El derrocado líder iraquí Saddam Hussein, juzgado en
su país por la masacre de 148 chiítas en 1982,
aseguró este lunes que no tiene "miedo de la pena de
muerte”, mientras el presidente del tribunal trataba de
interrumpirlo cuando respondía a un testigo. El juez le
recordó que debe respetar el tiempo de uso de la palabra que
le otorgaban.
"Yo no temo a la ejecución. Ustedes conocen mi
historia desde 1959 hasta hoy", agregó, refiriéndose
a su pasado de jefe del Estado y de militante del Partido Baaz.
"Me
entristece enfrentar a uno de mis hijos, yo que he servido a este
país durante 30 años", añadió,
refiriéndose al testigo que había declarado en su
contra.