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Washington, 24 nov (PL) La Agencia Central de Inteligencia estadounidense (CIA) se encuentra hoy amenazada por el escándalo de las torturas y las cárceles secretas diseminadas por el mundo.
La periodista Dana Priest, del diario The Washington Post, abrió la caja de Pandora al dar a conocer la existencia de centros de operaciones antiterroristas conjuntos (CTIC) en más de veinte países de Europa, Asia y el Medio Oriente.
La CIA, entidad que se convirtió en el "chivo expiatorio" que cargó con las principales culpas del 11 de septiembre de 2001, dispone de un centro de coordinación multinacional en París con delegados del Reino Unido, Francia, Alemania, Canadá y Australia.
Estos centros están separados de las cárceles secretas que la agencia mantiene de forma ilegal en Rumania, Bulgaria, Polonia, Hungría, Tailandia, Afganistán, entre otros países.
Tras los atentados de 2001 contra Nueva York y Washington, más de tres mil personas fueron detenidas en el mundo sospechosas de terrorismo, muchas de las cuales dejaron sus huesos en estos lugares, según denuncian medios de prensa.
Un reciente comentario que publicó el diario norteamericano La Opinión indica que "esta red internacional, por su carácter y sus métodos ilegales, también ronda los métodos terroristas" y están al margen de la ley.
Los CTIC no sólo contemplan la creación de cárceles secretas en cualquier país aliado, sino también la cooperación bilateral con la mayoría de servicios secretos del mundo, precisó el rotativo.
En otra parte, se refiere a la complicidad con la CIA de sus similares de Francia, España y otros países, mientras, asegura, en Europa "el escándalo está servido".
La víspera el asunto de las torturas y las cárceles comenzó a ganar espacios en los medios del país.
En un editorial intitulado "Director de Torturas", el diario The Washington Post explicó varias de las "mejoradas técnicas de interrogatorio" utilizadas por miembros de la CIA.
"Esta agencia no tortura... Empleamos maneras legales para recopilar información vital mediante medios únicos e innovadores, todos legales y en ningún caso la tortura", aseguró Porter Goss, director de la CIA a la cadena ABCnews esta semana.
Cada una de las referidas técnicas tiene como objetivo causar dolor y miedo en los detenidos, añadió el Post.
El rotativo recordó que el Senado ratifico en 1994 la Convención Contra la Tortura y Otros Tratamientos o Castigos Crueles, Inhumanos y Degradantes, y calificó así cualquier violación de la quinta, octava y decimocuarta enmiendas de la Constitución de la Unión.
Pese a la defensa que realiza su director, la CIA parece volver a estar en la encrucijada, esta vez no como chivo expiatorio, sino como causante de un sonado escándalo.
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