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Washington, 25 nov (PL) Pese a los intentos del presidente George W. Bush de contrarrestar las críticas por la guerra en Iraq, los estadounidenses muestran una creciente oposición a la gestión del mandatario, reflejó hoy el diario The Washington Post.
La aventura militar en territorio iraquí constituye el mayor problema político de Bush, aunque no el único, por lo que sólo alguna clara evidencia de éxito en el país árabe podría aliviar el gran desasosiego que rodea el proyecto central de su presidencia, destacó el rotativo.
Sin embargo, agregó, la mayoría de las apreciaciones militares acerca de la guerra prevén un largo camino de violencia e inestabilidad, así como una importante presencia de tropas norteamericanas en ese país por tiempo indefinido.
"Las personas están dispuestas a pagar cierto precio... pero para muchos su propia sangre es demasiado", analizó John Mueller, profesor de ciencias políticas de la Universidad de Ohio y especialista en temas como la guerra y la opinión pública.
Precisamente por ello, dijo, "aunque (esta guerra) tuviese un final positivo, ellos continuarían pensando que fue un error".
El enfrentamiento entre el deseo de los estadounidenses de ver un pronto final en Iraq y la insistencia de Bush acerca de un compromiso a largo plazo limita sus opciones, según reconocen varios analistas.
Su verdadera meta sería ahora manejar de manera correcta la frustración generalizada para evitar que llegue a convertirse en un poderoso movimiento antibelicista, que de hecho ya comenzó a tomar forma dentro de Estados Unidos.
La sangrienta experiencia en territorio iraquí provoca inevitablemente una analogía histórica con la guerra de Vietnam (1964-1975), lo cual demuestra que la paciencia del público respecto al actual conflicto ha sido mucho más limitada, destacó Mueller.
A principios del presenta año, alrededor de la mitad de los norteamericanos juzgó el proceso bélico en Iraq como un error, cuando apenas habían muerto unos mil 500 soldados.
En Vietnam, comparó el especialista, unos 20 mil uniformados estadounidenses habían muerto para 1968 durante la ofensiva de Tet, un punto de cambio desde el punto de vista psicológico en esa guerra, cuando también el 50 por ciento de los estadounidenses calificó el conflicto de equivocado.
"La menor tolerancia a las muertes está avalada principalmente en el hecho que los norteamericanos conceden un valor mucho inferior a los intereses en Iraq que como lo hicieron respecto a Corea y Vietnam", concluyó Mueller.
Además, la gran mayoría del pueblo de Estados Unidos considera que Bush los engañó deliberadamente para apoyar la causa de la guerra en 2002 y 2003, manifestó The Post.
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