Washington, 9 nov (PL) Pese a los intentos de Estados Unidos de convencer a Europa de que sus instituciones no practican la tortura, fuertes críticas recaen hoy sobre el gobierno del presidente George W. Bush, por su larga lista de abusos a prisioneros.
Influyentes voces desde Naciones Unidas, el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), incluso líderes europeos, cuestionan la doble moral de Washington en esta problemática, puesta de manifiesto desde el escándalo de Abu Ghraib y la base naval de Guantánamo, hasta las prisiones secretas en el llamado Viejo Continente.
"Todos los derechos humanos, sean económicos, sociales, culturales, políticos o cívicos (...) son derechos inalienables de cada individuo. Los gobiernos no pueden dejarlos de lado cuando ya no les convienen", afirmó una treinta de expertos de la ONU.
En una declaración publicada con motivo del 10 de diciembre, en la Jornada Internacional de los Derechos Humanos, los especialistas manifestaron inquietud "ante los esfuerzos de países que buscan eludir las disposiciones de las leyes sobre los derechos humanos en el mundo, dando nuevos nombres a viejos métodos".
Entre los expertos figuran los relatores especiales de las Naciones Unidas sobre la tortura, Manfred Nowak, y de la protección de los derechos humanos en el marco de la lucha contra el terrorismo, Martin Scheinin.
El comunicado aparece en medio de la polémica existente entre el el secretario general de las Naciones Unidas, Kofi Annan, y embajador de Estados Unidos ante la ONU, John Bolton, por el empleo de la tortura.
Bolton atacó el miércoles a la Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, la abogada canadiense Louise Arbour, al calificar de inapropiadas e ilegítimas sus críticas a los abusos y la creación de cárceles clandestinas en el combate al terrorismo.
En ocasión de las celebraciones por el Día de los Derechos Humanos, Arbour - quien no mencionó directamente a Estados Unidos- declaró que el acuerdo global para la prohibición de la tortura se ha convertido en una víctima en la guerra contra el terrorismo.
Sin embargo, Bolton le sugirió que mejor aprovechara el contexto para hablar de lo que a su juicio son "los problemas reales de derechos humanos que existen actualmente en el mundo".
Annan, por su parte, salió este jueves en defensa de la diplomática, y anunció que prevé citar al embajador estadounidense para discutir la problemática, lo cual es considerado por algunos analistas un nuevo capítulo de tensiones entre Washington y el organismo internacional.
Desde Ginebra, el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) emplazó también al gobierno de Bush, al pedir acceso a todas las personas detenidas por Estados Unidos en su pregonada guerra contra el terrorismo, "donde quiera que se encuentren".
En declaraciones a medios de prensa, el portavoz de ese organismo, Florian Westphal, reconoció que el CICR quisiera tener información de los ciudadanos arrestados y establecer contacto con ellos, deseo bloqueado por las autoridades norteamericanas.
Este jueves, John Bellinger, consejero jurídico de la secretaria de Estado Condoleezza Rice, alegó que la Cruz Roja había tenido acceso a las cárceles controladas por el Pentágono en ultramar, pero no a otras, de las cuales eludió los detalles.
Durante su recién finalizada gira por Europa, Rice trató de convencer a los gobiernos aliados de que su país no practica la tortura.
La diplomática se vio forzada a dar constantes explicaciones sobre los métodos de la "guerra contra el terrorismo", frases que si bien convencieron a algunos gobiernos, fueron escuchadas por otros con aire de incredulidad.
Rice "no da respuestas satisfactorias en relación a los centros secretos de detención", declaró en La Haya el canciller holandés, Ben Bot.