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Caracas- El vicepresidente venezolano, José Vicente Rangel, pidió ayer al embajador estadounidense en Caracas, William Brownfield, “no convertirse en un problema de orden público” después de que su presencia generara el jueves protestas de oficialistas al noreste del país.
“Espero que el embajador no vaya a convertirse en un problema de orden público para los venezolanos (...) porque eso sería extremadamente grave y obligaría al Gobierno, concretamente a la Cancillería, a tomar alguna medida respecto al desplazamiento de este diplomático por Venezuela”, dijo Rangel a periodistas.
Rangel se refirió a las protestas pacíficas hechas por un grupo de oficialistas contra la presencia del embajador en la sede de la gobernación del estado de Nueva Esparta, donde sostenía una reunión con el gobernador de ese estado.
El vicepresidente aclaró oponerse a la “hostilidad contra cualquier funcionario diplomático de cualquier país”, pero comentó que Brownfield se moviliza en Venezuela, “ignorando que hay una situación que puede desencadenar hechos lamentables”.
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