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Por: Alberto Salazar
Lima, 28 nov (PL) La mayoría de los partidos tradicionales peruanos reaccionó hoy con irritación ante una encuesta según la cual el nacionalista Ollanta Humala marcha segundo en intenciones de voto hacia las elecciones de abril de 2006.
De acuerdo con el sondeo, realizado por la Compañía Peruana de Investigaciones de Mercado (CPI), el líder del Partido Nacionalista Peruano (PNP) tiene un respaldo popular de 15 por ciento, cinco veces más que hace siete meses.
Humala solo es antecedido por la representante de la derechista alianza Unidad Nacional (UN), Lourdes Flores, quien logra un índice de adhesión que pudiera considerarse alentador de no ser por su tendencia bajista.
Así, mientras el anterior estudio de CPI le concedía 27,6 unidades, el de hoy le adjudicó 25,6. Estudios de otras encuestadoras incluso le marcan un descenso mayor.
Humala también ganó terreno ante el ex presidente Alan García (Partido Aprista Peruano), pese a que este pasó de 12 a 13,4 por ciento.
La correlación de fuerzas entre todos los presidenciales corrobora una perspectiva que se da por segura y al propio tiempo comienza a perfilar otra que los observadores del complejo escenario político peruano valoran cada vez más.
La primera es que el 9 de abril de 2006 ninguno de los candidatos alcanzará la mitad más uno de los votos para acceder al Palacio de Gobierno, y la segunda, que la ronda definitoria será entre Flores y Humala.
Esa es la variante que perturba a los partidos tradicionales: quedar fuera de la puja electoral y para colmo, por una figura que si bien no se ha declarado de izquierda, se confiesa contrario al orden establecido.
Lo que para ellos, si no es lo mismo, da igual.
En opinión de Lourdes Flores, el repunte electoral de Humala refleja el descontento de la población frente al sistema democrático.
Es una irrupción de alguien que cuestiona el sistema en su raíz y termina por tener eco y atención, lo que revela que del lado del sistema tenemos deficiencias y carencias, precisó.
En las filas de la alianza derechista la preocupación por la tendencia bajista de su líder y la alcista de Humala es perceptible.
Y tanto, que el congresista por UN José Barba señaló que si las próximas encuestas confirman el descenso de Flores en las preferencias electorales, habría que relanzar su candidatura.
Sobre Humala, afirmó que un sector del pueblo "se lo ha inventado" para castigar al gobierno, a los partidos políticos y al sistema democrático en su conjunto.
Por su parte, Alan García estimó que una segunda vuelta entre Flores y Humala es una hipótesis fantasiosa que no responde a un objetivo conteo de voluntades.
De manera irresponsable -expresó el jefe aprista- algunos medios de derecha impulsan una polarización entre dos planteamientos extremistas: la extrema derecha y el nacionalismo extremo.
Pienso -agregó- que ese no es el camino que el pueblo va a escoger de aquí a cinco meses.
Valentín Paniagua, otro ex primer mandatario dejado atrás en los sondeos por el joven coronel en retiro, aseveró entretanto que "hay un amplio sector del país dispuesto a la mano dura y apoya a caudillos como Ollanta Humala".
La población dispuesta a la mano dura es una minoría, eso es natural en una sociedad donde hay desesperanza, acotó el candidato por el llamado Frente de Centro.
Mientras, el vicepresidente David Waisman puntualizó que "Humala puede ser una persona muy intencionada, pero su posición es extremadamente racista, radicalista y extremista".
Posible candidato a la presidencia por el oficialista Perú Posible, Waisman acotó que "para gobernar un país no sólo se necesita tener un verbo bonito o irradiar nacionalismo, ninguna de estas cosas garantiza el éxito".
A opinar sobre el fenómeno Humala se han sentido llamados hasta sicoanalista como Mariano Querol, quien lo acusó de manejar un "monstruoso discurso belicista".
El especialista dictaminó que "Ollanta Humala puede ganar más adeptos por su carisma y porque tiene una prédica que mucha gente quiere oír".
El pueblo se siente desposeído, abandonado e indudablemente un discurso nacional-socialista lo inflama, anotó Querol, quien incluso indicó que Ollanta era una suerte de Hitler.
En opinión de Manuel Saavedra, director de CPI, Humala está cosechando el desencanto de la ciudadanía con respecto a la clase política.
Advirtió que mientras los políticos concentran su trabajo en Lima, "el candidato antisistema" lo hace solo en el interior del país, especialmente en las zonas más golpeadas y donde muy pocas veces llegan los demás políticos.
Lo cierto es que a poco más de cuatro meses de los comicios generales de abril de 2006, harían falta no encuestas, sino mágicas bolas de cristal para saber hacia dónde se inclinará finalmente la balanza electoral.
Tan cierto como que ya quienes están en el platillo de la derecha saben que tiene que contrapesar una fuerza que si bien no se ha declarado a la izquierda, al menos del otro lado no está.
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