os
abogados defensores están discutiendo con el derrocado
presidente de 68 años qué hacer a continuación, según
explicó a varias agencias una fuente cercana al tribunal.
Hacia las 12:15 p.m. (09:15 GMT), más de una hora después del
inicio previsto de la audiencia, no había señales de
que Saddam fuera a comparecer ante el tribunal.
Responsables judiciales dijeron que en principio el juicio,
que comenzó el 19 de octubre, podría continuar sin la
presencia de los acusados, pero la fuente dijo que el
magistrado que preside el tribunal tenía mucho interés
en que Saddam Hussein estuviera en la sala.
Desde el principio el farsesco
juzgamiento de Saddam Hussein fue montado como un "show mediático" por EEUU y
sus cómplices del gobierno iraquí controlado por chíitas y kurdos, y con
la exclusión de los suníes, comunidad a la que pertenece el ex hombre fuerte de
Irak.
Al término de la audiencia del martes, Saddam dijo al juez "Vete al infierno",
asegurando que no comparecería ante un tribunal ilegal. El ex presidente ha
dicho reiteradamente que el juicio es una farsa puesta en escena por Estados
Unidos y ha criticado al presidente del tribunal y al fiscal jefe.
La del miércoles debía ser la quinta sesión del juicio a Saddam y a otros siete
co-acusados de crímenes contra la humanidad. El juicio se centra en la muerte de
148 personas en la localidad chií de Dujail tras un intento frustrado de
asesinato contra Saddam en 1982.
El ex presidente de Irak, derrocado por la invasión militar norteamericana en
abril de 2003, enfrenta cargos por crímenes contra la humanidad y podría
ser condenado a muerte.

El Tribunal Especial iraquí, creado
con apoyo financiero estadounidense tras la captura de Saddam en diciembre
de 2003, mientras las fuerzas norteamericanas ocupaban el país, no goza de mucha
credibilidad entre los abogados iraquíes y los grupos de derechos humanos, que
cuestionan su imparcialidad.
Irán (cómplice de EEUU durante
la invasión) por su parte, envió su propia acta de acusación, "principalmente
por el bombardeo de escuelas, mezquitas y casas, el uso de armas químicas,
genocidio, crimen contra la humanidad y violación de las convenciones
internacionales" durante la guerra Irán-Irak (1980-1988), afirmó el martes el
portavoz de la justicia iraní, Jamal Karimi Rad.
En la audiencia de ayer Saddam respondió a las acusaciones diciendo que no tenía miedo de morir.
"Si quieren mi cuello pueden tenerlo", dijo a los jueces.
"No temo la
ejecución".
Hussein cuestionó una vez más al tribunal, al cual
descalificó para juzgarlo por ilegítimo y estar teledirigido por Estados Unidos.
Antes de su reinicio esta semana, el juicio
había sido aplazado durante 40 días para dar a la
defensa más tiempo para prepararse y
los acusados encontraran nuevos abogados tras el asesinato de un segundo letrado
el mes pasado.
El equipo de defensores de Hussein cuenta con el ex secretario estadounidense
de Justicia Ramsey Clark y el también ex ministro de Qatar de esa cartera Najin
al-Nuaimi.
Según la BBC, el proceso está basado
en el marco legal internacional, pero tiene algunas diferencias con
respecto a otros juicios de crímenes de guerra o de lesa humanidad,
principalmente porque Hussein puede ser condenado a muerte y porque será
"juzgado por sus compatriotas".
Los "compatriotas" de Saddam
son los kurdos y los chiíes, sus enemigos históricos, todos
vinculados con la CIA y el departamento de Estado estadounidense, que han
financiado y entrenado a sus grupos políticos cuando permanecían en el exilio,
caso de Chalabi, Allawi y el Ayatolá Sistani, y el actual presidente, el kurdo
Talabani, quienes influencian el "tribunal" desde el lado iraquí.
En los prolegómenos del "juzgamiento"
se hablaba de que un
juicio a Saddam Hussein, donde éste puede ser condenado a muerte, podría
convertirse en un detonante clave de un conflicto armado entre suníes y
chiíes, que, para muchos, ya está en estado larval a raíz de los atentados y
muertes diarias de políticos, clérigos y ciudadanos chiíes.
En noviembre del año pasado, medios y
analistas norteamericanos lanzaron la versión de que la Casa Blanca
y el Pentágono habían decidido convertir el juicio de Hussein en un "show
mediático" que arrimara votos a la reelección de George W. Bush.
Saddam
está acusado de "crímenes contra la Humanidad" por la utilización
de gases contra los kurdos de Halabja (1988), el aplastamiento de la rebelión
chiíta (1991), las fosas comunes (1991), la guerra contra Irán (1980-1988) y la
invasión de Kuwait (1990), y el farsesco tribunal que lo juzgaría, compuesto
mayoritariamente por chiítas, iba a pedir su condena a muerte.
No obstante, las autoridades de
Washington desistieron de la realización del juicio antes de las elecciones
en EEUU, principalmente por
temor a que la presencia de Saddam Hussein ante un tribunal incrementara la
escalada rebelde que había comenzado en los tramos decisivos de la elección
presidencial en EEUU.