninguna nación se
atribuya el derecho a desarrollar sus armas nucleares y al mismo tiempo
se oponga a que otros países pretendan obtenerlas", subrayó sin
mencionar a ningún país en concreto.
El galardonado consagró un tercio de su discurso a abordar las
raíces de las guerras. Hizo también alusión al caso actual de Irán,
que, manifestó, ha intentado durante 18 años desarrollar secretamente
armas nucleares. Desde hace un tiempo se está negociando eliminar ese
riesgo y ha llegado el momento en que el Gobierno de ese país debe
dejar de lado toda ambigüedad al respecto. El director del OIEA, de 63
años, reiteró su decisión de que la diplomacia y la presión sean los
instrumentos para alcanzar la solución y descartó una solución militar
aludiendo, sin nombrarlo, a recientes declaraciones del político
israelí Benjamín Netanyahu.
En la ceremonia, presidida por los reyes de Noruega, Harald y Sonia,
así como los demás miembros de la familia real, incluido el príncipe
heredero Haakon, el presidente del Comité Nobel que otorga el premio,
Ole Denbolt Mjös, reiteró las motivaciones que sirvieron de base para
la elección de El Baradei y el OIEA. Mjös indicó que la proliferación
de armas nucleares y su eventual utilización como instrumento para
dirimir los conflictos es una de la mayores amenazas que afronta la
humanidad. Tras recordar que las bombas arrojadas por un avión de EE UU
sobre las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki son "testimonio
del horror que hay que impedir a toda costa que se repita", agregó que
para enfrentar esa amenaza es imprescindible crear un frente
internacional lo más amplio posible.