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Londres, 26 de noviembre. Crece la presión de parlamentarios de los dos
partidos de Gran Bretaña sobre Downing Street para que se publique la
transcripción de una conversación entre George W. Bush y Tony Blair en
la cual supuestamente el presidente estadunidense propuso bombardear la
televisora árabe Al Jazeera.
Los periódicos británicos fueron amordazados esta semana con la
advertencia del procurador general, Peter Goldsmith, que cita la Ley de
Secretos Oficiales, de no publicar el contenido de ese memorando.
Sin embargo, el ex ministro de Defensa Peter Kilfoyle presentó una
moción en la Cámara de los Comunes para insistir en que publicar la
transcripción es de interés público.
Hasta el viernes, el número de parlamentarios que habían suscrito la
moción se había incrementado ya a 24, entre ellos los demócratas
liberales Mike Hancock y Nick Harvey y los conservadores Bob Spink y
Peter Bottomley, este último ex ministro.
Kilfoyle se dijo "perplejo" por los supuestos comentarios de Bush e
instó al gobierno a publicar la transcripción. Sostuvo que las
versiones difundidas deben tratarse con seriedad, porque en el asalto a
Bagdad las fuerzas estadunidenses lanzaron un proyectil contra una
habitación de hotel ocupada por periodistas.
Según los reportes de prensa, en la transcripción el primer ministro
británico intenta disuadir al presidente Bush de emprender una acción
militar contra la sede de la televisora Al Jazeera en la ciudad de
Doha, capital de Qatar, aliado clave de Estados Unidos y Gran Bretaña
en el golfo Pérsico.
La Casa Blanca ha calificado de "fantasías de otro mundo" los reportes de esa conversación.
La visita de Blair a la Casa Blanca se llevó a cabo después de un
intento fallido de Estados Unidos por acabar con los insurgentes de
Fallujah, durante el cual perecieron 30 marines estadunidenses y
alrededor de mil iraquíes.
Kilfoyle expresó su creencia de que probablemente en ese encuentro se
habló de planes para un nuevo asalto a Fallujah, y su moción expresa
inquietud de que Blair no haya logrado contener el ataque, que
finalmente se produjo en noviembre del año pasado.
El parlamentario declaró a Radio BBC: "Demando la publicación de la
grabación, la cual sabemos que existe, de una reunión realizada en
abril de 2004 en la que se dice que George W. Bush habló de bombardear
la sede de Al Jazeera en Qatar y también de un nuevo asalto a Fallujah,
asunto que me parece muy importante y relacionado con los intentos
británicos de contención. Yo esperaría tener un debate justo y completo
sobre los muy importantes asuntos tratados en esa reunión".
Agregó: "No es una cuestión de seguridad nacional, sino de vergüenza
política. La información está en el dominio público y me parece
ridículo que los medios de comunicación no puedan exponerla en su
integridad."
Downing Street sostuvo el pasado viernes que revelar el memorando
implicaría el riesgo de romper la regla de sub judice. Un servidor
público y un investigador que trabajaba con un ex parlamentario del
Partido Laborista deben comparecer la semana próxima ante un tribunal
para enfrentar los cargos de violar la Ley de Secretos Oficiales.
Leo O'Connor, ex investigador del ex parlamentario Tony Clarke, ha sido
acusado de recibir un documento protegido por la sección 5 de la ley.
David Keogh, ex funcionario del Ministerio del Exterior, fue acusado de
hacer una "revelación perjudicial de un documento relativo a relaciones
internacionales".
Aliados de Blair dijeron que el primer ministro ha empleado su
influencia en otras ocasiones para cambiar el curso de las acciones de
Estados Unidos. Sostienen que Blair influyó fuertemente en Bush para
que buscara apoyo de Naciones Unidas en su guerra contra Irak, y que en
fechas recientes ha abordado en secreto con el presidente el caso de
los sospechosos detenidos por Washington.
© The Independent
Traducción: Jorge Anaya
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